Mostrando entradas con la etiqueta embarazo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta embarazo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de junio de 2008

de lo que es vivir con una eterna sensación de náusea...

Desde hace ya unas semanas, incluso antes de hacerme el test, empecé a experimentar una eterna sensación de náusea. En cuanto supe que estaba embarazada, desapareció pero he tenido visitas intermitentes. A veces, en cuanto me despierto me ataca. A veces, pasa todo el día sin que aparezca sino justo antes de irme a dormir. Hoy, todo iba bien hasta hace 10 minutos. Es una sensación de hambre, acompañada de asco. Muy rara. Y lo que siempre me ha gustado, ahora no lo puedo ni ver. Yo quiero saber si esto les sucede a todas las embarazadas. Y es que no puedo pasarme la vida comiendo solamente fruta. Creo yo.
Justo en este momento, me estoy obligando a comer un sandwich de pavo con queso y jitomate. Y sí sabe rico, pero tengo la impresión de que en cualquier momento vomitaré; aunque todavía no ha sucedido. Tengo sed, pero el sólo hecho de pensar en tomar algo líquido me da asco otra vez. O sea!!! No quiero jugo de manzana, ni café con leche, ni agua natural, ni jugo de toronja, ni chocomilk!!! No sé que quiero, pero lo tengo que descubrir pronto porque muero de sed. Ya sé, un té de jamaica!!!
Resultó ser de manzanilla ya que fue el primero que apareció cuando abrí la alacena. Pero huele tan bien que ya con eso me siento mejor. Siempre he pensado que la manzanilla tiene propiedades "reconfortantes". O será que me acuerdo de mi abue y me siento mejor. No sé.
En fin, el asco se fue. Ahora me pondré a cocinar que eso es lo que tengo pendiente. El menú de hoy será Mole de Olla.

martes, 27 de mayo de 2008

de lo que es la vida Después del test...

Más que confirmada la noticia de mi embarazo. Mi primera reacción fue llorar y llorar y agradecer a Dios y a la vida por mandarme esta bendición. Mi cuerpo entero temblaba sosteniendo el test, y después de unos tres minutos de intentar asimilar el significado de las dos líneas malva en mi mano, salí del baño. Mr. D estaba en la cocina y me miró con una sonrisa disimulada en sus ojos. Él sabía el resultado sin que yo le dijera nada y me abrazó. Rompí a llorar de nuevo.
Los días subsecuentes han sido mejores, los ascos han desaparecido. Al parecer este bebé sólo quería hacerse notar ya que las molestias se fueron tan pronto me hice la prueba. Sólo me queda el sueño y los antojos. Hace un par de días soñé que me comía una piña con chile. Obvio, no lo he hecho, las piñas están carísimas y aún verdes. Y el Tajín ya se echó a perder. De lo demás estoy bien. La pancita no ha crecido mucho, nomás que si estoy agachada mucho tiempo empieza a doler. Ayer me costó trabajito pintarme las uñitas de los pies, creo que mejor las mantendré despintadas o llegará un momento en que ya no las alcanzaré para darles su manita de gato y se verán como mapas. Supongo que Mr. D tendrá que entrarle al quite.
Ayer recibí la noticia que el seguro médico no cubrirá los gastos de hospitalización porque obvio, no tengo inscrita el tiempo mínimo requerido para que lo hagan. Significa que vienen gastos más fuertes de los que esperábamos. Ahora me siento preocupada, aunque mi esposo me dice que todo está bajo control. Tendré que seguir pidiendo a Dios que mi hijo "traiga torta bajo el brazo" como cualquier bebé mexicano, aunque no nazca allá. Eso aplica? Y es que no me gusta pedir tanto, me gusta más dar gracias, pero él bien dijo que al que no hable no se le escuchará, no? Lo siento papá Dios pero necesitamos de tu ayuda (sí, otra vez).
En fin, tengo confianza en que todo saldrá bien. Mi bebé es un bebé totalmente deseado aunque no muy planeado, jijiji. Bienvenido seas a este mundo, hermoso hijo! Esperaré ansiosa cada día hasta que estés, con la ayuda de Dios, saludable y sonriente en mis brazos.

lunes, 19 de mayo de 2008

de lo que es la vida antes del test


Recién llegada de mi boda en México, y apenas habituándome de nuevo a la vida en Bruselas, empecé a sentirme un poco "rara". Pensé que por efecto del jetlag tenía más sueño que de costumbre. Sin embargo, ya no me pareció tan normal cuando la comida empezó a darme asquito (!!!!) y mis bubis empezaron a sentirse inflamadas y adoloridas. Primero supuse que era porque mi período se acercaba. Luego, los días pasaron, hice cuentas y resultó que hacía 50 días de la última vez que me visitó el famoso "Andrés". Qué podría ser????
Tres días después de los primeros síntomas, visitamos a mi suegra y Mr. D comentó los hechos. Ella sin inmutarse siquiera dijo con toda la naturalidad del mundo que un embarazo era probable, y me dirigió una mirada dulce pero pícara. Nos aconsejó esperar unos días más para comprar el test casero y hacérmelo.
Toda esa semana yo seguí igual. Hasta siento que bajé de peso porque el asco no me dejaba comer casi nada. No me dejaba ver tele, ni siquiera toleraba el olor del café; y ni qué decir del cigarro: Mr. D ya fuma en el balcón. En fin, que hasta el viernes pasado decidí que no podía más con la incertidumbre y fuimos a la farmacia. La chunche nos costó 7,50 euros y yo no quise ni siquiera cargar la bolsita.
Mi cerebro llevaba días trabajando en las posibilidades. Tenía miedo del resultado. De cualquiera que este fuera. Había pedido a Dios y al Universo que me enviaran un hijo. Ahora estaba a punto de descubrir si mis rezos habían sido escuchados. Y en caso de que fuera una falsa alarma, sabía que mi corazón se rompería en mil pedacitos, pero como mi esposo me dijo: podríamos volver a intentarlo.
Total que ya en la casa empezamos a leer las instrucciones, pero la caja decía una cosa y el instructivo anexo decía otra. Después de una siesta de dos horas, me levanté con la firme idea de ir al baño y quitarme la duda de una vez por todas. Un minuto después el resultado aparecía antes mis ojos y comencé a llorar. No pude evitarlo. Las lágrimas me invadieron y mi alma estaba en un estado en el que no pensé que podía estar. Las dos líneas color malva me dejaron claro que a partir de ese día era un hecho confirmado: éramos dos en donde antes era sólo una.
"Felicidades, Mr. D, vas a ser papá".

miércoles, 14 de mayo de 2008

de lo que es ser mamá...

A propósito del día de las madres estuve reflexionando acerca de las diferentes mamás que conozco. He conocido mamás lindas (como la mía), madres dulces (como la de Mariana), madres tiernas, madres tiranas, madres fuertes, madres desinteresadas, chambeadoras, huevonas, dedicadas, frías, madres de campo y de ciudad. En fin. Madres de todos tipos, colores y texturas. Sin embargo, hay algo que quiero compartir con ustedes. Mi mejor amiga fue madre hace poco, y por las mismas fechas, una vecina muy querida dio a luz a una niña en Zapata, precisamente. La diferencia entre una y otra no puede ser más grande. Una por un lado, con 9 meses de embarazo ya cumplidos y una panza discreta para el tiempo de gestación que tenía, se iba a lavar su ropa al arroyo, caminaba más de 3 kilómetros diarios para ir a dejar a su hijo a la escuela, ir a recogerlo, llevar el lunch a su esposo, cocinaba, barría, lavaba trastes, etc. todo eso sin mostrar signo alguno de cansancio. Yo estaba admirada. La otra por el contrario, dejó de manejar por ahí del 5to. mes por aquéllo de que no le fueran a dar un golpe en el carro, no iba ni al super sola, se la pasaba en casa haciendo manualidades, y sólo el fin de semana, acompañada de su marido salía a dar la vuelta. Una se alivió en una clínica de salubridad de papantla; la otra en un hospital privado de lomas de chapultepec. Un bebé duerme en una especie de hamaca con bordes de madera donde es mecida mientras su mamá hace sus labores; y el otro seguro duerme en su propia cuna de finos materiales mientras mamá medio duerme, medio come, medio hace su quehacer esperando que llore un poco para darle el pecho.
Una bebé se la pasa en su sillita mecedora, viendo a su mamá ir y venir con trastes y comida. La sientan cerca de la puerta para que el aire le refresque la cara y le espante los mosquitos. El otro sale en su carreola, perfectamente vestido y tan pronto una corriente de aire se deja sentir, el padre dispuesto le coloca una manta para que no se enferme, para que no se incomode.
Cada madre cuida de su hijo de acuerdo a sus posibilidades, a sus recursos. Y los bebés son tan adaptables que aceptan cualquier cuidado de buena gana, con una mueca que podría ser sonrisa. Y así nos hacen felices a los que les rodeamos. Así nos llenan de alegría la mirada, la existencia. Cada uno es perfecto, especial, único. Y cada mamá en consecuencia.
Dios bendiga a las mamás. A las que ya son, a las que aún no, y a las que quieren ser (como yo).
Feliz día de las madres.