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jueves, 21 de agosto de 2008

ser o no ser...


Aunque ya no he mencionado el tema, sigue dando vueltas en mi cabeza. A veces me delata una escena en la tele, una canción, o una imagen en el parque. A veces sólo sucede sin necesidad de estímulo. Lloro. Vuelvo a sentir miedo. Angustia. Sigo preguntándome el porqué, el para qué, el porqué a mí. Sé que no tiene caso y entonces trato de pensar en el futuro. Pero el miedo sigue ahí. Ayer en la cena intenté hablar del tema. Sólo me dí cuenta que Mr. D sufre igual que yo. Fue algo muy fuerte, y sigue siendo tan reciente que no hemos podido abordarlo.
Anoche me fui a la cama pensando en lo mismo. Y si lo volvemos a intentar? Y si vuelve a salir mal? Seríamos capaces de afrontarlo?
Cuando te enteras que vas a tener un bebé comienzas a pensar mil cosas a la vez: la cuna, la ropita, el doctor, los exámenes de sangre, el parto, los biberones, el dolor de bubis, la cicatriz sobre la cicatriz, el llanto a media noche, los vecinos sin dormir, tú sin dormir, el frío, el calor, los mosquitos, la bañera, el cambiador, los pañales, la cara de mi mamá cuando lo vea por primera vez, mi hermana y su sonrisa, yo bajándome del avión con el bebé en brazos, Mr. D abrazando a mi padre mientras Ana me ayuda con el paquetito, el Gordis diciendo salud con una Indio en la mano, Marge haciéndole segunda, Chilis, Emi y Xiadis alrededor de él tratando de tocarlo delicadamente... Tantas cosas, mierda!!!! Piensas todo, te imaginas todo, pero nunca piensas que lo vas a perder. Que lo que imaginas no sucederá, que todo acabará en tu primer visita al ginecólogo. Eso no lo piensas NUNCA!!!!!
Ahora, después de casi dos meses sigo pensando. Pero pienso otras cosas. Ahora lo analizo. Porqué tiene que ser así? Por qué pienso ahora que tal vez no tengamos el dinero suficiente; con el aumento del gas y la energía, con el aumento del precio de los alimentos, con el gasto de la escuela de idiomas y con lo que desembolsaremos para los boletos de avión y la estancia en México. Esto no está bien. Aunque una vez Ia* me dijo que ojalá y todo se redujera a dinero. Ahí viene la segunda parte. Y entonces pienso que tal vez no estoy preparada para ser madre. Pero, seamos honestos, quién lo está? Cuándo sabes que ya estás lista? Y aún cuando tenga al bebé, seré capaz de criarlo? Lo bañaré, lo cuidaré y lo alimentaré adecuadamente? Seré capaz de distinguir cuando tenga hambre de cuando tenga un cólico? Seré capaz???? Seré adecuada? Seré una buena madre como lo fue la mía?
A veces me entero de chicas jóvenes que meten la pata y así de la nada, sin siquiera proponérselo son madres. Cómo le hacen? Cómo salen adelante siendo tan jóvenes, sin trabajo y sin pareja que las apoye? No lo entiendo. Una amiga muy querida me dijo que cuando Dios te manda un bebé también te manda la capacidad para cuidar de él, supongo que se llama Instinto Materno. Esa luz que te ilumina y te ayuda a detectar si ya se despertó aunque tú estés en otro cuarto, ese oído super desarrollado para escuchar el mínimo murmullo aunque tengas la tele en un volumen alto, ese olfato para saber que es hora de cambiarlo aunque él no muestre señales de malestar por tener el pañal húmedo, ese sexto sentido que te dice que esa manera de llorar no es de hambre. Dios! Qué difícil me parece pero es algo tan natural como mi propia respiración, como comer, como dormir.
Y sin embargo sigo sintiendo miedo. Sigo pensando y pensando sin llegar a ningún lado. Mi SS abuela diría: "Ya Dios dirá" y supongo que es lo más sabio que puedo pensar ahora. Ya veremos, con el tiempo, cuando me sienta lista volveremos a intentarlo. Cuando el temor me deje y la esperanza regrese.

lunes, 7 de julio de 2008

de cómo han sido mis días...




Todos hemos tenidos días malos. El mío comenzó a las 5 am. Nunca me levanto tan temprano, pero ese día no me costó trabajo dejar la cama. Estaba bien despierta y nerviosa. Pensé en bañarme pero no tenía ánimos de nada. Mr. D se alistó y salimos en punto de las 6 al hospital. La cita era a las 7 pero llegamos casi media hora antes. Dicen que al mal paso darle prisa y eso precisamente hicimos. El check in sin contratiempos alrededor de las 7:10. Presión normal y temperatura también. Las enfermeras hacían un esfuerzo para hablarme en inglés aunque lo hacían bien. Creo que más bien era sólo la falta de costumbre. En el mismo cuarto estaba una señora a la que preferí no preguntar qué padecía. Se veía bastante acostumbrada al hospital y a sus ruidos. Me dijeron que teníamos que esperar, que mi doctora vendría pronto. Eso sucedió a las 10. Me preguntó que como me sentia. Nerviosa, dije yo, y triste. Contestó que tenía que ponerme unas pastillas para ir "preparando" la cirugía. Enseguida empecé a sentir su efecto. Cólicos. Y entonces me di cuenta que era de a deveras, que era inminente. Cuando llegamos le pregunté a Mr. D si había alguna posibilidad de error. Tal vez la doctora se equivocó, tal vez nos equivocamos nosotros con las cuentas. Con una mirada compasiva me tomó de los hombros y me dijo "No, no hay ningún error". Me besó en la frente, y mis lágrimas empezaron a rodar en mis mejillas.
No puedo describir la soledad en la que me sentía. Él estaba ahí, tomando mi mano, pero mi corazón se sentía tan abandonado, tan sólo, tan oscuro y triste... tan vacío. Mi suegra que llegó desde las nueve, nos hacía compañía. A las doce entré al quirófano, y recobré la conciencia a las tres. Sólo pensaba en superar rápidamente el efecto de la anestesia y volver a ver el rostro de mi marido. Mi amado esposo que me ha hecho fuerte en estos días tan raros, en los que no me encuentro a mí misma.
Me dieron de alta pasadas las 5 pm, y sólo tenía ganas de llegar a casa a sentarme de frente al balcón, en una mecedora, contemplando la calle y la gente que pasa, como una anciana recordando tiempos mejores. Casi no recuerdo el camino de regreso, o tal vez prefiero no recordarlo. Me he recuperado físicamente casi de inmediato, pero sigo sientiendo esa sombra detrás mío. Ese algo que no acabo de superar, ese duelo, esa pérdida. Esas ilusiones que no pasaron de eso. Ayer vi los zapatitos y me puse a llorar de nuevo. Mr. D no se dio cuenta.
Hoy es mi primer día sola y no quiero llorar de nuevo. Quiero asumir una actitud positiva, quiero seguir siendo yo, la misma de antes, la alegre, la que no se da por vencida, la que no pierde la fe, pero no soy yo. No aún.
Dicen que el tiempo lo cura todo, y quiero pensar que así es. Que de verdad, Dios tiene mejores planes para mí, y para mi marido. Quiero seguir agradecida por lo que tengo, y no pensar en lo que me hace falta. No quiero ser infeliz, pero sigo triste. Tal vez, un día el recuerdo ya no me afecte, ya no me duela, ya no me haga llorar.

martes, 1 de julio de 2008

...imaginaba

Imaginaba mi dedo recorriendo la línea de tu rostro, mi mano acariciando tu suave cabello. Imaginaba a tu padre sentado junto a mí, admirando cuál perfecto eras. Imaginaba tu aroma y el color de tu piel. Serías rubio o moreno? De ojos azules como tu abuelo paterno u ojos oscuros como los míos? Imaginaba tu llanto avisándome que era hora de la cena, o tus párpados cerrados y tu carita tranquila una vez dormido. Imaginaba también tus pequeños pies y tus diminutas uñas. Tus deditos aferrados a mi pecho cuando te alimentara. Me imaginaba cerrando la cortina de tu cuarto para que la luz no te molestara.
Te imaginaba, hijo mío, te imaginaba...

lunes, 30 de junio de 2008

de lo que es la pérdida...

He estado pensando en cómo escribir esto durante todo el fin de semana y ahora que estoy frente al teclado no sé cómo empezar. Durante mucho tiempo descarté las letras como un canal por el cual expresar mis sentimientos / pensamientos hasta que encontré este blog, no hace mucho. Me ha servido para reflexionar, aclarar mis ideas y para sentir alivio cuando he necesitado manifestar mis estados emocionales.

Hoy escribo sintiéndome un emo. Sintiendo una tristeza inmensa, profunda y oscura. He pasado antes por situaciones de pérdida y duelo, pero debo confesar que ninguna se parece a ésta. He pasado de la sorpresa, a la resignación en tres días, pasando por la estupefacción, la negación, la impotencia, la desesperación y el abatimiento total. Hasta alcanzar el simple estado de tristeza en el que me encuentro ahora.

El bebé que con tanta ilusión esperaba, ya no será. Lo perdí. La naturaleza detuvo el proceso y no hay nada qué hacer. La doctora dice que no ha sido mi culpa, que estas cosas pasan, que ha sido un accidente. Quiero pensar que es cierto. Que todo ha sido voluntad divina; pero si esto es cierto, aún sigo buscando el porqué.

He encontrado en mi pasado razones suficientes para que Dios me haya quitado esta ilusión justo ahora que más feliz era. Una lista interminable de causas probables ha invadido mi mente y me ha quitado el sueño. Sé que algunas de mis decisiones han sido incorrectas, pero al final, es lo que me hace estar donde estoy ahora, no? Habrá valido la pena el sacrificio? Será sólo una prueba? Será que quiere probar mi fe? Será que es mi karma?

Hace 15 años tuve un aborto. No me enorgullezco de eso, pero tampoco ha sido un motivo para flagelarme con el recuerdo. En su momento sentí que era la decisión adecuada. Que mis estudios y mi futuro eran más importantes que todo. Jamás volví la vista atrás. Jamás volví a pensar en eso. Hasta ahora. Tal vez Dios piensa que si alguna vez rechacé a ese angelito, ahora me toca sentir la pena del rechazo, de la pérdida, en la misma situación, aunque en un contexto diferente. Seguro sabiendo esto, algunos pensarán que me lo merezco, y seguro algunos tendrán razón.

No quiero entrar en detalles, pero esto todavía no ha acabado, me espera una semana difícil, y estoy preparándome para ella. No tiene caso seguir pensando en el hubiera; sólo me queda sobreponerme lo más pronto posible, y seguir con mi vida. Siempre he sido una persona feliz, a pesar de las adversidades, a pesar de las tristezas y de los golpes que me han tocado. No quiero cambiar ahora. Estoy convencida de que Dios sabe porqué pasan las cosas y no soy quién para cuestionar su voluntad. Conozco cómo es él conmigo, y sé que saldré adelante de esto con su ayuda. Aún tengo mucho qué agradecerle: mi esposo, mi salud, mi hermosa familia y mis queridos amigos a los que he dejado fuera de esto porque no estoy lista para platicarlo particularmente. Espero comprendan.




A veces la tristeza viene acompañada de coraje, de impotencia, de desesperación y deseos de venganza. No es mi caso, hoy sólo siento una enorme e infinita tristeza, pero sólo eso: tristeza.