viernes 27 de noviembre de 2009

de lo que es la hueva

Anoche antes de dormir me propuse que el día de hoy me la pasaría escribiendo para evitar que se me olvidaran todas esas ideas que parecen tan magníficas justo a la media noche y que me espantan el sueño.

Ideas que lamentablemente, sólo aparecen mientras tengo los ojos cerrados y que ahora que estoy frente a la compu nomás no fluyen.

Ya fui al super y hoy no me toca cocinar porque sobró comida de ayer, todavía no lavo los trastes porque tengo una hueva enorme, y lo único que quiero es echarme como res en mi camita y seguir leyendo el tercer volumen de la Trilogía Millenium.

Sería bueno platicarles del segundo ya que lo terminé la semana pasada, pero ya mencioné que tengo hueva?

Feliz fin de semana.



martes 24 de noviembre de 2009

Si el No Hubiera existiera (7)

"La Familia es primero y como familia debemos cuidarnos y respetarnos entre nosotros o nadie más lo hará".


Todo tiene un principio y un fin, y esta serie no es la excepción. Este es la última parte y es la única que puede hacerme llorar. Mi abuela fue tan importante durante mi vida que el ya no tenerla conmigo me ha dolido más de lo que yo habría nunca imaginado. Hay días y no pocas noches en que llega a mi mente su imagen, su voz y quisiera poder decirle que la quiero y que la extraño. Tengo la esperanza que donde quiera que se encuentre sepa que yo desde acá le mando todo mi amor, que no tengo palabras para expresar mi gratitud y que me hace falta su presencia.

Mi abuela fue una mujer de caracter fuerte y creo que eso la hizo sobrevivir una infancia nada grata. Sufrío carencias materiales y emocionales desde muy niña, pero eso no le impidió desarrollar un gran amor por el prójimo y una gran compasión. En pocas palabras, mi abuela tenía corazón de pollo. Era buena y generosa pero también podía ser implacable si la atacaban. No se dejó nunca de nada ni de nadie, luchó toda su vida para sacar a su familia adelante y jamás nos decepcionó. Si alguien la necesitaba ella seguro ahí estaría.

Era buena pero nunca fue tonta. No era desconfiada, era perspicaz; no era incrédula pero tenía una intuición bien desarrollada. Ella era capaz de leer las intenciones de las personas que se le acercaban a la primera mirada. Su instinto nunca le fallaba y pocas veces llegó a equivocarse con alguien. No confiaba en las apariencias y siempre buscaba el significado detrás de las acciones de quienes a su alrededor estaban. A pesar de apenas saber leer y escribir, era muy inteligente, y siempre estaba interesada en saber más. Si su situación o su suerte hubieran sido otras, seguramente habría llegado a ser una persona famosa e influyente.

Su muerte no fue una sorpresa para La Familia. De hecho, la mayoría deseábamos que Dios por fin se la llevara. Y no es que no la quisiéramos, es que su enfermedad se convirtió en una lentísima agonía llena de dolor físico para ella -el cual no había manera de aliviar- y uno emocional para nosotros al encontrarnos totalmente imposibilitados para ayudarla. Su muerte llegó al fin y fue lo mejor que pudo haber pasado.

Las consecuencias no han podido ser más descorazonadoras. La Familia se ha perdido sin su matriarca y su guía. Lo único que la mantenía unida ha desaparecido; los malos entendidos, las viejas rencillas y los antiguos rencores han renacido. Se han formado subgrupos, se han tomado partidos y los que queremos permanecer neutrales nos hemos encontrado de súbito en medio de una guerra fría.

Lamento no tener la sabiduría que ella tendría en estos momentos para agarrar al toro por los cuernos y deshacer esta maraña de intrigas, rumores y sospechas. La Familia se ha vuelto desconfiada de sí misma. Se fue la figura de autoridad que los alineaba a todos bajo una misma causa y bajo un mismo objetivo y yo me pregunto: " a dónde iremos a parar?"

Por lo tanto:

Si mi SS abuela no hubiera muerto, mi boda seguramente no habría sido organizada por El Picudo, ya que ella se habría encargado de todo. La selección del menú y la realización del mismo, habrían corrido invariablemente bajo su supervisión. Ella por supuesto no habría permitido que mi ajuar fueran unos pescadores y una blusa floreada, sino un vestido diseñado y hecho a medida para la ocasión. Mi boda habría estado completa y ella habría sido muy feliz de aparecer como testigo en la ceremonia civil. Seguro habría insistido también para que me casara por la iglesia pero eso seguiría en veremos.

Luego, una vez yo viviendo aquí en Bruselas, me la habría pasado en el teléfono hablando con ella para que me diera recetas y me transimitiera siquiera unos cuantos de los miles secretos culinarios que ella poseía. También me habría indicado la manera correcta de hornear un panqué de naranja y un pay de ciruela pasa. Seguro yo me habría tenido que chutar varias veces el consabido sermón de "yo te dije que tenías que aprender a cocinar". Y yo le contestaría "sí abue, ya lo sé, eres muy sabia" y seguiría al pie de la letra sus instrucciones.

Por otro lado, el primer malentendido entre La Familia ni siquiera habría sucedido ya que ambas partes habrían pensado mejor antes de actuar, sabiendo que Mi SS Abuela se encontraba bajo el mismo techo y que no dudaría en intervenir. El miedo no anda en burro, dicen algunos.

Las cenas navideñas serían lo que siempre fueron. Motivo de reunión para La Familia, intercambio de regalos, Misa de Gallo, Recalentado al siguiente día y visitas de parientes no tan cercanos. Tal vez yo habría convencido a Mr D para pasar las fiestas en México. Tal vez lo habría logrado.

La llegada de mi primer hijo habría sido motivo suficiente para obligar a María a tomar un avión y estar conmigo tres meses. Habría incluído en su maleta suficientes hierbas de árnica para prepararme los tradicionales "baños post-parto". Esos que todas las mujeres de La Familia han recibido lueguito de haber dado a luz. Esos que ni los doctores recomiendan porque no saben nada esos doctores modernos. Esos que ayudan a una recuperación más rápida y menos dolorosa. Esos que son tan benéficos para la salud física y mental de las nuevas madres.

Durante esos tres meses Mr D habría escuchado al fin, todas las anécdotas de mi niñez que yo no recuerdo pero que aún me hacen pasar vergüenzas cuando son contadas; también habría sufrido con un poco de extrañeza de todos los sermones y frases sabias que mi abuela siempre tuvo bajo la manga. Ella,por otro lado, se habría maravillado con la arquitectura y con los paisajes belgas y se habría extrañado de la comida tan distinta, pero no se habría quejado más que del clima durante toda su estancia.

Se habría regresado a México dejándome una lista sin fin de deberes y de prohibiciones de lo que una buena esposa debe ser. Me habría felicitado también por el curso que le dí a mi vida y me habría dado mi bendición (como siempre lo hacía) en nuestra despedida.

Yo la habría abrazado muy fuerte y le habría dicho que la extrañaría pero que le llamaría para saber si había llegado bien a casa. Ella nos habría besado a los tres por quinta vez y desde adentro de la aduana nos habría hecho adiós con una mano mientras con la otra se agarraba de la asistente de aeropuerto que la llevaría hasta la sala de abordaje.

Ambas nos habríamos quedado con la mitad del corazón de la otra. Esto sería lo único que no habría cambiado nunca.




lunes 23 de noviembre de 2009

no me odie por ser... flojita

Querido Lector:

Como siempre acudo a su generosidad y paciencia porque he andado de vaga. No voy a mentirle diciendo que he tenido muchas cosas interesantes qué hacer. La D no se adorna con falsas pretenciones, es simplemente, que hoy anduve echando el chal y pues no pude escribir la última parte de la tan esperada serie. Usted ya sabe a qué serie me refiero. Así que siga teniéndome un poco de fe y mañana nos leemos.

Le quiere y le tiene siempre en mente,

de lo que viene siendo un blog
y La D.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Si el No Hubiera existiera (5)

Para .Yu,
porque al final lo que te pasa es lo mejor que te pudo haber pasado.




Si Miss E no se hubiera casado (suspiro).

Miss E ha sido mi amiga por ya no sé cuántos años. Desde la primera vez que coincidimos al hacer equipo para un trabajo en la universidad a finales de nuestro segundo semestre nos volvimos inseparables. Teníamos muchas cosas en común, desde la música que escuchábamos, el sentido del humor, el carácter del demonio, las cosquillas por salir de antro, entre haaaartas más.

Así que cuando terminamos la universidad, nos conseguimos un apartamento para compartir y empezamos a vivir la vida que siempre soñamos. Ninguna de las dos tenía pareja ni perro que nos ladrara. Hacíamos lo que queríamos y lo que nos placía sin rendirle cuentas a nadie. La rutina de los fines de semana ya la saben, así como los trabajos que teníamos y demás.

Habíamos vivido historias de desamor parecidas y las dos estábamos en la etapa de venganza contra el género masculino (sí, nos duró alguito). Así que galanes iban y venían pero ninguno se quedaba, y si lo intentaba pues lo corríamos. Disfrutábamos tanto de nuestra soltería! Nos íbamos a comer, o de compras, y hasta a clases de danza juntas. Aunque ella sí tiene coordinación y flexibilidad, no como otras que puras vergüenzas, caray.

El caso es que en una de esas yo conocí a Mr Chingón que me deslumbró con su carro del año y su negocio propio y empecé una relación pseudo-feliz que duró lo suficiente como para convencerme de buscar un depa para mí solita. Ya saben para evitar molestar al vecino a deshoras. La consecuencia fue que entonces Miss E conoció al que ahora es su esposo, se fue a vivir con él y luego se casó! Ouch!

Fue complicado mantener el contacto después de estos sucesos por varias razones. La primera fueron las parejas, tanto las que se fueron como las que se quedaron - o sea, la suya. Los horarios de trabajo y las distancias nos dieron en la madre. Los fines de semana se dedicaron a Él como su novio y/o a su familia (de Él); y las salidas al antro también se hicieron como que menos frecuentes y exclusivas. Ya no íbamos sólo ella y yo, ahora íbamos Él, ella, los amigos de él y yo como agregada cultural. Tampoco íbamos ya a Nuestro Antro de Toda la Vida donde yo era tratada como princesa, sino que Él elegía el antro de su preferencia a donde a Él lo trataban como a un príncipe y a mí nadie me conocía. Por lo tanto yo no tenía ya voz ni voto ni al elegir la bebida ni a la hora de retirarnos del lugar.

Así algunos meses más pasaron hasta que un buen día decidieron formalizar y casarse. Yo obvio, estuve en primera fila como Madrina de Argollas y fui muy feliz de verla feliz a ella, en la boda de sus sueños y vestida de novia y... y... y vivieron felices comiendo perdices. [Eso sin mencionar que a estas alturas yo ya tengo un sobrino de casi dos años de edad. No es maravilloso?]

Si Miss E no se hubiera casado mi vida habría sido más o menos así. Ella se habría ido a vivir conmigo en el depa que yo tenía ya alquilado (ese depa que en un principio era para Mr Chingón y para mí). Habríamos compartido gastos y habría habido una segunda temporada de andanzas, aventuras y acapulcazos. Probablemente, Él no habría soportado tenerme como mala influencia y habría tenido de dos sopas: o se unía al club o se iba por donde había llegado. Seguramente, yo habría convencido a Miss E de muchos más fines de semana fuera de la ciudad por lo que en alguna de esas se habría olvidado de Él y habríamos sido uña y mugre por un tiempo más.

Luego, ella seguiría trabajando donde tan bien le iba y yo la habría seguido de regreso a ese mundo de luces, fiestas y rocanrol. Conociendo a gente VIP y haciéndonos de cierta fama. Un buen día, un productor de televisión nos habría descubierto y nos habría lanzado al estrellato como el Dueto de Plástico Grupero Del Año y habríamos sacado nuestro primer sencillo con ritmo duranguense titulado "Por nuestras lindas caritas". Habríamos alcanzado tal éxito que nadie se preguntaría si en realidad cantábamos o no. [Si Valentín pudo porqué nosotras no?]


Después de una gira de un año por toda Centroamérica, Sudamérica y el sur de los Estados Unidos, nos habríamos tomado un par de meses para descansar en nuestras respectivas villas en Beverly Hills. Habríamos coincidido en innumerables ocasiones en cocteles y alfombras rojas con Salma y Gael, y éste último nos habría invitado (otra vez) a participar en una de sus películas. La diferencia sería que Miss E ya tendría un contrato firmado para lanzarse como solista y quitarle el lugar a Ninel Conde como reina de los palenques y de las ferias y entonces yo no habría tenido motivo para no aceptar un papel en la tan aclamada "Rudo y Cursi".

Ahí la que habría salido perdiendo es la ahora madre del hijo de Gael ya que él inevitablemente al conocerme, se habría enamorado de mí y por lo tanto a ella la habría dejado vestida y alborotada. Obvio, yo lo habría utilizado sólo para darme a conocer entre la farándula internacional. Me habría valido de él para hacerme amiga de Alfonso Cuarón quien luego me presentaría a Clive Owen quien me presentaría con Jennifer Aniston con quien tendría que habérmelas visto ligeramente difícil para ganarle al guapo Gerard Butler -quien en realidad habría sido mi objetivo desde un principio. [Y claro, si Angelina le bajó a Aniston a Brad, yo sin duda alguna le habría bajado a Butler. Como que a Jen no se le da eso de cuidar a los galanes].

Luego, Miss E sería todo un exitazo en México y al terminar su primer gira de solista, yo la habría extrañado demasiado y la habría invitado a visitarme a una de mis casas en Francia; esa que está justo junto a la de Salma. Nos habríamos asociado con ella para fundar una casa productora entre las tres y hacerle la competencia a Drew Barrymore como productora de películas de títulos olvidables para pasar el verano. Nuestras vidas estarían agendadas hasta el último minuto de cada día y la mitad de nuestro tiempo nos la pasaríamos en aeropuertos y firmas de autógrafos.

Tendríamos sólo tiempo para twittear y si acaso para enviar a la prensa fotografías escandalosas que harían palidecer a la mismísima Lindsey Lohan. Quien obvio, se propondría destruirnos empezando por decir que Gerard habría caido en sus garras en un descuido mío. Esto me habría provocado una gran depresión y me habría refugiado con otra de mis grandes amigas, Amy, lo que al cabo de un tiempo me orillaría a compartir también con ella la habitación en cierta clínica de cierta isla tropical. Miss E habría sido la ganona, se habría quedado con Gerard, con la casa productora y con la fama, pero nunca habría dejado de pagar las mensualidades de mi retiro temporal.

Esas son amigas y no pedazos.









lunes 16 de noviembre de 2009

Si el No Hubiera existiera (6)

Hoy me desperté con una sola idea fija en la cabeza, así que lo tomaré como una señal para escribir el número que más escalofríos me provoca en esta serie.

De hecho, de toda la serie éste apartado es a mí parecer el más determinante en mi vida y ahí les va el porqué. Si El Innombrable no hubiera tomado la decisión de terminar su relación conmigo, yo no habría conocido a Mr D y por consiguiente no me habría casado con él ni me habría venido a vivir a Bélgica.

Lo que me habría esperado de haber seguido la relación no habría representado mayores cambios. Probablemente habría seguido con la misma rutina de miércoles y fines de semana, sin formalizar pero tampoco sin terminar. Compartiendo actividades lúdicas sin mayores compromisos ni ataduras. Sin embargo, después de año y medio de una relación no seria pero prácticamente exclusiva (no voy a entrar en detalles en cuanto al practicamente se refiere) yo me sentía muy estable, muy contenta y muy satisfecha con ella.

El final de la relación fue algo que yo no anticipé en ninguna manera. Todo parecía normal, salvo un par de señales que yo no supe ver a tiempo y de las cuales me percaté ya a distancia: ciertos olvidos importantes de su parte, la disminución de sus sonrisas y el aumento de sus silencios. Al verme sola esta vez no necesité psicólogo (dos sesiones no cuentan o sí?) ni estuve sin salir de casa por meses, tampoco hubo justos que pagaran por pecadores, ni one-night-stands para tratar de amagar el dolor de la ausencia. No hubo mayor drama.

Una vez, alguien muy sabio me dijo que estaba bien si un amor me derrumbaba (al haber sido fallido) pero que no podía permitirles a todos que me cimbraran de la misma manera. Así que al recordar estas palabras me prometí no dejarme avasallar por el dolor y la desesperación. Claro que estaban ahí, como sombras, a cada momento y todo lugar. Acechando la mínima señal de debilidad para ensañarse conmigo. Esperando la mínima pausa de mi cerebro para inundarme con recuerdos de ayeres más felices y de noches más ansiadamente esperadas. Así que me propuse vivir con él, hacerlo a un ladito nomás para que no me estorbara y seguir con mi trabajo que cada día me satisfacía menos, y tratar de llenar esos espacios de tiempo que antes ya estaban dedicados a alguien. Intenté inventarme actividades e incluso me hice el propósito de conocer gente nueva o de acercarme más a la que tenía a mano.

Todo esto funcionó como paliativo por un tiempo hasta que inevitablemente, tuve que dar lugar al duelo. Vinieron las lágrimas y las nunca respondidas preguntas: qué hice mal? en qué fallé? en qué me equivoqué? y un largo etc lleno de "y si hubiera" y "si no hubiera". Pasando esta etapa que afortunadamente no duró mucho, reconocí que no había respuesta más allá de la que ya sabía (aunque nadie le gusta saber que no es capaz de inspirar amor en el otro) , me dí a la tarea de levantarme y sacudirme el polvo de los raspones que me habían quedado.

Por días reflexioné en lo que en realidad quería. Quería a alguien en quién confiar, alguien a quién amar y con quién compartir mi vida, pero sobretodo, quería a alguien que no temiera enamorarse de mí, que se diera cuenta de que yo podía ser el amor de su vida, quería ser reconocida como una mujer valiosa y quería ser amada con pasión y devoción. Así como yo era capaz de amar y de entregarme.

Fue entonces que encontré a Mr D. La historia ya la conoce usted, querido lector. Y aunque al principio tuve miedo de que se asustara ante tanta exigencia, preferí eso antes de volver a jugarme el corazón (la dignidad y el amor propio como agregados) por nada a cambio. Tuve la fortuna de que él buscara exactamente lo mismo que yo.

Así es como deberían terminar todas las historias de desamor.

sábado 14 de noviembre de 2009

Atento Aviso

Estimado Lector:

Va a decir usted que "ya chole con los avisos", que la tan esperada serie de Si El No Hubiera existiera ha tenido ya interrupciones e incluso, ausencias. Ya sé que me va a decir que soy una irresponsable y que yo había quedado en escribir diariamente y... tiene usted toda la razón. Pero esto no es lo que parece. Así que por favor ahórrese el coraje y permítame explicarle.

Resulta que me invitaron a participar en un blog comunitario llamado Reporteras de Guardia. Está harto interesante ya que l@s que participamos en él lo hacemos desde diversas ciudades del mundo. Todos somos mexican@s desperdigados a lo largo y ancho de este planeta, aprendiendo diversas culturas y reportando para todo el que nos quiera leer y enterarse de cómo vemos la vida -y nos adaptamos a ella- a quiénes nos toca estar fuera de nuestro precioso país.

Así que si está un poquito interesado en saber qué es lo que ha hecho La D que los ha dejado a medias con la tan mentada serie, déle click aquí.

Feliz fin de semana.



jueves 12 de noviembre de 2009

Si el No Hubiera existiera (3)

Ayer fue día festivo aquí por lo que nos lo tomamos de descanso, sorry por hacerlos esperar. Voy a continuar con la tan aplaudida serie de Si El No Hubiera existiera.
Aquí un recordatorio de todos los puntos y los que ya se han tratado:

  1. Si mis padres no se hubieran divorciado.
  2. Si El General no hubiera muerto.
  3. Si no me hubiera conseguido una beca para estudiar la Uni.
  4. Si no hubiera perdido mi primer trabajo en la empresa alemana.
  5. Si Miss E no se hubiera casado.
  6. Si El Innombrable no hubiera terminado conmigo.
  7. Si mi SS abuela no hubiera muerto.

Es el turno del número 3 y éste ha sido fundamental en mi vida porque entrar a la Universidad me hizo tener la certeza que no sería una más del montón, al menos no ante mis propios ojos. Estaba dejando de ser una adolescente insegura, caprichosa, voluntariosa e inexperta en todo, para empezar a forjar lo que es la personalidad que hoy tengo y me hace ser la mujer que soy. Aunque en esta etapa también vinieron los primeros experimentos, y sobretodo los primeros errores. De algunos aprendí a la primera, de otros digamos que necesité más dosis. Llegaron también las primeras desilusiones, los primeros chascos, las primeras traiciones por parte de personas en las que yo confiaba ingenuamente. Primeras veces de muchas cosas que me obligaron a ver La Vida desde una perspectiva adulta.

Pero entrar a la Universidad y por fin estudiar la carrera de mis sueños no fue fácil. Las cosas habían ido mal por diversas razones. En principio, elegí una carrera no que me gustaba o que me llamaba la atención sino la que podía pagar y en la que yo "a según" habría podido armarla. Elegí una Ingeniería. Yo, que me consideraba inteligente y estudiosa supuse que no representaría mayores problemas. Ingenua. Duré sólo un cuatrimestre y de seis materias reprobé cuatro. Y no por floja o por volarme clases, no. Yo ponía atención a mis maestros, tomaba notas lo más precisas posibles, hacía mis tareas, estudiaba, no me ausentaba, llegaba a tiempo, etc. Pero en los exámenes nomás no la hacía. Se me olvidaban las fórmulas, los pasos a seguir, y bueno, no había que ser clarividente para deducir que no iba a aprobar el cuatrimestre por lo que sin decir nada en casa me dí de baja permanente. Yo sabía perfecto que eso no era lo mío, y sabía también lo que en realidad quería. Sabía a dónde quería llegar y que sería difícil.

Otro pero era la parte de la lana. Yo no podía pagarme una escuela privada y tampoco podía darme el lujo de que me rechazaran en la UNAM. No tenía cara para decirle a mi mamá que había fallado en Ingeniería por lo que habría sido trágico también decirle que otro año escolar se había ido por no haber pasado el examen único. Para este entonces yo ya llevaba más de dos años de noviazgo con El Príncipe Azul y fue él quien me instó a buscar una beca en mi antigua escuela (donde estudié hasta la preparatoria). Obvio, primero tendría que inscribirme pero el año escolar ya iba casi a la mitad. Así que entre los dos conseguimos un trabajo y ahorrábamos todo lo que podíamos para que llegando el momento contáramos con la cantidad que cubriría la inscripción al primer semestre de mi ya segunda opción de carrera. Pasaron los meses hasta que septiembre llegó y me inscribí. Teníamos un plan a seguir, uno muy sencillo. Cachar al Rector cuando llegara al campus, interceptarlo en su camino a la oficina y explicarle a grandes rasgos mi situación y mi necesidad.

El Príncipe Azul era el encargado de espiar sus movimientos y fue gracias a él que un buen día perseguimos a El Rector, y pusimos en marcha nuestro sencillo plan. A la semana yo ya tenía mi beca al 100% y un gran peso me fue quitado de los hombros. Hubo momentos que pensé no lo iba a lograr pero afortunadamente la buena suerte estuvo de mi parte y el apoyo de mi entonces novio no me dejó rendirme antes de luchar.

[Eso y que El Rector me conocía de toda la vida porque yo cursé todos mis estudios en la misma escuela. Por lo tanto El Rector ubicaba perfecto mi carita y aunque no recordaba mi nombre, se acordaba de mí debido a cuadros de honor , escoltas y esas cosas que los maestros nos hacen hacer a los niños ñoños]

Irónicamente, el haber alcanzado la meta de la beca, alejó a El Príncipe de mi lado. Yo me sentía sumamente comprometida a sacar buenas calificaciones, a cumplir con todos mis deberes, a asistir a todas mis clases, etc. Esto ocasionó entonces que "el amor" se fuera al caño. Después de desayunar, comer y cenar juntos, de ir a todos lados juntos, de pasar fines de semana enteros prácticamente sin despegarnos el uno del otro a tener cada uno diversas actividades y objetivos, hicieron -primero- que él se quejara de que yo ya no le dedicaba tiempo y segundo, que se consiguiera a alguien que sí pudiera cumplir con el rol de sombra.

La historia de amor terminó y me ocasionó un año de visitas al psicólogo (duelo, le llaman) y posteriores deseos de venganza hacia cualquier víctima que tuviera la iniciativa de invitarme a salir (ups!).

Pero, si No hubiera conseguido mi beca para estudiar la universidad seguro mi vida habría sido más o menos así:

El Príncipe Azul y yo nos habríamos vuelto una pareja de parásitos que se la habrían pasado viendo pelis en su casa, haciéndole el mandado a su mamá y teniendo como única actividad el ir a entrenar Tae Kwon Do. Después de unos meses, Mi Madre Chula me habría obligado a conseguir un trabajo por lo que yo habría tenido que despegarme de mi siamés al menos de lunes a viernes y en horarios de oficina. Él, celoso como era, seguro habría ido por mí a la salida del trabajo e ido a dejar a mi casa todos los días. Habría seguido llamándome a las 10 de la noche, asegurándose que yo estaba ya a punto de irme a dormir y con el pretexto de sacar a la perra a pasear, por las noches él habría conocido a la chica que sí disponía de tiempo y me habría pintado el cuerno por varios meses antes de que yo me diera cuenta.

Habríamos durado tal vez un año más o tal vez más. No habría planes de boda por la ausencia de lana pero en una de esas habría salido embarazada por lo que la responsabilidad nos habría llegado de una buena vez. Yo me habría mudado a vivir a su casa, con su mamá y sus dos hermanas y me sentiría sumamente incómoda siendo testigo de pleitos y berrinches. Luego, él habría tenido que conseguir un trabajo pero no habría sido uno lo suficientemente bueno como para mudarnos a un depa para nosotros solos por lo que seguramente su papá nos habría echado la mano.

Con el bebé ya en este mundo la convivencia habría sido aún más pesada, y aunque él seguro habría sido un padre responsable y amoroso, el amor hacia mí se habría ido disipando con el tiempo. Él se habría convertido en uno de esos que adoran las chelas banqueteras (al no haber para ir a un antro) y yo en una ama de casa agobiada entre biberones y pañales. No tendría amigas, salvo alguna vecina y ésta se encargaría de insinuarme que El Príncipe Azul se había convertido en sapo desde antes de que yo diera a luz.

Si yo no hubiera entrado a la universidad, mi relación con él no habría terminado, yo no habría necesitado los servicios de un psicólogo, no habría conocido a Miss E y no le habría hecho la vida de cuadritos a algunos valientes que se me acercaron con afán de consolar a mi corazón herido. Tampoco me habría vuelto una antrera de primera categoría, no habría conocido a Mi Gordiú ni habría tenido que vender con ella gelatinas de puerta en puerta. Tampoco habría redescubierto mi gusto por escribir, por bailar y por echar desmadre. Me habría perdido la oportunidad de darme de topes por confianzuda (característica que EPA siempre me echaba en cara) y mi visión del mundo no se habría ampliado por tantas clases de filosofía. No habría llegado el momento en que Mi Sis y yo pasáramos tiempo solas y juntas, y nuestra relación de hermanas seguiría siendo tan mala como la que teníamos cuando niñas. Nunca habría tenido que elegir entre el amor propio y el amor por alguien más, entre mi yo interno y el yo que el otro quería ver en mí. No me habría enterado de que el verdadero Amor De Mi Vida no era ese que tuve a los 17 años sino el que encontraría casi 3 lustros después.

Así que si hacemos cuentas, entrar a la Universidad fue de las mejores cosas que me pudieron haber pasado.