sino hasta el martes. Todo en orden, nomás que me voy a tomar un descansito, digo, por si no podían dormir de la angustia...
baygón.
viernes, 30 de enero de 2009
miércoles, 28 de enero de 2009
De cómo empezó todo... (Episodio 6) La Sorpresa
Enero llegó y trajo consigo movimiento. Ese día había tenido dos entrevistas de trabajo, una en la Cuauhtémoc y otra en la Del Valle. Me habían llamado el día anterior para hacer la cita y yo afortunadamente, había podido coordinarlas para el mismo día. Me ponía muy nerviosa el llegar a un lugar y ser examinada como perrito de concurso, así que si podía pasar por eso en un sólo día de martirio pues mucho mejor.
Recordé las recomendaciones que un amigo que trabaja en Recursos Humanos me dio. Cosas obvias, pensé, pero igual le hice caso. No tenía más que un traje sastre y para esas alturas me quedaba grande. La dieta había sido un éxito tal que aún después de meses de haber dejado el régimen yo seguía estando tan flaca como una estaca. Marilú insistía en que era depresión y otros más hasta me preguntaban si estaba enferma. Como sea, yo me sentía bien porque era un pequeño logro para mí misma el haberme deshecho de los malos hábitos (alimenticios, nomás).
Tomé uno de mis pantalones negros de vestir, un suéter blanco de cuello de tortuga (hacía frío) y mi blazer nuevo que me encantaba, negro con bies blanco en las solapas. Para nada eran traje sastre pero al menos daban el gatazo. Me arreglé el cabello lo mejor que pude y me fui.
(Había pasado algo muy curioso con mi cabello. En una de esas en que no tenía nada mejor qué hacer, me fui a una de las muchas estéticas que están cerca de la casa de mi mamá, pero resulta que la que yo quería estaba cerrada por lo que se me hizo muy fácil pasarme a la de la esquina. Ya había ido antes pero nunca había sido atendida por la dueña en persona, siempre me atendía la señora rubia gordita o la chica de cabello ultracorto y carita de muñeca. Total, que La Dueña me cortó el cabello no como yo le pedí, sino como a ella se le pegó la gana y me dejó con la melena super cortita. Sospeché algo maquiavélico desde el primer tijeretazo que aplicó pero no dije nada. Yo sonreía al ver por el espejo como mi cabellera caía al suelo. Ella pensó que yo estaba muy satisfecha con su trabajo de seguro, porque también sonreía. El caso es que cuando salí de ahí me dí cuenta de que tantos años de orgasmos inexistentes pasaron la factura y me tocó a mí pagarlos. La muy cabrona me dejó como a Chachita; pero como tenía cosas más importantes de las qué preocuparme y al final el cabello es un recurso renovable, lo tomé filosóficamente y no hice panchos. Eso sí, perdió su propina.)
Las entrevistas fueron fructíferas a mi parecer y regresé tranquila a casa. Una de las empresas en cuestión era alemana y prometía. Yo mantenía cruzados los dedos.
Cuando llegué a casa mi mamá me recibió con la comida casi lista. Era mole de olla y es uno de mis platillos preferidos. Moría de hambre así que mientras le daba el hervor final yo prendí la compu. El spam de la semana anterior había sido más que persistente. Había estado chateando con un wey que me caía bien, pero que arruinó todo cuando me envió su foto. No era para nada mi tipo. Tenía una cara que me daba desconfianza, era gordito (bastante gordito), se estaba quedando calvo, y seguro arañaba el cincuentón. Ay no! Horror. Estatus: bloqueado.
Tenía un mail de este gordito cuyo nombre no recuerdo preguntando que donde me había metido y otra vez spam, pero esta vez mi nombre aparecía en el subject del mensaje. Achis. Nunca había visto esto. Por pura curiosidad lo abrí y leí algo parecido a esto:
"Hola, no sé si sigas ahí pero es la cuarta vez que trato de contactarte. De hecho, te estoy reenviando el correo anterior. Tal vez no lo hayas recibido o tal vez no quieras contestar. De todas maneras esta es la última vez que lo intento. Que tengas lindo día.
Saludos"
[mierda! quién es este wey???]
Recordé las recomendaciones que un amigo que trabaja en Recursos Humanos me dio. Cosas obvias, pensé, pero igual le hice caso. No tenía más que un traje sastre y para esas alturas me quedaba grande. La dieta había sido un éxito tal que aún después de meses de haber dejado el régimen yo seguía estando tan flaca como una estaca. Marilú insistía en que era depresión y otros más hasta me preguntaban si estaba enferma. Como sea, yo me sentía bien porque era un pequeño logro para mí misma el haberme deshecho de los malos hábitos (alimenticios, nomás).
Tomé uno de mis pantalones negros de vestir, un suéter blanco de cuello de tortuga (hacía frío) y mi blazer nuevo que me encantaba, negro con bies blanco en las solapas. Para nada eran traje sastre pero al menos daban el gatazo. Me arreglé el cabello lo mejor que pude y me fui.
(Había pasado algo muy curioso con mi cabello. En una de esas en que no tenía nada mejor qué hacer, me fui a una de las muchas estéticas que están cerca de la casa de mi mamá, pero resulta que la que yo quería estaba cerrada por lo que se me hizo muy fácil pasarme a la de la esquina. Ya había ido antes pero nunca había sido atendida por la dueña en persona, siempre me atendía la señora rubia gordita o la chica de cabello ultracorto y carita de muñeca. Total, que La Dueña me cortó el cabello no como yo le pedí, sino como a ella se le pegó la gana y me dejó con la melena super cortita. Sospeché algo maquiavélico desde el primer tijeretazo que aplicó pero no dije nada. Yo sonreía al ver por el espejo como mi cabellera caía al suelo. Ella pensó que yo estaba muy satisfecha con su trabajo de seguro, porque también sonreía. El caso es que cuando salí de ahí me dí cuenta de que tantos años de orgasmos inexistentes pasaron la factura y me tocó a mí pagarlos. La muy cabrona me dejó como a Chachita; pero como tenía cosas más importantes de las qué preocuparme y al final el cabello es un recurso renovable, lo tomé filosóficamente y no hice panchos. Eso sí, perdió su propina.)
Las entrevistas fueron fructíferas a mi parecer y regresé tranquila a casa. Una de las empresas en cuestión era alemana y prometía. Yo mantenía cruzados los dedos.
Cuando llegué a casa mi mamá me recibió con la comida casi lista. Era mole de olla y es uno de mis platillos preferidos. Moría de hambre así que mientras le daba el hervor final yo prendí la compu. El spam de la semana anterior había sido más que persistente. Había estado chateando con un wey que me caía bien, pero que arruinó todo cuando me envió su foto. No era para nada mi tipo. Tenía una cara que me daba desconfianza, era gordito (bastante gordito), se estaba quedando calvo, y seguro arañaba el cincuentón. Ay no! Horror. Estatus: bloqueado.
Tenía un mail de este gordito cuyo nombre no recuerdo preguntando que donde me había metido y otra vez spam, pero esta vez mi nombre aparecía en el subject del mensaje. Achis. Nunca había visto esto. Por pura curiosidad lo abrí y leí algo parecido a esto:
"Hola, no sé si sigas ahí pero es la cuarta vez que trato de contactarte. De hecho, te estoy reenviando el correo anterior. Tal vez no lo hayas recibido o tal vez no quieras contestar. De todas maneras esta es la última vez que lo intento. Que tengas lindo día.
Saludos"
[mierda! quién es este wey???]
martes, 27 de enero de 2009
para muestra basta un botón
Ahí les dejo unos cuantos personajes de los que veo en la tele. Todos son belgian nice people, flamencos para ser más específicos.

Freek Braeckman, presentador de noticias.

Hans Cornelis, jugador de fútbol.

Antony Arandia, actor.

Laurien van den Broeck, actriz.

Hilde Baerdemaeker, actriz.

Freek Braeckman, presentador de noticias.

Hans Cornelis, jugador de fútbol.

Antony Arandia, actor.

Laurien van den Broeck, actriz.

Hilde Baerdemaeker, actriz.
De cómo empezó todo... (Episodio 5)
Hubo una noche en que viendo Grey's Anatomy me identifiqué cabronamente con el personaje protagonista. Digo, no es una novedad, para eso es un melodramón y eso es lo que le gusta al público. Ver reflejadas sus propias miserias en la pantalla. El caso es que esa noche era el capítulo del suéter. No recuerdo la temporada ni detalles específicos y no voy a ponerme a averiguarlo en este momento. Ese es trabajo de los fanS. A grandes rasgos, Meredith se desilusiona una vez más de su fallida relación con el McDreamy y también de su fallido intento de sacárselo del corazón a costillas de un guapo veterinario. Piensa que se olvidará del amor y del sexo y se dedicará a tejer un suéter.
Apagué la compu de una vez por todas porque no tenía un sólo mensaje y los mini-chats eran más aburridos y sin sentido, que un libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Borré como siempre, los correos spam y dediqué toda mi atención a la caja idiota.
Yo me sentía tan triste y tan identificada. Estaba cansada de sentirme así pero no podía hacer nada al respecto. Era más fuerte que yo. Repasaba una y otra vez la última conversación telefónica, mis lágrimas y las suyas. No entendía qué había pasado ni dónde había estado el error. Aparentemente, éramos muy felices. Yo era feliz y pensaba que él también. Estaba equivocada. Guardaba una de sus fotos en mi celular y cada vez que la veía me daba cuenta que sus ojos denotaban tristeza, que me miraba diferente, que ya no sonreía, que siempre estaba ensimismado, callado, pensativo. Muchos meses después me cayó el veinte del tiempo que había transcurrido sintiéndose él atrapado en una buena relación y sin pretexto alguno para terminarla.
Al principio yo llevaba la batuta. Lo recordaba. Él era el que me buscaba y yo decidía si tenía tiempo para atenderlo o no. Supongo que eso era lo que me hacía tan atractiva. El saber que no podía controlarme, ni exigirme, ni dominarme. Pero maldito amor me jugó sucio y bajé las manos. Él perdió el interés al saberme conquistada. Si hubiera seguido siendo una cabrona, o si no le hubiera dicho que lo amaba, si hubiera hecho tal, o si hubiera dejado de hacerlo... Miles de pensamientos me cruzaban la cabeza y me fustigaban el corazón.
A veces lo odiaba, lo maldecía y deseaba que sufriera tanto como sufría yo. Que se enamorara y lo mandaran al diablo así, sin aviso, ni señal previa, sin excusas, sin amor. Que pasara noches interminables pensando que era un pendejo al que nunca nadie iba a amar ... nadie excepto yo, obvio.
También me mataban los celos de saber que ya tenía a otra. Que había alguien más que le perfumaba la cama y la vida, que le ayudaba a decorar su casi vacío-por-más-de-un-año departamento, y si la hubiera tenido enfrente habría invocado al mismísimo diablo para que la partiera a la mitad de un sólo madrazo. Moría de celos, de deseos de venganza y de frustración, así por muchas noches, y luego volvía a llorar hasta quedarme dormida.
Apagué la compu de una vez por todas porque no tenía un sólo mensaje y los mini-chats eran más aburridos y sin sentido, que un libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Borré como siempre, los correos spam y dediqué toda mi atención a la caja idiota.
Yo me sentía tan triste y tan identificada. Estaba cansada de sentirme así pero no podía hacer nada al respecto. Era más fuerte que yo. Repasaba una y otra vez la última conversación telefónica, mis lágrimas y las suyas. No entendía qué había pasado ni dónde había estado el error. Aparentemente, éramos muy felices. Yo era feliz y pensaba que él también. Estaba equivocada. Guardaba una de sus fotos en mi celular y cada vez que la veía me daba cuenta que sus ojos denotaban tristeza, que me miraba diferente, que ya no sonreía, que siempre estaba ensimismado, callado, pensativo. Muchos meses después me cayó el veinte del tiempo que había transcurrido sintiéndose él atrapado en una buena relación y sin pretexto alguno para terminarla.
Al principio yo llevaba la batuta. Lo recordaba. Él era el que me buscaba y yo decidía si tenía tiempo para atenderlo o no. Supongo que eso era lo que me hacía tan atractiva. El saber que no podía controlarme, ni exigirme, ni dominarme. Pero maldito amor me jugó sucio y bajé las manos. Él perdió el interés al saberme conquistada. Si hubiera seguido siendo una cabrona, o si no le hubiera dicho que lo amaba, si hubiera hecho tal, o si hubiera dejado de hacerlo... Miles de pensamientos me cruzaban la cabeza y me fustigaban el corazón.
A veces lo odiaba, lo maldecía y deseaba que sufriera tanto como sufría yo. Que se enamorara y lo mandaran al diablo así, sin aviso, ni señal previa, sin excusas, sin amor. Que pasara noches interminables pensando que era un pendejo al que nunca nadie iba a amar ... nadie excepto yo, obvio.
También me mataban los celos de saber que ya tenía a otra. Que había alguien más que le perfumaba la cama y la vida, que le ayudaba a decorar su casi vacío-por-más-de-un-año departamento, y si la hubiera tenido enfrente habría invocado al mismísimo diablo para que la partiera a la mitad de un sólo madrazo. Moría de celos, de deseos de venganza y de frustración, así por muchas noches, y luego volvía a llorar hasta quedarme dormida.
lunes, 26 de enero de 2009
De cómo empezó todo... (Episodio 4)
Así transcurría diciembre para mí, entre idas al cine con Mr Bodyguard, interminables pláticas contra los hombres vía msn con La Chule, y mi tercera falsa personalidad en la website de Cupido. Bah! Esto último ya me estaba cansando porque aparecía cada especimen que me hacía dudar de mis intenciones de encontrar a ese ser "especial". De hecho, cada nuevo correo recibido, cada perfil husmeado, cada mini-chat con gringous bestialis me decía que estaba en el lugar equivocado.
Todos, de alguna manera u otra pensaban que por ser mexicanita estaba doblemente urgida de amor y efectivo. Todos, de manera sutil o descarada insinuaban ser la solución a mis problemas. Algunos presumían de tener casa en la zona más exclusiva de Miami, de poder visitarme el siguiente fin de semana, o de pagarme unas vacaciones en Gringolandia cuando yo así lo quisiera. Eso me saco por anunciarme, pensé. Debe haber algo mal en mi perfil porque puros pendejos se me acercan.
Enfócate, había dicho mi mamá. Así que edité de nuevo mis pretenciones. A todo esto, lo escribí en inglés porque a según el sitio así lo recomendaba y si quería alcanzar "más mercado" pos tenía que internacionalizarme (por llamarlo de una manera). Así que palabras más palabras menos, puse "pendejos abstenerse". Los mails en mi mailbox disminuyeron considerablemente, así como los mini-chats. Uno que otro mostró interés pero después de una o dos conversaciones sacaban el cobre y empecé a bloquear usuarios. Al parecer, la gran mayoría no buscaba su amor verdadero, sino media hora de cybersex y de a grapa. Bola de Losers.
Decepcionada una vez más de la vida y del cabrón de Cupido que sólo se divertía conmigo, dejé de revisar mi perfil, las visitas, y mi cuenta alterna. La Navidad pasó inadvertida, salvo por Mr Bodyguard que me visitó esa noche para darme mi abrazo. Me invitó al reven en casa de sus primos. Era en San Ángel y prometía, pero yo tenía demasiado frío y flojera como para arreglarme y desvelarme en medio de gente a la que no conocía. Le dí las gracias y le dije que mejor para Año Nuevo.
Así, la cena y el recalentado los viví entre pura familia, o bueno, los que quedábamos. Mi hermana la pasó en Vallarta y yo la extrañaba tanto como la extraño ahora. Mi abuela ya estaba muy enferma por lo que de repente no la veía despierta en todo el día. Cada que iba a su recámara estaba dormitando y yo prefería dejarla descansar. A veces, cuando mi mamá salía temprano me dejaba encargado que le llevara el desayuno, pero la mayoría del tiempo sólo se lo dejaba a un ladito porque ni siquiera me escuchaba entrar. Mis primas estaban siempre muy ocupadas con sus propias familias por lo que casi no las veía. Y bueno, eso pasa cuando te conviertes en mamá, tus hijos son prioridad y el resto del mundo pasa a segundo plano. Situación perfectamente normal y comprensible.
Volví a dedicarme a mi búsqueda de empleo para empezar entrevistas tan pronto empezara el Nuevo Año. Envié solicitud a muchas vacantes y desdeñé otras tantas por razones como que estaba muy lejos o que el sueldo no era lo que yo quería, etc. Me puse muchos moñitos como si no necesitara chambear (y de manera urgente) y como si los estados de cuenta de las Tarjetas hubieran desaparecido mágicamente. Aunque la verdad era algo que me valía olímpicamente madres, tal y como me siguen valiendo ahorita. Hace mucho que el dinero dejó de ser una preocupación para mí, y me refiero al dinero que debía a los bancos no al que puedo ganar trabajando.
Por no dejar, entré una vez más al sitio de cupido. Tenía sólo un correíto, era un interés. Abrí el perfil en cuestión y sorpresa: estaba como Privado. Mr Misterio parecía ser también Mr Listo. O sea, el que no enseña no vende, por Dios! No me dice nada y tampoco puedo ver su perfil para ver si me interesa o no. Responder. Estimado Mr Smartass, gracias por nada. No puedo ver tu perfil, no sé si me puedes interesar o no, así que cuando se te quite lo wey me vuelves a contactar. Bye.
Un poco molesta apagué la compu y me puse a hacer algo más productivo: ver tele.
Todos, de alguna manera u otra pensaban que por ser mexicanita estaba doblemente urgida de amor y efectivo. Todos, de manera sutil o descarada insinuaban ser la solución a mis problemas. Algunos presumían de tener casa en la zona más exclusiva de Miami, de poder visitarme el siguiente fin de semana, o de pagarme unas vacaciones en Gringolandia cuando yo así lo quisiera. Eso me saco por anunciarme, pensé. Debe haber algo mal en mi perfil porque puros pendejos se me acercan.
Enfócate, había dicho mi mamá. Así que edité de nuevo mis pretenciones. A todo esto, lo escribí en inglés porque a según el sitio así lo recomendaba y si quería alcanzar "más mercado" pos tenía que internacionalizarme (por llamarlo de una manera). Así que palabras más palabras menos, puse "pendejos abstenerse". Los mails en mi mailbox disminuyeron considerablemente, así como los mini-chats. Uno que otro mostró interés pero después de una o dos conversaciones sacaban el cobre y empecé a bloquear usuarios. Al parecer, la gran mayoría no buscaba su amor verdadero, sino media hora de cybersex y de a grapa. Bola de Losers.
Decepcionada una vez más de la vida y del cabrón de Cupido que sólo se divertía conmigo, dejé de revisar mi perfil, las visitas, y mi cuenta alterna. La Navidad pasó inadvertida, salvo por Mr Bodyguard que me visitó esa noche para darme mi abrazo. Me invitó al reven en casa de sus primos. Era en San Ángel y prometía, pero yo tenía demasiado frío y flojera como para arreglarme y desvelarme en medio de gente a la que no conocía. Le dí las gracias y le dije que mejor para Año Nuevo.
Así, la cena y el recalentado los viví entre pura familia, o bueno, los que quedábamos. Mi hermana la pasó en Vallarta y yo la extrañaba tanto como la extraño ahora. Mi abuela ya estaba muy enferma por lo que de repente no la veía despierta en todo el día. Cada que iba a su recámara estaba dormitando y yo prefería dejarla descansar. A veces, cuando mi mamá salía temprano me dejaba encargado que le llevara el desayuno, pero la mayoría del tiempo sólo se lo dejaba a un ladito porque ni siquiera me escuchaba entrar. Mis primas estaban siempre muy ocupadas con sus propias familias por lo que casi no las veía. Y bueno, eso pasa cuando te conviertes en mamá, tus hijos son prioridad y el resto del mundo pasa a segundo plano. Situación perfectamente normal y comprensible.
Volví a dedicarme a mi búsqueda de empleo para empezar entrevistas tan pronto empezara el Nuevo Año. Envié solicitud a muchas vacantes y desdeñé otras tantas por razones como que estaba muy lejos o que el sueldo no era lo que yo quería, etc. Me puse muchos moñitos como si no necesitara chambear (y de manera urgente) y como si los estados de cuenta de las Tarjetas hubieran desaparecido mágicamente. Aunque la verdad era algo que me valía olímpicamente madres, tal y como me siguen valiendo ahorita. Hace mucho que el dinero dejó de ser una preocupación para mí, y me refiero al dinero que debía a los bancos no al que puedo ganar trabajando.
Por no dejar, entré una vez más al sitio de cupido. Tenía sólo un correíto, era un interés. Abrí el perfil en cuestión y sorpresa: estaba como Privado. Mr Misterio parecía ser también Mr Listo. O sea, el que no enseña no vende, por Dios! No me dice nada y tampoco puedo ver su perfil para ver si me interesa o no. Responder. Estimado Mr Smartass, gracias por nada. No puedo ver tu perfil, no sé si me puedes interesar o no, así que cuando se te quite lo wey me vuelves a contactar. Bye.
Un poco molesta apagué la compu y me puse a hacer algo más productivo: ver tele.
viernes, 23 de enero de 2009
De cómo empezó todo... (Episodio 3)
El hambre me despertó pero no me moví. Estaba en mi cama. No recordaba cómo llegué ahí y al parecer ya era otro día. Me quedé mirando por la ventana. La cortina no estaba bien cerrada y podía mirar el cielo y escuchar las cumbias del vecino de a lado. Cómo lo odiaba. Era un tipo regordete que si no fuera porque tenía fama de secuestrador, asaltante y golpeador de mujeres podría pasar desapercibido. Su mirada lo delataba y también sus autos de lujo con lucecitas fluorescentes en las llantas. Todo un tipazo, un galán de colonia populachera, un narco de baja estampa pero aún así infundía miedo. Hay muchas cosas en esta vida que no se eligen: la familia, los vecinos y los compañeros de trabajo por mencionar algunos.
Me levanté con frío y después de hacer la pipí mañanera me fui a sentar al final de la azotehuela, en ese primer escalón desde donde podía ver el depa de enfrente y desde donde si me asomaba al patio podía apreciar toda el esplendor de mi casa. Es una casa muy vieja con patio central, largo, enorme, donde recuerdo haber echado carreritas durante mi infancia con mis primas y mi hermana. Ese mismo balconcito desde donde una vez le aventé un zapato en la cabeza. Pobre de Mi Sis. Ahora me causa mucha risa pero en su momento me llevé una regañada histórica.
Me senté ahí a disfrutar de los rayos del sol que me iban calentando poco a poco. Qué cosa tan deliciosa. Mi mamá no estaba, así que estuve un buen rato recorriendo con la mirada cada una de las grietas de la pared, observando cómo la pintura azul se iba despegando. Esa casa había estado siempre como parte de mis recuerdos, y de tanto verla pocas veces me fijaba en cómo había ido envejeciendo. Tanta prisa en las mañanas que no apreciaba la huella del tiempo en ella; y la poca luz que había cuando llegaba del trabajo por las noches no me permitía ver cómo sus esquinas se iban despostillando.
Me levanté y me fui a la cocina a hacerme unos huevos estrellados. Son mis favoritos. Calenté en el microondas el arroz del día anterior y me los serví juntos. Chipotles, tortillas y café fueron los complementos ideales. Prendí la compu mientras hacía malabares para acomodar el teclado y el plato en el mismo espacio.
En mi bandeja de entrada tenía sólo un correo, al parecer alguien había visto mi perfil y me había mandado un mensajito. Usuario. Password. Cuál es el password? Ah, si! Dónde está el cuadernito donde lo apunté? Ok. Fulanito de Tal te ha enviado un interés. Responder. Checar el perfil de Fulanito. Primero checar, no vaya a ser.
Resultó ser que Fulanito era un gringo de 45 años, divorciado y con dos hijos que vivían con la mamá. Quería chatear conmigo y me mandó su correo personal. Estaba totalmente perdido este tipo. No entraba en el rango de edad que yo quería, su perfil no tenía foto y no me molestaba que tuviera hijos pero lo que sí no soporté fue tanta confiancita de querer luego luego chatear conmigo. Hice caso omiso al correo. Mi amor verdadero no apareció a las 7 como me había prometido ese mail cadena, o tal vez, me lo perdí por haberme quedado dormida.
Sin apagarla encendí la tele y por primera vez amé la repetición de La Ley y El Orden. En eso estaba cuando sonó mi celular. Era Mr Bodyguard quien trabajaba en una empresa de seguridad privada. Era de lo bueno que había traido ese año. Me llamaba varias veces a la semana para ver cómo estaba. Lo conocí en un antro cuando festejábamos el cumpleaños de una amiga en común. Yo estaba ahí tratando de pasármela bien pero con cero disposición. La primera impresión que me dio fue que era prepotente y exhibicionista. Eso sí, bailaba fenomenal y pues eso le subía puntos.
Cuando me sacó a bailar no me preguntó siquiera si quería hacerlo. Me jaló de la muñeca con una mano y con la otra me asió de la cintura y me pegó a su cuerpo. Era una quebradita, yo traía sandalias de tacón y él vestía vaqueras. El resultado fue que me lastimó el dedito gordo en dos ocasiones y al primer reclamo me dijo: "Quién te manda traer esos zapatos si vienes a bailar! Tienes que ponerte botas". -O sea, el igualado y unos cuates, pensé. Le dije que me soltara y no quiso. Así bailamos otras dos y en cuanto hubo cambio de música me fui a sentar al rincón más inaccesible de la mesa. No quería que me agarrara de nuevo. Los demás me sonreían pícaramente mientras Mr bodyguard cuchicheaba con la festejada, al parecer ya se tenía que ir. Me hice pendeja con mi coca-cola y estaba platicando con Marilú cuando le tocó despedirse de nosotras. Sin ninguna pena me pidió mi teléfono y yo sin pensarlo se lo dí.
Me levanté con frío y después de hacer la pipí mañanera me fui a sentar al final de la azotehuela, en ese primer escalón desde donde podía ver el depa de enfrente y desde donde si me asomaba al patio podía apreciar toda el esplendor de mi casa. Es una casa muy vieja con patio central, largo, enorme, donde recuerdo haber echado carreritas durante mi infancia con mis primas y mi hermana. Ese mismo balconcito desde donde una vez le aventé un zapato en la cabeza. Pobre de Mi Sis. Ahora me causa mucha risa pero en su momento me llevé una regañada histórica.
Me senté ahí a disfrutar de los rayos del sol que me iban calentando poco a poco. Qué cosa tan deliciosa. Mi mamá no estaba, así que estuve un buen rato recorriendo con la mirada cada una de las grietas de la pared, observando cómo la pintura azul se iba despegando. Esa casa había estado siempre como parte de mis recuerdos, y de tanto verla pocas veces me fijaba en cómo había ido envejeciendo. Tanta prisa en las mañanas que no apreciaba la huella del tiempo en ella; y la poca luz que había cuando llegaba del trabajo por las noches no me permitía ver cómo sus esquinas se iban despostillando.
Me levanté y me fui a la cocina a hacerme unos huevos estrellados. Son mis favoritos. Calenté en el microondas el arroz del día anterior y me los serví juntos. Chipotles, tortillas y café fueron los complementos ideales. Prendí la compu mientras hacía malabares para acomodar el teclado y el plato en el mismo espacio.
En mi bandeja de entrada tenía sólo un correo, al parecer alguien había visto mi perfil y me había mandado un mensajito. Usuario. Password. Cuál es el password? Ah, si! Dónde está el cuadernito donde lo apunté? Ok. Fulanito de Tal te ha enviado un interés. Responder. Checar el perfil de Fulanito. Primero checar, no vaya a ser.
Resultó ser que Fulanito era un gringo de 45 años, divorciado y con dos hijos que vivían con la mamá. Quería chatear conmigo y me mandó su correo personal. Estaba totalmente perdido este tipo. No entraba en el rango de edad que yo quería, su perfil no tenía foto y no me molestaba que tuviera hijos pero lo que sí no soporté fue tanta confiancita de querer luego luego chatear conmigo. Hice caso omiso al correo. Mi amor verdadero no apareció a las 7 como me había prometido ese mail cadena, o tal vez, me lo perdí por haberme quedado dormida.
Sin apagarla encendí la tele y por primera vez amé la repetición de La Ley y El Orden. En eso estaba cuando sonó mi celular. Era Mr Bodyguard quien trabajaba en una empresa de seguridad privada. Era de lo bueno que había traido ese año. Me llamaba varias veces a la semana para ver cómo estaba. Lo conocí en un antro cuando festejábamos el cumpleaños de una amiga en común. Yo estaba ahí tratando de pasármela bien pero con cero disposición. La primera impresión que me dio fue que era prepotente y exhibicionista. Eso sí, bailaba fenomenal y pues eso le subía puntos.
Cuando me sacó a bailar no me preguntó siquiera si quería hacerlo. Me jaló de la muñeca con una mano y con la otra me asió de la cintura y me pegó a su cuerpo. Era una quebradita, yo traía sandalias de tacón y él vestía vaqueras. El resultado fue que me lastimó el dedito gordo en dos ocasiones y al primer reclamo me dijo: "Quién te manda traer esos zapatos si vienes a bailar! Tienes que ponerte botas". -O sea, el igualado y unos cuates, pensé. Le dije que me soltara y no quiso. Así bailamos otras dos y en cuanto hubo cambio de música me fui a sentar al rincón más inaccesible de la mesa. No quería que me agarrara de nuevo. Los demás me sonreían pícaramente mientras Mr bodyguard cuchicheaba con la festejada, al parecer ya se tenía que ir. Me hice pendeja con mi coca-cola y estaba platicando con Marilú cuando le tocó despedirse de nosotras. Sin ninguna pena me pidió mi teléfono y yo sin pensarlo se lo dí.
jueves, 22 de enero de 2009
De cómo empezó todo... (Episodio 2)
Revisé mi bandeja de entrada y encontré lo de siempre: cadenas, chistes y avisos "urgentes". Nada que me interesara para variar. Adoro a mis amigos pero hay unos que se pasan, puros forwards. Sólo dan señales de vida a través de correos reenviados. Confesaré que no leo ninguno, sino que los borro de inmediato sin siquiera abrirlos. Aunque ese día, me llamó la atención uno que decía "Para ti". Lo abrí y como era de esperarse era una cadena donde decía que tenías que reenviarlo por lo menos a 7 de tus contactos, y que ese día alrededor de las 7 pm tu amor verdadero te llamaría. Sí, claro. En caso de que no lo hicieras tendrías mala suerte en el amor los próximos 7 años. "Una raya más al tigre" pensé. En fin, seleccioné a 7 de los que toda la vida me mandan cadenas (pa que vean lo que se siente) y le di Send.
Revisé mi cuenta en el portal de empleo: "o-ce-ce-punto-com. Veamos, qué hay para hoy. Mmm... Ok, qué quiero? Mi mamá me dijo que me enfocara... Qué quiero? Quiero escapar de las ventas, quiero un sueldo fijo y estable no matters what, también quiero un horario decente de L a V, ya me harté de invertir mi fin de semana en una oficina; también quiero que sea una empresa más nice, ok... un buen sueldo sin tanta responsabilidad, ok, Recepcionista... mmm... Asistente de Dirección... mmm... Sí la armo en Inglés y qué tanto puede ser?..." Con estos pensamientos corregí mi CV para que "encajara" con las vacantes y envié tal vez 20 solicitudes. Todos en el DF, nada de Cuajimalpa, Iztapalapa o Tlalnepantla. No quiero pasarme la vida en el tráfico, lidiando con microbuseros y taxi-terroristas. Leamos el periódico.
Después de aventarme la sección de espectáculos de El Universal, me conecté al msn. Mi amiga Chule estaba on line y me preguntó que cómo me iba. Le conté a grandes rasgos lo del último mes e intercambiamos opiniones con respecto a los hombres. Como cada vez que hablamos. Si yo había tenido mala suerte, ella me decía quítate que ahí te voy. Había recurrido ya a las limpias, a los conjuros de Magia Blanca que publica la "Tú", al Feng Shui, a la Lectura de tarot y demás con tal de atraer al amor verdadero y puras habas. El último, al que ella apodaba "El Sabritas" porque trabajaba en esa empresa nomás porque según su descripción era más bien un tipo promedio. Separado de la esposa desde hacía tres años pero manteniendo su casa como templo y tal cual ella la dejó, por si algún día volvía. Como dice la canción de Juanga "para que tú al volver no encuentres nada extraño". Pobre, estaba en el hoyo y cavando. Total, que la Chule se compadeció de él y le quiso hacer el favorcito, aunque se dio la arrepentida de su vida cuando a la hora de la hora al tipo se le arrugó el ánimo y aunque ella hizo y deshizo (digo, ya estaba ahí) el asunto no se levantó.
Obvio, la traumada fue ella porque pensó que no era suficientemente atractiva como para despertar el deseo de un pelele. Después de maldecir su suerte y yo de tratar de explicarle que el del problema era él y no ella, decidimos vernos el sábado siguiente para ir a disfrutar de esas baguettes tan buenas que sirven en Don Queso. Como en los viejos tiempos cuando trabajábamos juntas en la radiodifusora. Y ya con la cita agendada seguí perdiendo el tiempo en internet.
Mi madre mientras tanto iba y venía en el pequeño departamento donde vivíamos. Tenía que ir a entregar un pedido, me dijo, así que se alistó y se fue. Yo empecé a buscar una cita ad hoc para adornar mi nick. Una de dolor porque estaba más que ardilla. Una que me hiciera sentir peor de lo que ya me sentía. Eso es, mi lado masoquista afloró y necesitaba encontrar alguna maravillosa para sustituir el "wow! qué divertido estuvo anoche, gracias corazón!" que tenía actualmente y que era super fake porque hacía semanas que mis noches eran nomás para berrearle a la almohada. Pero tenía que hacerme la fuerte aunque nadie me lo creyera.
Total que buscando en CitasyRefranes.com y después de leer y leer y leer y que ninguna me acabara de gustar hubo algo que llamó mi atención. Del lado derecho de la pantalla había publicidad, misma que jamás había visto a pesar de ser visitante asidua a la website. Qué tal. "Mexicancupid, find your mexican love". Sí, claro. A ver. Le dí click y apareció una galería de fotos de hombres y mujeres -a según- buscando el amor. Bueno, por ver no se paga.
Ah, ya entendí. Es para extranjeros que quieren ligarse a un mexican curious. Ah, qué interesante. Ok. Usuario. Password. Llena tu perfil. Fumador? sí, no, social. Bebes alcohol? Sí, no, de vez en cuando. Complexión? flaca. Estudios? Universidad. Estado Civil: Soltero, etc. Lo bueno es que no preguntan el estado emocional, pensé. Sube tu foto. Chale. No tengo ninguna en donde salga más o menos decente. Nunca he sido fotogénica, al contrario. Soy la que siempre sale con la boca abierta, o los ojos cerrados, o mirando para otro lado. Busqué dentro de las más actuales y encontré las del viaje a Vancouver del verano anterior.
Fue de lo bueno de trabajar en la agencia, tres semanitas disfrutando de una vacaciones a costillas de mis clientes. No puedo decir que de la empresa porque estoy segura que no invirtieron un sólo centavo. Al contrario. Seleccioné una donde estaba acompañada pero la recorté y me veía bien. No maravillosa, no alegre, no guapísima, ni feliz. Me veía bien a secas, con mis chinos al aire y sin gota de maquillaje. Total. Terminé de llenar el formulario y saqué una cuenta de correo alterna.
Apagué la compu y me metí a bañar. Salí y volví a ponerme mi pijama. Me senté a ver la televisión que para esta hora ya prometía, pero me quedé dormida en el sofá. Mi mamá regresó y sentí cómo me tapaba con la cobijita azul de siempre, pero yo sólo me acurruqué sobre mi lado izquierdo y seguí durmiendo.
Revisé mi cuenta en el portal de empleo: "o-ce-ce-punto-com. Veamos, qué hay para hoy. Mmm... Ok, qué quiero? Mi mamá me dijo que me enfocara... Qué quiero? Quiero escapar de las ventas, quiero un sueldo fijo y estable no matters what, también quiero un horario decente de L a V, ya me harté de invertir mi fin de semana en una oficina; también quiero que sea una empresa más nice, ok... un buen sueldo sin tanta responsabilidad, ok, Recepcionista... mmm... Asistente de Dirección... mmm... Sí la armo en Inglés y qué tanto puede ser?..." Con estos pensamientos corregí mi CV para que "encajara" con las vacantes y envié tal vez 20 solicitudes. Todos en el DF, nada de Cuajimalpa, Iztapalapa o Tlalnepantla. No quiero pasarme la vida en el tráfico, lidiando con microbuseros y taxi-terroristas. Leamos el periódico.
Después de aventarme la sección de espectáculos de El Universal, me conecté al msn. Mi amiga Chule estaba on line y me preguntó que cómo me iba. Le conté a grandes rasgos lo del último mes e intercambiamos opiniones con respecto a los hombres. Como cada vez que hablamos. Si yo había tenido mala suerte, ella me decía quítate que ahí te voy. Había recurrido ya a las limpias, a los conjuros de Magia Blanca que publica la "Tú", al Feng Shui, a la Lectura de tarot y demás con tal de atraer al amor verdadero y puras habas. El último, al que ella apodaba "El Sabritas" porque trabajaba en esa empresa nomás porque según su descripción era más bien un tipo promedio. Separado de la esposa desde hacía tres años pero manteniendo su casa como templo y tal cual ella la dejó, por si algún día volvía. Como dice la canción de Juanga "para que tú al volver no encuentres nada extraño". Pobre, estaba en el hoyo y cavando. Total, que la Chule se compadeció de él y le quiso hacer el favorcito, aunque se dio la arrepentida de su vida cuando a la hora de la hora al tipo se le arrugó el ánimo y aunque ella hizo y deshizo (digo, ya estaba ahí) el asunto no se levantó.
Obvio, la traumada fue ella porque pensó que no era suficientemente atractiva como para despertar el deseo de un pelele. Después de maldecir su suerte y yo de tratar de explicarle que el del problema era él y no ella, decidimos vernos el sábado siguiente para ir a disfrutar de esas baguettes tan buenas que sirven en Don Queso. Como en los viejos tiempos cuando trabajábamos juntas en la radiodifusora. Y ya con la cita agendada seguí perdiendo el tiempo en internet.
Mi madre mientras tanto iba y venía en el pequeño departamento donde vivíamos. Tenía que ir a entregar un pedido, me dijo, así que se alistó y se fue. Yo empecé a buscar una cita ad hoc para adornar mi nick. Una de dolor porque estaba más que ardilla. Una que me hiciera sentir peor de lo que ya me sentía. Eso es, mi lado masoquista afloró y necesitaba encontrar alguna maravillosa para sustituir el "wow! qué divertido estuvo anoche, gracias corazón!" que tenía actualmente y que era super fake porque hacía semanas que mis noches eran nomás para berrearle a la almohada. Pero tenía que hacerme la fuerte aunque nadie me lo creyera.
Total que buscando en CitasyRefranes.com y después de leer y leer y leer y que ninguna me acabara de gustar hubo algo que llamó mi atención. Del lado derecho de la pantalla había publicidad, misma que jamás había visto a pesar de ser visitante asidua a la website. Qué tal. "Mexicancupid, find your mexican love". Sí, claro. A ver. Le dí click y apareció una galería de fotos de hombres y mujeres -a según- buscando el amor. Bueno, por ver no se paga.
Ah, ya entendí. Es para extranjeros que quieren ligarse a un mexican curious. Ah, qué interesante. Ok. Usuario. Password. Llena tu perfil. Fumador? sí, no, social. Bebes alcohol? Sí, no, de vez en cuando. Complexión? flaca. Estudios? Universidad. Estado Civil: Soltero, etc. Lo bueno es que no preguntan el estado emocional, pensé. Sube tu foto. Chale. No tengo ninguna en donde salga más o menos decente. Nunca he sido fotogénica, al contrario. Soy la que siempre sale con la boca abierta, o los ojos cerrados, o mirando para otro lado. Busqué dentro de las más actuales y encontré las del viaje a Vancouver del verano anterior.
Fue de lo bueno de trabajar en la agencia, tres semanitas disfrutando de una vacaciones a costillas de mis clientes. No puedo decir que de la empresa porque estoy segura que no invirtieron un sólo centavo. Al contrario. Seleccioné una donde estaba acompañada pero la recorté y me veía bien. No maravillosa, no alegre, no guapísima, ni feliz. Me veía bien a secas, con mis chinos al aire y sin gota de maquillaje. Total. Terminé de llenar el formulario y saqué una cuenta de correo alterna.
Apagué la compu y me metí a bañar. Salí y volví a ponerme mi pijama. Me senté a ver la televisión que para esta hora ya prometía, pero me quedé dormida en el sofá. Mi mamá regresó y sentí cómo me tapaba con la cobijita azul de siempre, pero yo sólo me acurruqué sobre mi lado izquierdo y seguí durmiendo.
miércoles, 21 de enero de 2009
De cómo empezó todo... (Episodio 1)
Era mi segundo día como desempleada y me levanté tarde como siempre que no tengo ningún compromiso mañanero. Mi mamá me dejaba dormir sin presión alguna. Ella es linda. Hasta le bajaba el timbre al teléfono para no molestarme. Mi hermana empezaba ya su tercer mes viviendo a la orilla del mar. Su trabajo le demandaba ciertas horas pero básicamente, podía empezar a la hora que se le pegara su gana.
Recuerdo cuando llegó emocionada porque le ofrecían una nueva chamba en Vallarta. Pensé que ese trabajo yo lo había estado buscando por años y nunca se me hizo: sol, arena y mar. Así que la animé a que se fuera. Total, no tenía nada que perder y sí mucho que ganar. Además, siendo tan joven, inteligente y chambeadora, seguro le iría bien. Y en caso que resultara menos de lo que esperaba, pues se regresaba a casa y ya. El miedo a fracasar nunca debe ser tan grande como para impedirnos tomar el riesgo. Al final, ella nos tenía a nosotras y sin comer no nos íbamos a quedar. Cuando llamaba la escuchábamos tan contenta. Nos platicaba de sus tardes en el malecón tomándose una chela, de sus noches en los barecitos y de sus mañanas tranquilas. Qué vida, caray!
El caso, es que debido a su ausencia yo tenía a mi mamá para mí sola. Un día llegué y le dije que mi actual trabajo ya me tenía podrida, que no me sentía a gusto más ahí, que mis días eran aburridos debido a la falta de clientes (temporada baja) y en consecuencia mis ingresos se hacían nulos debido a la ausencia de ventas. Eso, y que mi jefa y su acento argentino ya me reventaban. Omití mencionar que mi estado emocional estaba en calidad de alfombra. Por los suelos y con ácaros. No había sido un buen año a pesar del éxito de mi dieta, de las clases de salsa, los viajes y la gente nueva. Ese fin de año pintaba para ser el más deprimente de mi historia. Bueno, tal vez no EL más, pero sí entraba en el Top Five.
Como siempre, me apoyó en la decisión de dejar la Agencia. Me dijo que merecía unas vacaciones, que me fuera al pueblito papanteco con mi papá y me dejara consentir; o que si prefería podía simplemente volverme un parásito hasta el nuevo año, que ella se ocuparía de los gastos y que ya después yo podía empezar "renovada" a buscar un empleo que llenara mis expectativas. Pero piensa bien qué es lo que quieres hacer esta vez, me dijo. Enfócate. Así que con ese panorama asistí a mi última semana laboral en ese lugar.
Mi amiga Mary me llamó un martes para irnos a comer juntas. Andaba por el sur y me dijo que me invitaba una hamburguesa del Burger King. Yo no podía resistir una invitación de tal magnitud así que acepté sin dudarlo. Pasó por mí acompañada de sus gemelos y nos lanzamos. Yo nunca había visto una carreola doble, y mucho menos me había imaginado todas las peripecias que una madre tiene que pasar para hacer cosas tan simples como ir al cajero, o cruzar una calle. Los cajeros y las carreolas dobles son incompatibles, así como las banquetas de la bendita Ciudad de México. Sin contar con los automovilistas que bloquean las rampas o suben el carro a la acera. En fin que después de lidiar con los detalles de todos los días, le conté a Mary que yo ya estaba hasta la madre. Ella obvio, sabía lo que en mi corazón anidaba y me dijo solamente que si eso era lo que necesitaba que me daba un mes para "llorar hasta quedar seca", y que después sólo tenía que pensar en recuperarme a mí misma. Bien dicen que los amigos son ángeles que Dios te manda cuando más los necesitas.
Terminaba noviembre y así yo terminaba de evadir el duelo que tenía pendiente desde abril para vivirlo y sufrirlo de una vez por todas. Sabía lo que se me avecinaba y me preparé mentalmente para ello.
Pasé tres noches "ayudando" a Mary con los gemelos., mientras durante el día me preparaba para "entregar" mi puesto. Su esposo andaba de viaje y yo me ofrecí para hacerle compañía mientras regresaba. No podía hacer más, de hecho. Mis conocimientos acerca de cómo tratar a un bebé se limitaban a mecer la silla donde se quedaba uno mientras el otro era alimentado, o distinguir la pomada de las rozaduras de la pasta dental. Siempre he sido malísima para los niños, pero este par siempre fue bueno conmigo. Me sonreían y me hacían "fiestas" cada que pasaba frente a ellos. Una vez hice la cena: espagueti. Y para verme bien práctica, rompí la pasta a la mitad al mismo tiempo que Mary mencionaba que le chocaba el espagueti partido. Ja! Nunca más lo he vuelto a hacer. Una noche también le ayudé con los trastes, aunque ella insistía en que no era necesario. Tan linda ella! Pero con dos bebés no puedes imaginar la cantidad de utensilios que llegas a necesitar y lo rápido que se te pueden acumular en el fregadero. Dios!! Total, que le ayudé lo más que pude.
Esa semana hablamos de mi estado emocional, de mi futuro trabajo y de mis merecidísimas vacaciones, mientras intentábamos dormir a El Par. Fueron unas minivacaciones a pesar de que mi promedio de horas de sueño disminuyó a 4 por noche. Al menos ese tiempo sentí que compartía la carga con alguien más, que mis hombros sólo cargaban la mitad del peso. No sé, fue como cuando te cansas de nadar y sólo atinas a agarrarte de la orilla de la alberca.
Total, que repasando la semana anterior me levanté y me hice un café. Seguía teniendo mi pijama puesta: mis viejos pants azul marino, la playera blanca que no sé de dónde había salido, y la sudadera eterna que le había robado a uno de mis hermanos. Miss E siempre decía (burlona) que más que preparme para dormir, parecía que me preparaba para salir a correr. Así estaba yo, en la pequeña cocina con el café recién hecho en una mano, y el pan tostado en la otra, lagañienta, despeinada y todavía amodorrada. Mi mamá estaba al teléfono y cuando colgó me dijo que iba a ir al mercado a comprar el desayuno. Qué quieres que traiga? me dijo. Lo que quieras, le contesté. Me senté en la sala, enfrente de la tele a desayunar. Hice zapping por diez minutos hasta que me convencí de que no había nada bueno en la tele. Sólo estaba la repetición del capítulo de la noche anterior de La Ley y el Orden y me dio hueva verlo. Sin apagar el aparato, prendí la compu. "A ver qué diablos" pensé y me dispuse a revisar mis correos.
Recuerdo cuando llegó emocionada porque le ofrecían una nueva chamba en Vallarta. Pensé que ese trabajo yo lo había estado buscando por años y nunca se me hizo: sol, arena y mar. Así que la animé a que se fuera. Total, no tenía nada que perder y sí mucho que ganar. Además, siendo tan joven, inteligente y chambeadora, seguro le iría bien. Y en caso que resultara menos de lo que esperaba, pues se regresaba a casa y ya. El miedo a fracasar nunca debe ser tan grande como para impedirnos tomar el riesgo. Al final, ella nos tenía a nosotras y sin comer no nos íbamos a quedar. Cuando llamaba la escuchábamos tan contenta. Nos platicaba de sus tardes en el malecón tomándose una chela, de sus noches en los barecitos y de sus mañanas tranquilas. Qué vida, caray!
El caso, es que debido a su ausencia yo tenía a mi mamá para mí sola. Un día llegué y le dije que mi actual trabajo ya me tenía podrida, que no me sentía a gusto más ahí, que mis días eran aburridos debido a la falta de clientes (temporada baja) y en consecuencia mis ingresos se hacían nulos debido a la ausencia de ventas. Eso, y que mi jefa y su acento argentino ya me reventaban. Omití mencionar que mi estado emocional estaba en calidad de alfombra. Por los suelos y con ácaros. No había sido un buen año a pesar del éxito de mi dieta, de las clases de salsa, los viajes y la gente nueva. Ese fin de año pintaba para ser el más deprimente de mi historia. Bueno, tal vez no EL más, pero sí entraba en el Top Five.
Como siempre, me apoyó en la decisión de dejar la Agencia. Me dijo que merecía unas vacaciones, que me fuera al pueblito papanteco con mi papá y me dejara consentir; o que si prefería podía simplemente volverme un parásito hasta el nuevo año, que ella se ocuparía de los gastos y que ya después yo podía empezar "renovada" a buscar un empleo que llenara mis expectativas. Pero piensa bien qué es lo que quieres hacer esta vez, me dijo. Enfócate. Así que con ese panorama asistí a mi última semana laboral en ese lugar.
Mi amiga Mary me llamó un martes para irnos a comer juntas. Andaba por el sur y me dijo que me invitaba una hamburguesa del Burger King. Yo no podía resistir una invitación de tal magnitud así que acepté sin dudarlo. Pasó por mí acompañada de sus gemelos y nos lanzamos. Yo nunca había visto una carreola doble, y mucho menos me había imaginado todas las peripecias que una madre tiene que pasar para hacer cosas tan simples como ir al cajero, o cruzar una calle. Los cajeros y las carreolas dobles son incompatibles, así como las banquetas de la bendita Ciudad de México. Sin contar con los automovilistas que bloquean las rampas o suben el carro a la acera. En fin que después de lidiar con los detalles de todos los días, le conté a Mary que yo ya estaba hasta la madre. Ella obvio, sabía lo que en mi corazón anidaba y me dijo solamente que si eso era lo que necesitaba que me daba un mes para "llorar hasta quedar seca", y que después sólo tenía que pensar en recuperarme a mí misma. Bien dicen que los amigos son ángeles que Dios te manda cuando más los necesitas.
Terminaba noviembre y así yo terminaba de evadir el duelo que tenía pendiente desde abril para vivirlo y sufrirlo de una vez por todas. Sabía lo que se me avecinaba y me preparé mentalmente para ello.
Pasé tres noches "ayudando" a Mary con los gemelos., mientras durante el día me preparaba para "entregar" mi puesto. Su esposo andaba de viaje y yo me ofrecí para hacerle compañía mientras regresaba. No podía hacer más, de hecho. Mis conocimientos acerca de cómo tratar a un bebé se limitaban a mecer la silla donde se quedaba uno mientras el otro era alimentado, o distinguir la pomada de las rozaduras de la pasta dental. Siempre he sido malísima para los niños, pero este par siempre fue bueno conmigo. Me sonreían y me hacían "fiestas" cada que pasaba frente a ellos. Una vez hice la cena: espagueti. Y para verme bien práctica, rompí la pasta a la mitad al mismo tiempo que Mary mencionaba que le chocaba el espagueti partido. Ja! Nunca más lo he vuelto a hacer. Una noche también le ayudé con los trastes, aunque ella insistía en que no era necesario. Tan linda ella! Pero con dos bebés no puedes imaginar la cantidad de utensilios que llegas a necesitar y lo rápido que se te pueden acumular en el fregadero. Dios!! Total, que le ayudé lo más que pude.
Esa semana hablamos de mi estado emocional, de mi futuro trabajo y de mis merecidísimas vacaciones, mientras intentábamos dormir a El Par. Fueron unas minivacaciones a pesar de que mi promedio de horas de sueño disminuyó a 4 por noche. Al menos ese tiempo sentí que compartía la carga con alguien más, que mis hombros sólo cargaban la mitad del peso. No sé, fue como cuando te cansas de nadar y sólo atinas a agarrarte de la orilla de la alberca.
Total, que repasando la semana anterior me levanté y me hice un café. Seguía teniendo mi pijama puesta: mis viejos pants azul marino, la playera blanca que no sé de dónde había salido, y la sudadera eterna que le había robado a uno de mis hermanos. Miss E siempre decía (burlona) que más que preparme para dormir, parecía que me preparaba para salir a correr. Así estaba yo, en la pequeña cocina con el café recién hecho en una mano, y el pan tostado en la otra, lagañienta, despeinada y todavía amodorrada. Mi mamá estaba al teléfono y cuando colgó me dijo que iba a ir al mercado a comprar el desayuno. Qué quieres que traiga? me dijo. Lo que quieras, le contesté. Me senté en la sala, enfrente de la tele a desayunar. Hice zapping por diez minutos hasta que me convencí de que no había nada bueno en la tele. Sólo estaba la repetición del capítulo de la noche anterior de La Ley y el Orden y me dio hueva verlo. Sin apagar el aparato, prendí la compu. "A ver qué diablos" pensé y me dispuse a revisar mis correos.
martes, 20 de enero de 2009
de la tele
Ahí les dejo estas bellezas de lo que veo en la tele. El último es viejo, ya no lo transmiten pero fue una recomendación de Manu.
lunes, 19 de enero de 2009
lo que viene siendo mi primer año en Bruselas...
A un año de haber llegado a vivir al país de los mejillones y las papas fritas, donde la Witlof es delicatessen y a mí me vale madres que haya gente que viene desde casa del diablo nomás pa'probarlas, donde hay hombres que visten faldas y mujeres que no muestran su cabello ni más piel que la de sus caras y manos, donde el hecho de hablar español me hace automáticamente ser española, donde mi ahora bronceado de morgue sigue siendo envidia de muchas güeras y donde las comunidades latinas se caracterizan por hacer caso omiso de las mínimas reglas de cortesía y civismo concluyo:
1. Que por muy delicatessen que sean los platillos de acá, no hay nada mejor que unos huaraches de costilla con queso y salsa molcajeteada; y que los tamales en hoja de plátano son sencillamente IRREMPLAZABLES.
2. Es cierto el dicho aquél que dice "No digas frío hasta no ver pingüinos", o en otras palabras, si no estamos a 0°C o menos, no es realmente frío.
3. La nieve NO es linda, ni romántica, ni divertida, a menos que sea fin de semana y tu refrigerador esté lleno.
4. Una cena de navidad sin pavo en adobo y ensalada de manzana NO califica como cena de navidad.
5. Los Reyes Magos no llegan a estas latitudes, supongo que para el que trae el elefante no es fácil pasar la Aduana (con eso del marfil y las sustancias prohibidas).
En fin, supongo que es parte del proceso de adaptación. He aprendido muchas cosas estando aquí y me gusta vivir en esta ciudad. Después del típico ensayo y error ahora sé que:
1. Las tarjetas de transporte sirven igual para el bus, tram o metro, y generalmente son vendidas en las tiendas de revistas (o el equivalente al Puesto de Periódicos de cada esquina en México).
2. Un viaje es válido tantos transbordes sean necesarios en el lapso de una hora (o sea, no pagas de más).
3. Sí son revisadas por las autoridades (y ahí de ti donde no hayas pagado) aunque parezca que siempre puedes viajar de a grapa.
4. Los automovilistas aquí se frenan con tan sólo verte con la intención de cruzar la calle.
5. Los espacios de estacionamiento para Discapacitados así como las rampas de acceso son respetadas por todos (esto incluye a las señoras con camionetas que van a recoger a sus chilpayates a la escuela y taxistas).
6. El vidrio, el papel y las botellas de plástico se desechan en sus respectivos contenedores.
7. La ropa de segunda mano es trendy y puede llegar a ser tan cara como la nueva.
8. Sí es posible viajar con la carreola (y el perro) en el transporte público.
9. Los taxis son para gente "pudiente" o "chic".
10. Tomar vino o cerveza a la hora del lunch no va en contra de la educación y las buenas costumbres.
11. Tirarse en verano en cualquier parque con tus shorts a media nalga y el top del bikini no más, no te hace susceptible de piropos impropios ni miradas lascivas.
12. Sí es posible ir al trabajo o a la escuela en bicicleta (siempre y cuando el clima lo permita, claro).
Después de este momento de reflexión me voy porque mañana tengo examen oral de neerlandés y me falla harto la pronunciación (de la gramática otro día hablamos). Ahí se ven.
1. Que por muy delicatessen que sean los platillos de acá, no hay nada mejor que unos huaraches de costilla con queso y salsa molcajeteada; y que los tamales en hoja de plátano son sencillamente IRREMPLAZABLES.
2. Es cierto el dicho aquél que dice "No digas frío hasta no ver pingüinos", o en otras palabras, si no estamos a 0°C o menos, no es realmente frío.
3. La nieve NO es linda, ni romántica, ni divertida, a menos que sea fin de semana y tu refrigerador esté lleno.
4. Una cena de navidad sin pavo en adobo y ensalada de manzana NO califica como cena de navidad.
5. Los Reyes Magos no llegan a estas latitudes, supongo que para el que trae el elefante no es fácil pasar la Aduana (con eso del marfil y las sustancias prohibidas).
En fin, supongo que es parte del proceso de adaptación. He aprendido muchas cosas estando aquí y me gusta vivir en esta ciudad. Después del típico ensayo y error ahora sé que:
1. Las tarjetas de transporte sirven igual para el bus, tram o metro, y generalmente son vendidas en las tiendas de revistas (o el equivalente al Puesto de Periódicos de cada esquina en México).
2. Un viaje es válido tantos transbordes sean necesarios en el lapso de una hora (o sea, no pagas de más).
3. Sí son revisadas por las autoridades (y ahí de ti donde no hayas pagado) aunque parezca que siempre puedes viajar de a grapa.
4. Los automovilistas aquí se frenan con tan sólo verte con la intención de cruzar la calle.
5. Los espacios de estacionamiento para Discapacitados así como las rampas de acceso son respetadas por todos (esto incluye a las señoras con camionetas que van a recoger a sus chilpayates a la escuela y taxistas).
6. El vidrio, el papel y las botellas de plástico se desechan en sus respectivos contenedores.
7. La ropa de segunda mano es trendy y puede llegar a ser tan cara como la nueva.
8. Sí es posible viajar con la carreola (y el perro) en el transporte público.
9. Los taxis son para gente "pudiente" o "chic".
10. Tomar vino o cerveza a la hora del lunch no va en contra de la educación y las buenas costumbres.
11. Tirarse en verano en cualquier parque con tus shorts a media nalga y el top del bikini no más, no te hace susceptible de piropos impropios ni miradas lascivas.
12. Sí es posible ir al trabajo o a la escuela en bicicleta (siempre y cuando el clima lo permita, claro).
Después de este momento de reflexión me voy porque mañana tengo examen oral de neerlandés y me falla harto la pronunciación (de la gramática otro día hablamos). Ahí se ven.
jueves, 15 de enero de 2009
de nombres y autos...
La primera vez que supe que un auto tenía nombre [Kitt no cuenta, ok?] -y me refiero a nombre propio, no al genérico; vocho, nave, avión, etc- fue cuando un ex de Miss E se refirió a su Tsuru como "Gasparín". Sí, adivinaron, era blanco.
Luego, conforme pasó el tiempo como que se hizo un poco más frecuente escuchar ciertos apodos o nombres (?) como: Chubigón, Desastrus, Aquimichú, etc. Buscando información al respecto en la red, me encuentro con opiniones divididas. Aquellos que opinan que es una reverenda estupidez ponerle nombre propio al auto, y aquellos que están a favor de Los Derechos de los autos a tener una vida sana y a ser tratados con respeto y amor... Bueno, exageré, sólo hay algunos que no le ven nada de malo el nombrar al auto como si fuera una mascota, ya?
Y bueno, la verdad es que... estamos estrenando nave y YO le quiero poner nombre porque se me da mi gana aunque Mr D me dirija la mirada esa que siempre usa cada que empiezo a divagar. No lo veo muy animado con la idea por lo que de seguro seré yo y sólo yo la que lo elija, aunque de momento no tenga NPI, pero qué nombre le pones a un Jimny color arena? Mmm... Piensa, D! Piensa!
Por lo pronto les dejo este bonito modelo de una de mis vecinas que supongo tiene un negocio de fiestas infantiles o en una de esas y su abuelito fue el creador de Los Pitufos y este es meramente un homenaje.
Nota al margen: No, este no es mi nuevo auto. Lo juro.
Y bueno, la verdad es que... estamos estrenando nave y YO le quiero poner nombre porque se me da mi gana aunque Mr D me dirija la mirada esa que siempre usa cada que empiezo a divagar. No lo veo muy animado con la idea por lo que de seguro seré yo y sólo yo la que lo elija, aunque de momento no tenga NPI, pero qué nombre le pones a un Jimny color arena? Mmm... Piensa, D! Piensa!
Por lo pronto les dejo este bonito modelo de una de mis vecinas que supongo tiene un negocio de fiestas infantiles o en una de esas y su abuelito fue el creador de Los Pitufos y este es meramente un homenaje.
Nota al margen: No, este no es mi nuevo auto. Lo juro.
miércoles, 14 de enero de 2009
La canción del Amor Olvidado
Para el amor más olvidado
cantaré esta canción:
No para el que humedece los ojos todavía...
Ni para el que hace ya
sonreír con un poco de emoción...
Canto para el amor sin llanto
y sin risa;
el que no tiene una rosa seca
ni unas cartas atadas con una cinta.
Sería algún amor de niño acaso...
Una plaza gris... Una nube... No sé...
Para el amor más olvidado cantaré.
Cantaré una canción
sin llamar, sin llorar, sin saber...
El nombre que no se recuerda
pudo tener dulzura:
Canción sin nombres
quiero cantarte
mientras la noche dura...
Cantar para el amor que ya no evocan
las flores con su olor
ni algún vals familiar...
Para el que no se esconde entre cada crepúsculo,
ni atisba ni persigue ni vuelve nunca más...
Para el amor más olvidado
-el más dulce...-
el que no estoy segura de haber amado.
cantaré esta canción:
No para el que humedece los ojos todavía...
Ni para el que hace ya
sonreír con un poco de emoción...
Canto para el amor sin llanto
y sin risa;
el que no tiene una rosa seca
ni unas cartas atadas con una cinta.
Sería algún amor de niño acaso...
Una plaza gris... Una nube... No sé...
Para el amor más olvidado cantaré.
Cantaré una canción
sin llamar, sin llorar, sin saber...
El nombre que no se recuerda
pudo tener dulzura:
Canción sin nombres
quiero cantarte
mientras la noche dura...
Cantar para el amor que ya no evocan
las flores con su olor
ni algún vals familiar...
Para el que no se esconde entre cada crepúsculo,
ni atisba ni persigue ni vuelve nunca más...
Para el amor más olvidado
-el más dulce...-
el que no estoy segura de haber amado.
martes, 13 de enero de 2009
de lo que es la vanalidad...
Ayer en mi clase de neerlandés, mi maestra me preguntó si yo alguna vez me había teñido el cabello. Yo creo que todas las mujeres lo hemos hecho alguna vez. Nos pudo gustar o pudo haber sido un infierno y no volveremos a hacerlo jamás. Pero lo que en un principio era algo para "tapar" las canas, hoy es como cotidiano y parte de la rutina femenina: es como arreglarse las uñas o usar crema desmaquillante.
Le contesté que sí, y con ojos de asombro me preguntó "Y de qué color?". Ya sabía por dónde iba el asunto, y le dije que una vez lo teñí de rojo y otras de castaño claro. Les explico: Aquí donde todo el mundo es rubio, o al menos con cabello claro y piel paliducha, les parece algo llamémosle díficil que la gente morena pueda teñir su cabello de un color distinto al natural. Me preguntó si me quedaba lindo y le contesté que el rojo me quedaba "loco". Claro, era una etapa de loquera la que yo viví cuando se me ocurrió teñirme el cabello de color cereza. Omití contarle que también durante algún tiempo me hice mechas "beige" (según la definición de mi estilista) con fondo chocolate claro. Seguro me veo mejor ahora con mi color natural (y más vale porque así me hizo Dios) pero no niego que me gusta teñirme el cabello y experimentar.
Ahora, una amiga que vive en Francia, me contó que fue a la estética y que quería mechones castaños claros y que no se los quisieron hacer porque según la opinión de la estilista, no iban con su tipo "latino" y que le proponía unos cobrizos. Como no se pusieron de acuerdo, mi amiga cambió de experta y se fue a una estética atendida por una chica africana donde ni pío le dijeron cuando pidió sus mechones claros: "si me quedan o no, no es su problema" me dijo Karliux, "total, si no me gustan me los tiño de nuevo y punto".
Yo creo que sí, que si hay gente con cabello rosa, o verde o ambos-dos-juntos-combinados pos no le interesa más que al que lo usa, no?
lunes, 12 de enero de 2009
ya me cansé de querer salvar al mundo...
Anoche no pude dormir pensando en que debo hacer algo. Pero ya me cansé de ser yo nadamás la que se preocupa, la que concilia, la que habla, la que paga los platos rotos, la que queriendo ayudar nomás la caga.
No soy la mujer maravilla, ni soy la que todo lo sabe, ni es mi responsabilidad porque no son mis hijos. No puedo, no puedo, no puedo. Como dice la canción "cuando tuve yo te tuve, te mantuve y te dí..." o algo así. Hoy el horno no está para boyos y al paso que voy, ya no lo estará más.
Todo el mundo habla de La Familia pero nadie hace un esfuerzo para mantenerla unida, así cómo? No soy María y ni en un millón de años podré llegar a ser tan buena para estas cosas como ella. Así que mis amores, se fajan sus pantaloncitos y se las arreglan sin mí. Lo que se tengan que decir se lo dicen si quieren y si no, pos seguirán haciendo entripados. Y a los otros, la verdad no peca pero incomoda; y luego dicen que porqué no les dicen sus cositas en la cara, si con lo poco que uno trata se ponen moñitos.
Yo, me voy a mantener al margen porque nomás insomnio me provocan. Entre mis propósitos está el olvidar, el perdonar tal vez llegue después. Quiero ser una mejor persona y creo que eso es un buen primer paso.
Ahí les dejo mi cariño.
No soy la mujer maravilla, ni soy la que todo lo sabe, ni es mi responsabilidad porque no son mis hijos. No puedo, no puedo, no puedo. Como dice la canción "cuando tuve yo te tuve, te mantuve y te dí..." o algo así. Hoy el horno no está para boyos y al paso que voy, ya no lo estará más.
Todo el mundo habla de La Familia pero nadie hace un esfuerzo para mantenerla unida, así cómo? No soy María y ni en un millón de años podré llegar a ser tan buena para estas cosas como ella. Así que mis amores, se fajan sus pantaloncitos y se las arreglan sin mí. Lo que se tengan que decir se lo dicen si quieren y si no, pos seguirán haciendo entripados. Y a los otros, la verdad no peca pero incomoda; y luego dicen que porqué no les dicen sus cositas en la cara, si con lo poco que uno trata se ponen moñitos.
Yo, me voy a mantener al margen porque nomás insomnio me provocan. Entre mis propósitos está el olvidar, el perdonar tal vez llegue después. Quiero ser una mejor persona y creo que eso es un buen primer paso.
Ahí les dejo mi cariño.
viernes, 9 de enero de 2009
de lo que son "los tipos"
Hablando con El Innombrable (sí, de repente hablamos) salió a la plática aquello de "los tipos" de mujer / hombre que solemos tener al elegir pareja. Yo recuerdo que cuando era muy jovencita me gustaban más o menos así: Alto (-+1,80 m), delgado sin llegar a escuálido pero tampoco mameyes de esos que parecen roperos, cabello lacio y oscuro, ojos también oscuros, cejas pobladas, de linda sonrisa, piel morena clara o morena, cero paliduchos, con lindas manos, que tuvieran buena conversación (o sea, no sólo carros y celulares) y de preferencia que supieran bailar. Digo, si me preguntaban que cuál era mi tipo pos yo respondía esto que acaban de leer, de memoria como letanía.
Sin embargo, una cosa es la teoría y otra la práctica. A veces, encontramos lo que queremos en envases inesperados. Haciendo un recuento, mis galanes fueron todos diferentes físicamente. No he hallado el patrón para decir, que todos cumplían con tal o cual característica física que llamara mi atención. El Innombrable es güerejo de pueblo, por ejemplo. Y bueno hasta un judío cayó en mis redes. Y ahora Mr D, el hombre de mi vida ni es alto, ni tiene ojos oscuros y si no se afeitara la cabeza su cabello tampoco sería negro (aunque creo que lacio sí), ni es moreno!!! Al contrario, es tan blanco como el queso panela y sin embargo me encanta. Cumple lo de la linda sonrisa y las lindas manos. Bueno, más bien son sexys, grrrrr!!!
En fin, creo que eso de los tipos nunca aplicó para mí en realidad. Dicen que la atracción es más bien cosa de química, no de física... a saber!!!!!
miércoles, 7 de enero de 2009
amarga queja
Pues los Reyes no me trajeron nada de lo que pedí, aunque supongo que tuvieron problemas con los dos últimos puntos de mi cartita. En fin.
El frío aquí sigue, aunque ya mejoró (sólo estamos a -2 y no ha nevado) yo me siento depre. No sé si es la falta de sol o que ayer que le llamé a mi mamá no me contestó. Ash! Será que ya casi estoy en mis días, o que no he comido chocolate, o que anoche se fue la luz desde las 7 y no pude ver tele o leer antes de dormir. O yo qué sé!!! Tal vez es que abrí mi mail y Mi sis no me ha escrito.
El caso es que no me siento bien, me caga el frío, me caga tener que ponerme mil madres de ropa para salir, me caga salir y sentir que se me congelan hasta las... ideas... me caga que no haya sol, y que el poco que llega a haber no caliente ni madres. aaarrgghh!!!
Quiero a mi mamá, quiero estar en el pueblito papanteco, quiero un tamal de hoja de plátano, un café de olla y un pan recién hecho, de esos que se desmoronan cuando los muerdes...
Hoy no es mi día!!!! buuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!!
El frío aquí sigue, aunque ya mejoró (sólo estamos a -2 y no ha nevado) yo me siento depre. No sé si es la falta de sol o que ayer que le llamé a mi mamá no me contestó. Ash! Será que ya casi estoy en mis días, o que no he comido chocolate, o que anoche se fue la luz desde las 7 y no pude ver tele o leer antes de dormir. O yo qué sé!!! Tal vez es que abrí mi mail y Mi sis no me ha escrito.
El caso es que no me siento bien, me caga el frío, me caga tener que ponerme mil madres de ropa para salir, me caga salir y sentir que se me congelan hasta las... ideas... me caga que no haya sol, y que el poco que llega a haber no caliente ni madres. aaarrgghh!!!
Quiero a mi mamá, quiero estar en el pueblito papanteco, quiero un tamal de hoja de plátano, un café de olla y un pan recién hecho, de esos que se desmoronan cuando los muerdes...
Hoy no es mi día!!!! buuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!!
martes, 6 de enero de 2009
Queridos Reyes Magos:
El año pasado me porté muy bien. Creo que ha sido el año en el que mejor me he portado EVER! Lo berrinchuda no se me ha quitado pero eso es parte de mi encanto. No hice enojar a Mr D (mucho), no dije mentiras, no me salí de casa sin avisar, me comí todos los vegetales (exceptuando la witlof de la cena de Año Nuevo, claro), hice la tarea (sí, también esa), y me dormí a mis horas (o sea, a medianoche as always)... por todo esto espero que me traigan lo siguiente:
1. Una dotación de libros de novelas de crímenes, asesinos seriales, policías y persecuciones, de preferencia que incluyan varios países tipo El Código Da Vinci, La Historiadora y The Shakespeare Secret, pero que sean en español porque ya me cansé de leer en inglés (como que no me sabe).
2. Una dotación de revistas Kena, Cocina Fácil o Tejido y Bordado, todo con tal de estar entretenida en casa por lo menos hasta marzo que "termina" el frío.
3. Un rompecabezas de no más de 1000 piezas que no sea de paisajes o de gatitos, si es de alguna caricatura (que no sea Scooby Doo) mejor, si es de alguna pintura de Van Gogh o algún otro post- impresionista/expresionista, no hago panchos; pero que no sea de esos de RBD que venden afuera del metro Toreo, ok?
4. Un kit de manicure y haaaartooos esmaltes de uñas de colores que no sean "palo de rosa" o "naranja cobrizo", pleaseeeeee!!!! Si me incluyen calcomanías para decorarlas que no sean flores, delfines o palmeritas porque esas me cagan, prefiero estrellitas o figuras geométricas varias. Los corazones los acepto siempre y cuando no sean negros.
5. Un manual para mi cámara porque no encuentro el mío y no le hallo el modo para grabar videos, por fis.
6. Unos guantes para Mr D, que sean de lana tejida a mano de esos que venden en Pátzcuaro en la tienda "El Jorongo", a ver si estos sí se los pone ya que los que tiene nunca los usa. Y si no, pues ya los usaré yo, jojojo.
7. La Paz Mundial.
8. Un (no tan cabrón) galán para mis amigas que nomás no tienen suerte con los cabrones hombres. Para Mi sis no pido porque ya sé que de todas maneras le va a poner peros. Hermana, si lees esto sabes que es verdad, así que no me hagas jetas, te quiero.
Es todo, gracias.
La D
P.D. Abríguense bien porque está cabrón el frío por estos rumbos.
1. Una dotación de libros de novelas de crímenes, asesinos seriales, policías y persecuciones, de preferencia que incluyan varios países tipo El Código Da Vinci, La Historiadora y The Shakespeare Secret, pero que sean en español porque ya me cansé de leer en inglés (como que no me sabe).
2. Una dotación de revistas Kena, Cocina Fácil o Tejido y Bordado, todo con tal de estar entretenida en casa por lo menos hasta marzo que "termina" el frío.
3. Un rompecabezas de no más de 1000 piezas que no sea de paisajes o de gatitos, si es de alguna caricatura (que no sea Scooby Doo) mejor, si es de alguna pintura de Van Gogh o algún otro post- impresionista/expresionista, no hago panchos; pero que no sea de esos de RBD que venden afuera del metro Toreo, ok?
4. Un kit de manicure y haaaartooos esmaltes de uñas de colores que no sean "palo de rosa" o "naranja cobrizo", pleaseeeeee!!!! Si me incluyen calcomanías para decorarlas que no sean flores, delfines o palmeritas porque esas me cagan, prefiero estrellitas o figuras geométricas varias. Los corazones los acepto siempre y cuando no sean negros.
5. Un manual para mi cámara porque no encuentro el mío y no le hallo el modo para grabar videos, por fis.
6. Unos guantes para Mr D, que sean de lana tejida a mano de esos que venden en Pátzcuaro en la tienda "El Jorongo", a ver si estos sí se los pone ya que los que tiene nunca los usa. Y si no, pues ya los usaré yo, jojojo.
7. La Paz Mundial.
8. Un (no tan cabrón) galán para mis amigas que nomás no tienen suerte con los cabrones hombres. Para Mi sis no pido porque ya sé que de todas maneras le va a poner peros. Hermana, si lees esto sabes que es verdad, así que no me hagas jetas, te quiero.
Es todo, gracias.
La D
P.D. Abríguense bien porque está cabrón el frío por estos rumbos.
lunes, 5 de enero de 2009
de lo que son los propósitos!!!
Tampoco soy de propósitos al inicio de año. Creo que siempre es buen tiempo para proponerse cosas nuevas para hacer y viejos hábitos que dejar. Ya no fumo, y sólo tomo vino tinto; a veces con la comida, a veces con la botana, a veces mientras cocino, a veces mientras convivo y a veces lo cambio por agua o té helado. Sólo me he puesto a dieta una vez en mi vida por una buena causa: la boda de Miss E -que creo ya les conté en algún post- y al final de mi adolescencia fui deportista y nunca más lo he vuelto a ser. Por lo que tanto las dietas como el deporte van en contra de mis principios como buena zángana que soy. Así que qué más queda?
Propósito 1. Seguir siendo feliz.
Propósito 2. Decirles a los que amo que los amo y que son importantes para mí, por lo menos de vez en cuándo.
Propósito 3. No pensar en aquéllos que odio, ni recordarlos, ni soñarlos, igual y si se me olvidan, olvido también el porqué del odio.
Propósito 4. Ir a México y reunirme con mis amigos y amigas y familiares que extraño cañón y a quienes -mientras vivía allá- pocas veces visité.
Propósito 5. Animarme a convertirme en mamá.
SHAW, George Bernand
Propósito 1. Seguir siendo feliz.
Propósito 2. Decirles a los que amo que los amo y que son importantes para mí, por lo menos de vez en cuándo.
Propósito 3. No pensar en aquéllos que odio, ni recordarlos, ni soñarlos, igual y si se me olvidan, olvido también el porqué del odio.
Propósito 4. Ir a México y reunirme con mis amigos y amigas y familiares que extraño cañón y a quienes -mientras vivía allá- pocas veces visité.
Propósito 5. Animarme a convertirme en mamá.
Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. ahora debes construir los cimientos debajo de él. |
viernes, 2 de enero de 2009
FELIZ 2009
Más vale tarde que nunca. Les deseo un buen año a todos. No soy mucho de andar felicitando espero no se ofendan. Pero este año 2009 espero:
1. Que sean más felices consigo mismos.
2. Que el amor verdadero llegue a ustedes.
3. Que tengan buenos vecinos.
4. Que logren sus metas.
5. Que tengan salud.
6. No les deseo dinero porque eso causa envidias, les deseo trabajo y sustento.
7. Que tengan claridad de pensamiento para que tomen buenas decisiones.
8. Que sean más tolerantes.
9. Que acepten sus errores y si hay algo que reparar lo hagan.
10. Que sepan reconocer una causa perdida.
11. Que nunca desistan cuando algo vale la pena.
12. Que sus relaciones sean cordiales pero no hipócritas.
13. Que rían, que amen y sean amados (esto en grandes dosis).
14. Que la crisis no los alcance.
15. Que vivan en paz.
Sinceramente,
La D
1. Que sean más felices consigo mismos.
2. Que el amor verdadero llegue a ustedes.
3. Que tengan buenos vecinos.
4. Que logren sus metas.
5. Que tengan salud.
6. No les deseo dinero porque eso causa envidias, les deseo trabajo y sustento.
7. Que tengan claridad de pensamiento para que tomen buenas decisiones.
8. Que sean más tolerantes.
9. Que acepten sus errores y si hay algo que reparar lo hagan.
10. Que sepan reconocer una causa perdida.
11. Que nunca desistan cuando algo vale la pena.
12. Que sus relaciones sean cordiales pero no hipócritas.
13. Que rían, que amen y sean amados (esto en grandes dosis).
14. Que la crisis no los alcance.
15. Que vivan en paz.
Sinceramente,
La D
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




