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viernes, 23 de abril de 2010

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Capítulo I


Tengo al menos 2 cosas que compartir desde hace un rato ya y por angas o mangas no he encontrado el momento o la inspiración adecuada. Sin embargo, hoy decidí que ya no puedo dejar pasar más tiempo.

La primera de ellas se la debo a Betty, quien muy amablemente y como parte del Club Postal, me mandó una linda carta desde su natal Perú. La misiva llegó a buen puerto desde la semana de Semana Santa (no tengo vergüenza) pero coincidió también con la llegada de El Perro Pirata y vacaciones de Mr D y mis nuevas rutinas y el resultado ha sido que hasta ahora que ya estoy más organizadita puedo publlicarlo en éste su humilde blog.

Betty tiene una manuscrita her-mo-sa. Lo malo es que mi ojo está poco adaptado a este tipo de escritura y debo reconocer que padecí de cierta ineptitud al leerla. Yo siempre quise aprender a escribir así pero en mi escuela sólo me enseñaron Letra de Molde (aaasssshhh!!!) y aunque en teoría sé las reglas básicas, me sale horrible por la nula práctica. Así que envidio-admiro a quienes sí pueden y lo hacen con fluidez y soltura. A poco no se ve padrísimo cuando las plumas parecen patinadores artísticos sobre una pista de hielo de papel? *suspiro*

En el sobrecito venían dos regalitos para mí: un separador con una bella frase y un colguijito rojo harto de bonito para celular (el problema es que no uso) que he agregado como adorno en mi morral.

Aquí la foto:

A poco no está padrísimo??

Muchas gracias, Betty! Y una enorme disculpa por no haberlo publicado antes. Pero ahí está ya, dicen que más vale tarde... :)



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Capítulo II


Cambiando de tema, y éste es un poco más personal. El pasado 19 de abril Mr D y yo cumplimos 2 años de casados (aplausos!) y sigo tan enamorada y tan feliz como el primer día. Aún sigo sintiendo esas mariposas en la panza cada vez que lo veo durmiendo a mi lado, aún sigo pensando que soy la mujer con más suerte de este planeta y que ni volviendo a nacer me vuelvo a encontrar a un ser tan perfecto como él.

Porqué es perfecto? Pues por la simple razón -como dice La Negra- de que nuestras patologías son compatibles, y por lo tanto, no tenemos grandes broncas. El primer año -creo yo- fue el más complicado, sobretodo los primeros meses; y es que no sólo fue la adaptación a "la nueva vida de casada" sino también a la nueva vida en una ciudad totalmente ajena. Él era mi único puente con el mundo externo y cuando él no estaba yo me sentía excesivamente sola y a veces hasta abandonada.

Todo estaba en mi cabeza y sólo me faltaba confianza en mí misma para salir a la calle sola y no perderme (me sucedió un par de veces) y para encontrar cosas qué hacer. Mr D al principio no entendía dónde estaba el problema hasta que le hice ver -y no de una sutil manera- que yo me sentía inútil y totalmente dependiente de él cosa a la que nunca antes me había enfrentado. Depender así de alguien, a estas alturas!! Creo que sólo cuando era niña llegué a depender así de Mi Madre Chula. Comprenderán entonces mi shock inicial.

Con paciencia, con tiempo y con mucha disponibilidad de parte de ambos es que hemos llegado a nuestro segundo aniversario. No sé cuántos más vayamos a cumplir y estoy muy conciente de que ningún amor es eterno. Yo no viviré cien años y Mr D tampoco pero los que nos resten por vivir queremos vivirlos juntos y felices, justo como hasta ahora.

A veces me pregunto si esto es un sacrificio pero yo no quiero verlo así. Sí es difícil vivir lejos de la familia y de los amigos y darme cuenta de que cada año mis sobrinos me recuerdan menos y que me pierdo momentos importantes como cumpleaños, reuniones, comidas, celebraciones, etc. Eso duele. Duele cuando me entero que se fueron aquí y allá y duele caer en la cuenta que ya no formaré parte de esas anécdotas que pasarán a formar parte del "Archivo Histórico" de La Familia.

Sin embargo, trato de no perder el contacto, de enterarme de lo que sucede y de participar aunque sea de lejos en la dinámica que mis seres más queridos protagonizan cotidianamente. Me ha tocado iniciar mi propio archivo, con mis propios anécdotas y me he valido de este blog y del Facebook para no perder esa delgada conexión y para hacerlos partícipes también en mi día con día.

No me he arrepentido ni un sólo momento por haber seguido al hombre de mi vida hasta acá y no puedo culparlo por una decisión que yo tomé de manera muy consciente. Lo seguí porque quise y porque lo quiero es que sigo aquí y aquí seguiré -a lado suyo- mientras él no deje de corresponder a este amor.


He dicho!

Feliz fin de semana a todos.