jueves, 29 de mayo de 2008

de lo que es que una pesadilla te despierte a media noche...

Bueno, no era exactamente media noche. Eran casi las 7 de la mañana de hoy, y me despertó el sentimiento de pánico mezclado con rabia y coraje. Fue un sueño raro que terminó en pesadilla y les voy a contar (aunque se aburran) todo el numerito.
Resulta que era la hora de la salida en un antiguo trabajo en el grupo radiofónico. Una compañerita del equipo me preguntó si iría a las otras oficinas y dije que sí. Error! Me dio un par de casetes para que se las entregara a mi jefe de parte suya y puso carita de "gracias por librarme del tráfico a esta hora". Maldición. Yo y mi bocota. Y maldije porque estaba pensando que en realidad no era urgente lo que yo tenía que hacer y que habría preferido llegar a mi casa a ver tele. Total, que ahora tenía que ir a huevo.
Me despedí, mentándole la madre y repitiéndome a mí misma "eres una pendeja". Ash. Camino al metro se me olvidó a donde iba y me dirigí como si nada a mi jaulita. Estando a una cuadra de mi sacrosanto hogar recordé las cintas que traía en el bolsillo de mi saco. Pero recordé también que tenía que comprar dos garrafones de agua antes de irme. Ya estaba ahí y de otra manera, rergesaría muy tarde a casa, la tienda estaría cerrada y yo me quedaría sin agua para hacerme siquiera un café.
Extrañamente, había un servicio de entrega de garrafones a domicilio pero era en auto, en lugar de las famosas bicicletas de panadero que se ven en las colonias populares (al menos en la mía). Me sentí aliviada porque entonces todo iba a ser más rápido. Me trepé en el auto junto con un chofer que se me hacía conocido, iba mal vestido y olía medio mugrosón pero no lo detecté sino hasta después. Como vio que llevaba prisa y que iba hablando por mi celular para avisar que pronto llegaría a la oficina, se ofreció como taxi y me dijo que no me preocupara, que él me llevaba. wow! qué servicio! pensé.
Dejamos los garrafones en casa y nos dirigimos a Azcapotzalco.Le dije que doblara a la derecha desde el asiento del copiloto y enseguida nos topamos con una luz roja. Yo iba buscando algo en mi bolsa, cuando el chofer quiso tocarme un seno. Le quité la mano por instinto. Cuando estaba a punto de mentarle la madre, me di cuenta que no era el mismo señor. Un tipo gordo, moreno, pero bien peinado, rasurado, vistiendo camisa blanca y corbata me veía como un gato ve un ratón, relamiéndose los bigotes. Todavía recuerdo su mirada y siento asco. Me dice que nos vamos a divertir mucho, que no tengo porqué enojarme. Desde el asiento trasero escucho a otro con las mismas características, sólo que más delgado y más bajito, vistiendo traje azul marino con delgadas líneas blancas, que trata de tranquilizarme. Pedí que no me hicieran nada, pensé estúpidamente, que al decirles que estaba recién casada y en espera de mi primer hijo, les conmovería el corazón. "Ay! qué ternura" dijo el gordo, que trataba de alcanzar mi entrepierna.
Como yo no llevaba el cinturón puesto me puse de rodillas sobre el asiento, viendo hacia atrás y para mi buena suerte, la manija de la ventanilla me quedó a mano. Ahora que reflexiono, me pregunto qué modelo de carro sería ese. Según yo, era un tsuru blanco. O será que me acordé de cuando sufrí aquél secuestro express en un taxi. En fin, como pude, y forcejeando con el tipo que iba detrás, abrí la ventanilla. Saqué medio cuerpo y amenacé con aventarme. Prefería ser arrollada por un trailer que violada por un par de infelices ojetes. No sé en qué momento el conductor bajó la velocidad y yo pude saltar del auto, mientras escuchaba amenazas e improperios por parte de mis pseudo-secuestradores. Corrí un poco en sentido contrario y cuando volteé para pintarles cremas, el gordo se había convertido de moreno a rubio, de pelo rebelde y ojos intensamente verdes, como la playera que llevaba. Su tez estaba roja del coraje y me decía que me iba a encontrar y a dar mi merecido. Que en fin que sabía donde buscar, ya que él había ido "al Tepeyac"; colegio que era vecino de mi universidad. En eso su cara se me hizo conocida y le dije (sin estar segura): "claro! eres amigo de Fulanito de tal, te voy a denunciar!!! hijo de la chingada!!! ya verás!!!. Y el contestó "no! yo te voy a demandar!!! sí soy su amigo, y por cierto, él no pagó!!!"
Seguí corriendo hasta que desperté en casa, sana y salva con mi marido a lado; pero con ese sentimiento de angustia pensando en mi hermana y mis amigas que les encanta el trago y la fiesta por la noche. Pensé en todas aquellas mujeres que son trabajadoras, que por necesidad andan en la calle solas y a deshoras, pensé también en algunos de mis amigos que son muy confiados, que creen que por ser hombres están a salvo de depredadores. Pensé en las jovencitas que no miden el peligro y toman cualquier taxi a cualquier hora de la noche o el día, sin siquiera avisarles a sus papás que se irán de parranda, cuando los padres creen que están estudiando para su examen en casa ajena. Pensé y pensé en qué es lo que impulsa al ser humano a "cazar" y destruir la vida de otro ser humano sin más motivo que su propia satisfacción, o su propia maldad. Qué consiguen? Son seres sin alma? Sin remordimientos? Sin afecto por "el otro"? Serán seres transtornados o seres simplemente malos?
Con este mar de pensamientos me levanté a preparar el café, mientras pedía a Dios que protegiera a mis seres queridos, que los mantenga alejados de cualquier mal y que les colme de bendiciones. Agradecí al mismo tiempo, que esto sólo hubiera sido un mal sueño.

martes, 27 de mayo de 2008

Carta a Laura (o lo que es dar explicaciones a quién no las merece)


Querida amiga:

Recibí tu mail y he tenido ya dos noches sin dormir a gusto, pensando en qué contestarte. Debo confesar que me cayeron muy de sorpresa tus comentarios pero luego me dí cuenta que tal vez me lo merezco por creer que eras una mujer adulta cuando sigues siendo la niñita caprichosa, berrinchuda y egoísta que conocí en la Universidad. Yo era igual y supongo que por eso éramos buenas amigas. De un tiempo para acá te comparas con Miss E como si esto fuera un concurso de popularidad. Te voy a refrescar un poco la memoria porque al parecer, padeces lagunas mentales selectivas.

En primer lugar, si Miss E y yo nos hicimos tan cercanas fue porque decidimos independizarnos de nuestras casas familiares tan pronto nuestras alas empezaron a funcionar. Recuerdo perfectamente, que cuando tuvimos nuestro departamento en Sotelo te invitamos varias veces a compartirlo con nosotras y nunca quisiste. Afortunadamente, tu hogar siempre contó con un matrimonio sólido que velara por ti y por tu hermano. Tú nunca tuviste que preocuparte por la chamba, o por la renta. Miss E y yo vivíamos juntas, trabajábamos juntas y nos divertíamos juntas. Y ninguna de las dos tenía galán en ese entonces. Infinidad de veces fuiste invitada a las noches de juerga y/o a los fines de semana en Acapulco y tú siempre tuviste una de las siguientes excusas: a) tengo fiesta familiar en mi casa, b) quedé de salir con mi novio, c) sí voy (pero nunca llegabas). Y jamás nos pusimos moñitos, verdad?

En segundo lugar, yo también podría reclamarte porque el año pasado no fuiste a mi fiesta de cumpleaños. En tus cumpleaños desde que salimos de la universidad siempre tenías festejo con tu familia y tu novio (ahora esposo), pero jamás con nosotras, aunque nosotras quisiéramos verte para celebrar. En navidad, año nuevo, y demás, jamás recibí una llamada de tu parte, ni siquiera un sms al celular o un mail. Y bueno, yo tampoco soy mucho de llamar, así que jamás lo tomé a mal. Cuando nos quedábamos de ver, y quedabas de pasar por mí me hacías esperar por lo menos una hora parada en una esquina de insurgentes y nunca puse cara, y siempre creí tus excusas sin chistar.

En tercer lugar, tú tampoco asististe a mi boda, ni me llamaste siquiera a casa de mi mamá para disculparte.

De acuerdo a tus breves palabras, y en el mismo orden de ideas, me voy a tomar la molestia de rebatir cada una de tus insulsas afirmaciones. Veamos:

hola, pues si me fue muy bien en mi luna de miel, y la verad (sic)si estoy muy sentida contigo porque para mi fiesta si estubo (sic) muy lejos, sin embargo para la de Miss E no lo estUbo (sic), y eso que fue en acapulco,

Te recuerdo que para la boda de Miss E, tuvimos varios meses de anticipación, yo aún vivía y trabajaba en México, y fuimos damas (ambas, tú y yo). Por lo tanto, tuve el tiempo y el dinero para planear y tomar un camión que me llevara y me regresara del lugar en cuestión. Cosa, que en este caso no sucedió ya que yo regresaba de todo un día de vuelos y aeropuertos. Tú no sabes que de Madrid a México, el avión se retrasó 4 horas, que llegué echa mierda la víspera de tu boda, que apenas si vi a mi familia, que dormí poco, que tuve que arrastrar a Mr. D a la regadera esa mañana porque como era de esperarse, el jet lag nos jodió y él prefería seguir durmiendo. Esto habría sido una excelente y comprensible excusa para no asistir ni siquiera a la iglesia, y sin embargo, madreados, desvelados, jodidos y todo, estuvimos ahí. Se te olvida también que yo me casaba ocho días después, y poco te interesó ya que no tengo ni un mail tuyo con la palabra FELICIDADES. Supuse al principio que era porque estabas muy ocupada, pero ahora veo que fue porque en tu mundo sólo existes tú.

pero de cualquier manera gracias por tus intenciones, y te vuelvo a repetir, de quien menos te esperas ahi estubieron. Miss E solo fue a ser acto de presencia, estubo 10 minutos y se fue, asi mejor se hubiera evitado la pena de ir.

Esto quiere decir que piensas que yo también pude haberme evitado la pena de ir a la Iglesia, no? Fíjate! y yo que pensé que le darías importancia al hecho de que todos hicimos un esfuerzo para estar ahí, aunque fuera un ratito. Por lo visto se te olvida que Miss E ya tiene un bebé a quién cuidar y que el hecho de que haya viajado en carro durante dos horas, con el paquetito en brazos y un esposo que seguramente (y con toda la razón) no fue el más feliz del mundo con semejante travesía, ya tiene mucho valor. Yo pensaría, si fuera el que maneja, que no valió la pena cansarse tanto para tener que abandonar la fiesta diez minutos después. No sabes, porque ni te ha interesado en preguntar, que el regreso para esta familia fue un martirio ya que estaba cayendo un tormentón y un árbol cayó frente a sus ojos, a mitad de la carretera. Y que si yo no asistí fue porque no llevaba carro, porque escuché a tu papá decir que no había suficiente transporte para todos, porque tenía que ir a comprar aún, mis argollas de matrimonio y la ropa que iba a ponerme para mi ceremonia civil. Tú no sabes que a una semana yo no tenía nada, verdad? Pero obvio, la niña no se enteró porque no se interesó.

La verdad no tengo ni ganas de hablarles y mucho menos verlas,

No te preocupes, no me vas a ver ni me vas a oir. No vivo en México y no pienso gastar ni un euro en llamarte.

Ojala esten bien y cuidense. solo si quiero pedite un favor si me puedes enviar todas las fotos que tengas porque mi cámara la perdí, y por supuesto no tengo ninguna foto de las mias, si puedes, si no, no hay problema . GRACIAS.

Claro! Ahora pretendes que la amiga a la que siempre le has parecido de segunda porque no eres Miss E, la que mejor se hubiera quedado en su casa, descansando o pasando tiempo con su familia a la que no veía en tres meses, te mande las fotos que con tanto cariño tomó ese día. Dime la verdad, tú lo harías???

Te quiere tu amiga.
La D

de lo que es la vida Después del test...

Más que confirmada la noticia de mi embarazo. Mi primera reacción fue llorar y llorar y agradecer a Dios y a la vida por mandarme esta bendición. Mi cuerpo entero temblaba sosteniendo el test, y después de unos tres minutos de intentar asimilar el significado de las dos líneas malva en mi mano, salí del baño. Mr. D estaba en la cocina y me miró con una sonrisa disimulada en sus ojos. Él sabía el resultado sin que yo le dijera nada y me abrazó. Rompí a llorar de nuevo.
Los días subsecuentes han sido mejores, los ascos han desaparecido. Al parecer este bebé sólo quería hacerse notar ya que las molestias se fueron tan pronto me hice la prueba. Sólo me queda el sueño y los antojos. Hace un par de días soñé que me comía una piña con chile. Obvio, no lo he hecho, las piñas están carísimas y aún verdes. Y el Tajín ya se echó a perder. De lo demás estoy bien. La pancita no ha crecido mucho, nomás que si estoy agachada mucho tiempo empieza a doler. Ayer me costó trabajito pintarme las uñitas de los pies, creo que mejor las mantendré despintadas o llegará un momento en que ya no las alcanzaré para darles su manita de gato y se verán como mapas. Supongo que Mr. D tendrá que entrarle al quite.
Ayer recibí la noticia que el seguro médico no cubrirá los gastos de hospitalización porque obvio, no tengo inscrita el tiempo mínimo requerido para que lo hagan. Significa que vienen gastos más fuertes de los que esperábamos. Ahora me siento preocupada, aunque mi esposo me dice que todo está bajo control. Tendré que seguir pidiendo a Dios que mi hijo "traiga torta bajo el brazo" como cualquier bebé mexicano, aunque no nazca allá. Eso aplica? Y es que no me gusta pedir tanto, me gusta más dar gracias, pero él bien dijo que al que no hable no se le escuchará, no? Lo siento papá Dios pero necesitamos de tu ayuda (sí, otra vez).
En fin, tengo confianza en que todo saldrá bien. Mi bebé es un bebé totalmente deseado aunque no muy planeado, jijiji. Bienvenido seas a este mundo, hermoso hijo! Esperaré ansiosa cada día hasta que estés, con la ayuda de Dios, saludable y sonriente en mis brazos.

de lo que es sólo por diversión


Create your own FACEinHOLE

lunes, 19 de mayo de 2008

de lo que es la vida antes del test


Recién llegada de mi boda en México, y apenas habituándome de nuevo a la vida en Bruselas, empecé a sentirme un poco "rara". Pensé que por efecto del jetlag tenía más sueño que de costumbre. Sin embargo, ya no me pareció tan normal cuando la comida empezó a darme asquito (!!!!) y mis bubis empezaron a sentirse inflamadas y adoloridas. Primero supuse que era porque mi período se acercaba. Luego, los días pasaron, hice cuentas y resultó que hacía 50 días de la última vez que me visitó el famoso "Andrés". Qué podría ser????
Tres días después de los primeros síntomas, visitamos a mi suegra y Mr. D comentó los hechos. Ella sin inmutarse siquiera dijo con toda la naturalidad del mundo que un embarazo era probable, y me dirigió una mirada dulce pero pícara. Nos aconsejó esperar unos días más para comprar el test casero y hacérmelo.
Toda esa semana yo seguí igual. Hasta siento que bajé de peso porque el asco no me dejaba comer casi nada. No me dejaba ver tele, ni siquiera toleraba el olor del café; y ni qué decir del cigarro: Mr. D ya fuma en el balcón. En fin, que hasta el viernes pasado decidí que no podía más con la incertidumbre y fuimos a la farmacia. La chunche nos costó 7,50 euros y yo no quise ni siquiera cargar la bolsita.
Mi cerebro llevaba días trabajando en las posibilidades. Tenía miedo del resultado. De cualquiera que este fuera. Había pedido a Dios y al Universo que me enviaran un hijo. Ahora estaba a punto de descubrir si mis rezos habían sido escuchados. Y en caso de que fuera una falsa alarma, sabía que mi corazón se rompería en mil pedacitos, pero como mi esposo me dijo: podríamos volver a intentarlo.
Total que ya en la casa empezamos a leer las instrucciones, pero la caja decía una cosa y el instructivo anexo decía otra. Después de una siesta de dos horas, me levanté con la firme idea de ir al baño y quitarme la duda de una vez por todas. Un minuto después el resultado aparecía antes mis ojos y comencé a llorar. No pude evitarlo. Las lágrimas me invadieron y mi alma estaba en un estado en el que no pensé que podía estar. Las dos líneas color malva me dejaron claro que a partir de ese día era un hecho confirmado: éramos dos en donde antes era sólo una.
"Felicidades, Mr. D, vas a ser papá".

miércoles, 14 de mayo de 2008

de lo que es ser mamá...

A propósito del día de las madres estuve reflexionando acerca de las diferentes mamás que conozco. He conocido mamás lindas (como la mía), madres dulces (como la de Mariana), madres tiernas, madres tiranas, madres fuertes, madres desinteresadas, chambeadoras, huevonas, dedicadas, frías, madres de campo y de ciudad. En fin. Madres de todos tipos, colores y texturas. Sin embargo, hay algo que quiero compartir con ustedes. Mi mejor amiga fue madre hace poco, y por las mismas fechas, una vecina muy querida dio a luz a una niña en Zapata, precisamente. La diferencia entre una y otra no puede ser más grande. Una por un lado, con 9 meses de embarazo ya cumplidos y una panza discreta para el tiempo de gestación que tenía, se iba a lavar su ropa al arroyo, caminaba más de 3 kilómetros diarios para ir a dejar a su hijo a la escuela, ir a recogerlo, llevar el lunch a su esposo, cocinaba, barría, lavaba trastes, etc. todo eso sin mostrar signo alguno de cansancio. Yo estaba admirada. La otra por el contrario, dejó de manejar por ahí del 5to. mes por aquéllo de que no le fueran a dar un golpe en el carro, no iba ni al super sola, se la pasaba en casa haciendo manualidades, y sólo el fin de semana, acompañada de su marido salía a dar la vuelta. Una se alivió en una clínica de salubridad de papantla; la otra en un hospital privado de lomas de chapultepec. Un bebé duerme en una especie de hamaca con bordes de madera donde es mecida mientras su mamá hace sus labores; y el otro seguro duerme en su propia cuna de finos materiales mientras mamá medio duerme, medio come, medio hace su quehacer esperando que llore un poco para darle el pecho.
Una bebé se la pasa en su sillita mecedora, viendo a su mamá ir y venir con trastes y comida. La sientan cerca de la puerta para que el aire le refresque la cara y le espante los mosquitos. El otro sale en su carreola, perfectamente vestido y tan pronto una corriente de aire se deja sentir, el padre dispuesto le coloca una manta para que no se enferme, para que no se incomode.
Cada madre cuida de su hijo de acuerdo a sus posibilidades, a sus recursos. Y los bebés son tan adaptables que aceptan cualquier cuidado de buena gana, con una mueca que podría ser sonrisa. Y así nos hacen felices a los que les rodeamos. Así nos llenan de alegría la mirada, la existencia. Cada uno es perfecto, especial, único. Y cada mamá en consecuencia.
Dios bendiga a las mamás. A las que ya son, a las que aún no, y a las que quieren ser (como yo).
Feliz día de las madres.

miércoles, 7 de mayo de 2008

de lo que fue una boda papanteca...

El fin de semana pasado, Mr. D y yo regresamos de contraer nupcias en Mexico lindo y querido. Éste sí que fue un "dulce tormento". A continuación una breve crónica de lo que fue un evento de naturaleza incierta y fecha imprecisa.
Salimos de Bélgica el viernes 11 de abril en vuelos separados, Mr. D y yo. Él tenía su aterrizaje en tierras aztecas alrededor de las 5 pm hora local, en la terminal 1 del aeropuerto internacional de la ciudad de méxico. Yo, por otro lado, debía aterrizar por ahí de las 19 horas. O sea, dos horas después. Tiempo en el que supuestamente, mi tío Gordis, mi hermana y mi mamá esperarían con Mr. D en algún barcillo del aeropuerto... nada más lejos de la realidad. Mi vuelo se retrasó cuatro horas en Madrid con el subsecuente retraso en D.F. Mi madre había organizado una cena con toda la familia, para cuando salí de aduanas, todos ya habían cenado excepto yo. Moría de sueño y de hambre, pero no fue suficiente para que los tacos de tinga y alambre me supieran. Nos fuimos a dormir ya que al siguiente día mi amiga Laura se casaba y yo prometí estar presente como fuera. y Así fue. Madreada y desvelada, cansada y con ganas de irme a mi casa, acompañé a mi amiga en la Iglesia y se veía de lo más linda con su vestido blanco y su ramo. Lo malo fue que no la pude acompañar al festejo porque era hasta Texcoco y yo aún tenía que lanzarme al centro a conseguir mi propio ajuar y mis argollas de boda.
El domingo 13 todavía anduvimos de compras. Fuimos al super y nos aprovisionamos de latas de chiles, frijoles, salsas, mole, y un largo etc de viandas mexicanas que tienen que ser suficientes para aguantar hasta el siguiente año que volvamos a poder comer enchiladas. A las 8 de la noche de ese día nos lanzamos a Tuxpan, ya que ahí teníamos que tramitar el bendito permiso que Gobernación extiende a cualquier extranjero (a) que ose pretender casarse con algun (a) mexican curious. Llegamos a las 3:30 am de lo que ya era el lunes 14 de abril.
Tan pronto despertamos, tuvimos que dejar la cama y dirigirnos al Palacio Municipal de tan bello municipio jarocho para obtener la autorización. Después de preguntar por fin nos dijeron dónde quedaba la oficina de gobernación. Nos topamos ahí con Don Evaristo Santés que muy amablemente nos hizo el trámite lo más ligero posible y después de desembolsar más de 3 mil pesos nos pidió que esperáramos dos días a que llegara la persona que firmaba. Decidimos descansar esa tarde y tomarnos el martes siguiente como día de descanso en la playa. Así lo hicimos y recorrimos el malecón, el mercado, y la plaza varias veces.
Llegadas las 3 de la tarde del miércoles 16 asistimos de nuevo a ver a Don Evaristo quién nos recibió con la noticia de que el jefe no había llegado... pero mañana es seguro que sí. Aprovechamos para practicarnos los exámenes médicos pre-nupciales, mismos que nos entregaron esa misma tarde, casi noche. Sobra decir que la angustia se apoderaba de nosotros ya que teníamos que entregar los papeles en Papantla (otro municipio situado a dos horas de donde estábamos) al siguiente día antes de las 13:30.
Llamé a mi papá para comunicarle al situación y el jueves 17, una persona de confianza se lanzó al registro a preguntar si podían casarnos el sábado 19 aunque entregáramos los papeles un día antes. La condición era presentarnos con todo en regla a primera hora del viernes. Pasó el jueves, y el viernes temprano todavía no teníamos nada firmado.
Desesperados, cansados, estresados, angustiados y enojados, nos fuimos a desayunar. Yo no me tomé ni el café. No había tortas, ni tamales, así que hice berrinche y no comí ni siquiera pan dulce. Mr. D se tomó 3 cafés y comió algo que ya no recuerdo. A las 11 am decidí no darme por vencida y pagamos la cuenta. Yo me casaría el sábado a como diera lugar.
Afortunadamente, no tuve que rasgarme las medias ni estropearme el manicure, ya que cuando llegamos de nuevo a la oficina de gobernación, el bendito documento ya estaba firmado. Diez minutos después y con el 70% de nuestro presupuesto ya gastado, nos dirigimos a papantla vía ADO. Yo estaba dispuesta a rogar, en caso de ser necesario, para que la ceremonia se llevara a cabo el 19 en meritito Zapata. Afortunadamente, "sólo" tuve que pagar la cuota correspondiente y entregar nuestros papeles 15 minutos antes de que cerraran. Dos mil pesos menos y 26 horas después, llegó la jueza muy puntual en su camioneta blanca del año (nada mal, para un municipio campesino) a recolectar firmas y a leer el acta como correspondía. Por fin pudimos celebrar.
Pero una tarde antes mi papá estaba super nervioso. Se puso a barrer el patio, a recoger las hojas y la basura, limpiamos las mesas y las sillas. Su esposa me mostró lo que sería el platillo principal: Barbacoa. Pero no la hacen como la conocía, sino que la guisan con Chile de Mole y Chile de Color. Sigo sin saber cuál es cuál. A las 10 de la noche la ayudé a preparar lo que sería mi pastel de Bodas. Sólo enhariné el molde y separé las claras de las yemas. Creo que no lo hice tan mal. Nos fuimos a dormir entre el calor y los mosquitos. La familia aún no había llegado. Entre sueños los escuché hacer ruido como a las 3 de la mañana.
Despertamos a las 8 de ese sábado y nos fuimos a terminar de ayudar. Mr. D decoró con globos y popotes, según la costumbre del pueblo, yo sólo estuve haciendo mosca. Colocamos las mesas a como nos dijeron que debía ser, y a las 10 nos lanzamos a arreglar. El agua fría me cayó de perlas y me puse mi ajuar. Nada espectacular, pero sí lindo y cómodo. La familia ya estaba lista, y el novio también. Se veía tan lindo con sus pantaloncitos de vestir y ese chalequito tan coqueto. Yo creo que será la única vez que lo vea sin sus jeans. A las doce en punto empezó la ceremonia, y con sólo la familia presente y mi hermana recién salida de bañar, con el pelo aún húmedo y sin gota de maquillaje, Mr. D y yo pasamos a ser Esposo y Esposa. Contuve las lágrimas lo más que pude, pero al final fueron más fuertes que yo. Eso sí, fue llanto discreto para no arruinar mi make up.
La comida y la bebida empeezaron a circular y con la misma, empezaron a llegar los que faltaban. Mis "damas" llegaron después de las 3 pm; y my second family como a las 4:30. Algunos no llegaron y los extrañé. Algunos no llegaron porque no les avisé (sorry!). Todo terminó temprano, no sé a qué hora. Y no hubo borrachos impertinentes que merezcan ser mencionados. El pastel se terminó y yo ni lo probé. Recibimos mil abrazos y bendiciones y tres regalos. Aunque lo más importante para mí fue estar rodeada, al mismo tiempo y en el mismo espacio, por mi familia entera. Papá y mamá juntos, pero no revueltos. Hermana y hermanos. Fue algo lindo, muy lindo. Fue la mejor boda que pude haber tenido.
No recuerdo cuál fue la primera canción que bailé con mi marido ese día; y es que no soy fan de las cumbias. Pero la que haya sido, me llenó de emoción y de alegría. Al fin, Mr. D es Mr. D ante todas las de la ley.