viernes, 27 de febrero de 2009

de lo que es Dar Cosa

Cuando era niña me daban cosa los programas que veía mi abuelo: The Twilight Zone y uno de Alfred Hitchcock que no recuerdo exactamente el nombre. También me han dado cosa toda mi vida, las cucarachas y las telarañas. Pero "qué es dar cosa?"

Dar cosa: Dícese de el sentimiento o sensación provocado por un objeto o situación, de origen indeterminado (el sentimiento, no el objeto). Según YO porque Yo soy la máxima autoridad en este blog y así lo opino y se me da la gana escribirlo, el sentimiento puede ser desde miedo, asco, angustia, culpa, pena o una mezcla de dos o más de las anteriores.


Esto me da HARTA cosa


Ejemplo:

Me da cosa cortarla: Chamaco contándole a su amigo que en realidad le da culpa cortar a su novia.

Me dan cosa las ratas. Chamaco tratando de explicar que le tiene pavor a los roedores.

Ay! me da cosa dejarlo en la calle. Escuincla que se siente culpable de no llevarse a su casa a un perro callejero.

Análisis exhaustivos del uso del idioma español en México City de las tunas (o sea, fijándome bien cómo hablan mis cuates) demuestran que los adolescentes y las mujeres son más propensos a usar la frase "me da cosa" que los hombres adultos.

Ejemplos:

Lo que diría una mujer.
1. Me da cosa dejar a mi novio. (miedo, culpa o pena)
2. Me dan cosa las arañas. (miedo o asco)
3. Me da cosa salir con él. (pena o asco)

Lo que diría un hombre en el mismo orden de ideas.
1. No he encontrado el momento indicado para dejarla. (miedo o culpa)
2. No me gustan las serpientes (miedo o asco).
3. Esa vieja no está buena (pena). No hay otra razón por la que un hombre no quiera salir con una mujer, o sí?

Y bueno, ahora que por fin pude compartir mis profundas reflexiones de insomnio con ustedes, me retiro. Que tengan un excelente be-viernes casual.


jueves, 26 de febrero de 2009

de lo que es el Novio de tus sueños (en Noche de Brujas)

Tuve un galán que era un amor. Era el típico que le podría caer bien a la mamá más exigente. Guapo, solvente, pulcro, siempre olía bien, caballeroso, atento, con una linda sonrisa, un buen trabajo y un buen carro. Era solícito, respetuoso y detallista sin caer en lo empalagoso. Era un partidazo a ojos de todo el mundo. Mis vecinas me envidiaban, las de la estética, la gorda de la lavandería, mis colegas, mis amigas y hasta mis enemigas. Todas lo deseaban. Era un príncipe azul de carne y hueso.

Todas las mañanas pasaba por mí para irme a dejar al trabajo, llegaba a la hora de la comida para comer juntos, me llamaba al menos una vez por la tarde y cuando iba a recogerme me llevaba flores, chocolates o algún detallito. Un encanto, no? Todo esto de lunes a viernes, y el sábado iba por mí temprano, desayunábamos juntos y me iba a dejar a casa de mi mamá después del medio día. Por la tarde me llamaba varias veces, y ya en la noche me llamaba a las 9 y luego más o menos a las 11, antes de irse a dormir. Los domingos no nos veíamos porque ese día era familiar (para ambos).

Pocas veces salíamos de noche porque yo prefería irme de juerga con Miss E y reventar a gusto, y él los viernes tenía la cena familiar que no me acuerdo cómo se llama (era judío) aunque eso no le impedía llamarme a las 2 ó 3 de la mañana para ver cómo me la estaba pasando y para saber como a qué horas llegaríamos a casa. Lindo, no? Siempre preocupándose por mí, y pensando en mí.

Jaaaaaaaaaa!!!!!!!!!! Poco a poco me dí cuenta de que algo no estaba bien. Yo no le llamaba a él porque no me daba tiempo, él siempre llamaba primero. Había veces que él recibía llamadas y pretextando que eran del trabajo se levantaba de la mesa o se salía del depa. Siempre me dejaba antes de las 9 de la noche y NUNCA tenía prendido el celular después de esa hora. Un día lo caché revisando mi celular y me dijo que en realidad le gustaba uno de los jueguitos que traía. Su celular era mucho mejor que el mío, pero a él, le gustaba el mío, ajá. Nunca se opuso en conocer a mis colegas, consultores y amigos y en tener los números de todos, además de los de todos mis familiares: primos, tíos, tías, abuela, papá, celulares, casa, trabajo, etc.

Cuando me dí cuenta, tenía controlada mi vida! Si yo le decía que iba a salir con mi amigo JC, de repente llamaba al cel de JC para saludarlo y pedía después hablar conmigo. Qué osoooooo!!! Si le decía que iba a salir con Mike y no tenía el tel de Mike, me llamaba a mí y me pedía pasarle a Mike nomás para no ser grosero. Si le decía que iría al cine con Mi sis, le mandaba sms a ella bajo cualquier estúpido pretexto. Qué había detrás de todo este mundo de atenciones y cuidados? Había OTRA! OTRA!

El señor era así de encantador-manipulador para saber exactamente en dónde estaba y con quién y él poder ponerme el cuerno a gusto. Era super celoso y revisaba mi cel, mi bolsa y cualquier otra cosa que pudiera servirle, aunque nunca demostró celos ni hizo escenas. Afortunadamente, no tenía PC en el depa en ese entonces o segurito se las habría ingeniado para revisar mis correos y demás! aaarrgghh!!! Era una tarántula que me estaba asfixiando con sus hilos de miel y hojuelas.

Cuando lo quise dejar le llamó a mis amigos, a mis primas y a todo el que se le ocurrió para que "hablaran" conmigo. Lo dejé porque me enteré de su engaño y de su hipócrita amor y porque me cansé de que me viera la cara de estúpida. Y saben cómo es que me enteré? Él solito me lo dijo. Me lo confesó mientras acomodaba las flores que adornarían la mesa esa semana. Pensó -ingenuamente- que su "honestidad" le valdría un premio o qué-sé-yo y que lo perdonaría y que seguiríamos siendo "felices". Háganme el favor!!! Y obvio, mi familia y hasta mi SS Abuela me decían: estás loca? Lo dejaste? Pero si hombres como él ya no se encuentran! -Y yo contestaba: Bendito Dios que no! Que no haya! Que se extingan!!

Me costó trabajo darme cuenta de todo de manera inmediata. Pero cuando me cayó el veinte no hubo marcha atrás. Desde ahí desconfío de todos aquellos que andan por la vida siendo encantadores, algo ocultan!!! Y también, desde ahí me caga que cuando suene mi cel pregunten: Quién era? aaarrggghh!!! No lo tolero.

Así que ya saben. Mucho ojo porque no todo lo que brilla es oro.

miércoles, 25 de febrero de 2009

de lo que es ser materialista...

Cuando estudiaba la universidad me daba mucha risa que mis compañeritos me calificaran de materialista, sobretodo porque a este primer adjetivo le seguían algunos más como: interesada, superficial y frívola. Yo, al principio ni por enterada porque obvio, les encantaba hablar a mis espaldas y nunca nadie mencionó esto en mi presencia.

Yo no sé cómo es que llegaron a esta conclusión puesto que yo no tenía un centavo como para presumir. Siempre viví en colonia populachera y nunca pretendí lo contrario. Mis papás no eran empresarios ni directores de empresas trasnacionales ni nada por el estilo, pero ellos pensaban que yo era materialista (y eso era muy malo).

La primera vez que escuché esto fue porque La Berrinches me lo dijo. Y eso porque a ella un güey que le rondaba los huesitos y que cursaba dos semestres más avanzado que nosotros se lo mencionó. Le dijo que le daba miedo andar con ella porque sabía que Yo era su amiga y que Yo tenía fama de materialista, y que de seguro ella era igual y le iba a exigir andar siempre en carro, ir a buenos lugares y ve-tú-a-saber-qué-más. Ella se río a carcajadas en su jeta y le dijo "de dónde sacas eso?". -Me lo dijo Fulanito y todos en tu salón me han dicho lo mismo.

[De hecho, había uno cuyo apellido es igual a la marca de un carro, que siempre estuvo enamorado en silencio de Miss E (pobrecito) bueno era un secreto a voces; y una vez se atrevió a decir que ella se había perdido de andar con él por interesada. Juarjuarjuar. Miss E ni siquiera lo volteaba a ver! Este comentario lo utilizábamos para mofarnos de ella cuando se ponía en su papel de diva. Le decíamos: acuérdate que por esa actitud te perdiste de andar con el partidazo ese. Buenísimoooooo! jajajajaja]

Como no había porqué dar explicaciones a nadie, entonces empezamos a fingir que de verdad éramos unas cabronas interesadas hijasdelachingada. Coincidió que cada una encontró trabajitos de medio tiempo donde, a pesar de las super chingas, lo poquito que ganábamos era una fortuna para cualquier estudiante. Así nos comprábamos garritas (en oferta) a las cuáles les aumentábamos el precio u omitíamos que lo habíamos sacado en pagos. Hablábamos de antros de moda -omitiendo que el amigo de un amigo trabajaba ahí como mesero- de carros, de celulares, de vacaciones y demás. El resultado es que ninguna de las tres tuvo galán que fuera a la misma escuela que nosotras, en los cuatro años que duró la carrera. Éramos malas, perversas, ma-te-ria-lis-tas y VIP por lo que para ti, naco, éramos inalcanzables.

Ay, qué tiempos aquéllos! Cuando 100 miserables pesos nos hacían reinas por un día. Cuando la que aún tenía al final de la quincena invitaba los desayunos. Cuando ir a un bar en Ecatepec y tomarnos una chela cada quién, era lo más chic que podíamos pagar, cuando un taxi de 40 pesos nos hacía sentir unas Hilton en su limusina. Pocos supieron lo que era trabajar y estudiar al mismo tiempo. Muy pocos, de hecho. Correr para llegar a tiempo al trabajo, y apenas dormir para no perder el derecho a examen de la clase de las 7.



Este post está dedicado a Las Fashion, con mucho amor.

martes, 24 de febrero de 2009

Dato (inter)cultural Inútil...

O bueno, uno nunca sabe. Igual y en una de esas sirve pa' subirles puntos.

Te amo en neerlandés:

Ik zie je graag.
Pronunciación: Ik zi ie grag. La Z hay que zumbarla como cuando imitamos el ruido de una abeja. La J acá se pronuncia no como Y mexicana ni/o argentina, se pronuncia iie. Alarguen la i y suelten la e. Eso. Así. Traducción literal: Me gusta verte.
Otros ejemplos:
  • Ik dans graag. Me gusta bailar.
  • Ik fiets graag. Me gusta andar en bici.
  • Ik kijk naar de tv graag. Me gusta ver tele.
Ik hou van jou.
Pronunciación: Ik hau van jau. Las vocales juntas "ou" se pronuncian como en la palabra inglesa blouse. La H es como una jota suave, o para ilustrarla un poco traten de alargar el "jj" y luego suelten la vocal. La V aquí debe sonar labiodental, y si les parece un poco difícil, piensen en una F y ahí tienen el sonido. Traducción literal: Me encantas.
Otros ejemplos:
  • Ik hou van koken. Me encanta cocinar.
  • Ik hou van wandelen. Me encanta caminar.
  • Ik hou van slapen. Me encanta dormir.
A mí al principio me shockeaba que Mr D me dijera en español "te quiero" en lugar de "te amo", que obvio, era lo que yo esperaba. Ahora entiendo taaaantaaas cosas.


lunes, 23 de febrero de 2009

Más vacaciones!

Y bueno, no sé porqué pero se me hace que en este país tienen periódos vacacionales muy seguido. Ahora con motivo del Carnaval los escuincles y todos los que vamos a la escuela gozamos de una semana de descanso. Estos días me levanto tarde como cada que tengo oportunidad, pero además de estudiar y de mis quehaceres de ama de casa (cocinar y lavar los trastes porque todo lo demás lo hace Mr D) no tengo nada qué hacer y me estoy aburriendo.

No me gusta hacer deporte, digamos que soy más "intelectual", tampoco soy buena con las manos, ni tengo habilidades artísticas y/o creativas. Soy pésima dibujando, cosiendo, bordando, tejiendo, pintando, combinando colores, moldeando figuras de plastilina y demás; y tampoco soy la que se inventa quehaceres (como lo hacía mi SS abuela) como sacudir el librero y acomodarlo por orden alfabético. Nada de eso.

Así que surfeando por la red y en vista de mis pocas cualidades artístico-creativas encontré que Hacer Esto no puede ser tan difícil, no?


Soy yo o definitivamente estoy chocheando?

viernes, 20 de febrero de 2009

Se alquilan borrachos a domicilio

Como recordar es volver a vivir, el escribir Mi Historia ó La Verdadera Historia de Una Fugitiva del Molcajete y Los Calzones de Manta, me puse a ver las fotos de La Boda Papanteca, pero no las que tomé yo, sino las que Mr D captó mientras yo estaba no-sé-qué-haciendo.

Ahí se las dejo. Los personajes ilustres son reales y cualquier parecido con alguno de sus vecinos, colegas, microbusero de confianza, carnicero, o maistro-albañil no es coincidencia.



Qué es lo que quiere el Seguro Social???!!





Hasta me dan ganas de meter esta foto a algún concurso!





Salesss, muchachas! Quién dice yo???


BTW, gracias a los cinco que leyeron mi Cuento Disney a la mexicana por sus comentarios. Cuando tengan oportunidad se echan unos tacos de chicharrón con guacamole a mi salú, plis. Y si se quedan con hambrita le acompletan con unos de cecina y no me enojo :-)

jueves, 19 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 17) Fin


Quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes.
Amores Perros


No cabe duda de que el tiempo vuela cuando uno se divierte, por lo que esos cuatro días se me fueron como agua entre las manos. Todo siguió más o menos su curso: Devil Ivy nunca se integró, siempre se le cocinó aparte y si no estaba leyendo se la pasaba jugando con los niños que se le llegaban a acercar. A señas y con monosílabos ellos se daban a entender y ella parecía disfrutar de la compañía (o no le quedaba otra, no sé). El güerito, Mi sis, Chispita, el menor de mis hermanos y yo hicimos un buen grupo y andábamos juntos como muégano para todos lados.

Las tardes eran para echar la chela con mi papá que no se cansaba de preguntarle cuánta cosa se le ocurría a "El Güero", y todo el pueblo se enteró de que era hijo único, que no le gustaba el fútbol aunque era deporte nacional también en su país (ahí creo que mi papá le bajó puntos), que trabajaba como escenógrafo y que su papá había muerto ya hacía unos años. Ni yo sabía tanto! En las noches nos sentábamos en la terraza a fumar y tomar café y básicamente a echar desmadre.

Se llegó la hora de regresar a Chilangolandia y lo hicimos separados por las cuestiones logísticas que ya he mencionado. Como yo no pude hacer migas con Devil Ivy estaba ya imaginando que todo el camino me la iba a pasar dormida, sin platicar y apenas sin moverme de mi asiento. Era como viajar sola porque ella apenas si pronunciaba palabra. El güerito como si adivinara mi pensamiento me pidió los boletos de autobús y me dijo que la mandara por delante aunque en teoría a ella y a mí nos tocaba en asientos contiguos. "De por sí va a ser aburrido" me dijo. Yo contesté que tal vez con él sí hablaría y él me dijo que no. Que también en Acapulco ella se había portado así y que estaba arrepentídisimo de haberla aceptado como acompañante. Ahí me explicó que ella se había pegado, que él nunca la invitó pero que al ver su insistencia él dijo porqué no? Le creí aunque se me hizo muy raro. En realidad, sigo pensando que ella tenía oscuras intenciones pero no contaba con mi astucia y se le sebó el plan.

Nos sentamos juntos y después de casi dos horas transcurridas, todavía no podíamos salir de Poza Rica. Estaba más lleno que de costumbre. El trayecto que usualmente dura 4 horas y media, ese día duró 9. Nos la pasamos platicando un ratote, de todo y de nada como siempre. Me dijo que me agradecía mucho que yo lo hubiera invitado, que todo había estado maravilloso, que mi familia, la comida, los lugares y sobretodo mi compañía. Yo pensé que estaba siendo demasiado cortés pero sonreí y le dije que me daba gusto que se la hubiera pasado bien. Si. Yo también estaba siendo amable, pero había algo raro en su mirada.

Por un momento me acordé que Chispita en una de esas que estábamos solas me dijo: Como que sólo tiene ojos para ti, no? -Ay, no! para nada, si con todo mundo platica. -Bueno, sí, pero ya me lo he cachado varias veces viéndote; qué no te gusta? -Mmm... No sé. -Ay, pues no sé que quieres, eh! Si hasta lavadero tiene! A poco no lo has visto? (bliiing!!!). OMFG!!! Claro que lo había visto pero no había reparado en eso. Nunca fue algo en lo que me fijara. Ni me atraían los estómagos de tabla, ni me molestaban las pancitas cheleras. Todo hombre que se digne de serlo debe tener alguito de panza. Ya sea de chela, o de taquitos, o de pan dulce. No digo que sean alcóholicos o que apesten a fritanga todo el tiempo, pero, el que gusten de comer y beber refleja que disfrutan de la vida (como yo) y que no son metrosexuales que se la pasan frente al espejo. Yo no quería un hombre que fuera más vanidoso que yo, me explico? Además como yo nunca he sido barbie deportista pues no exigía (es más hasta huía si me encontraba) un fan del gimnasio.

El caso es que después de agotar todos los temas posibles y de que el camión avanzaba a 10km/hr yo sentí como me iba arrullando. Él tenía los ojos cerrados y su cabeza estaba recargada totalmente en el respaldo de su asiento. Tenía en su regazo su eterna mochilita con su cámara y demás triques. Yo trataba de encontrar la mejor postura para dormirme pero no la encontraba, así que me recargué en su hombro rogándole a Dios no babearle la chamarra. Ja! Sentí cómo se movió pero yo no quería abrir los ojos. Pensé que me iba a pedir que mejor babeara la ventana o qué sé yo. Pero no. Me llamó por mi nombre, abrí los ojos y su mano se coló por mi cuello. Maripositas en mi estómago. Wow. Me besó y me pidió que fuera su novia. Cuarenta y ocho mil pensamientos, emociones, imágenes, suspiros, recuerdos, visiones, sueños y vidas aparecieron ante mí en una fracción de segundo. El amor me agarró desprevenida justo cuando yo pensé que más segura estaba.

Y vivieron felices y comieron perdices.


martes, 17 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 16)

La primera de nuestras mañanas ya en tierras jarochas me levanté tarde. Aunque claro, eso no es raro ya que yo amo levantarme tarde. Cuando era adolescente y pasaba mis vacaciones allá, mi papá y mis tíos y todo el mundo se asombraba de mi capacidad de quedarme en la cama hasta las diez de la mañana. Ellos, estando acostumbrados a levantarse a las 5 o 6 am, no entendían cómo yo no podía hacer lo mismo. Para cuando por fin el hambre me despertaba, ellos ya habían desayunado y almorzado y yo tenía que comer las tortillas recalentadas.

Ahora, que ya no soy una adolescente, me sigo levantando tarde pero ya no les causa sorpresa; al contrario, procuran no hacer ruido para dejarme descansar, y hasta me esperan para almorzar. La vida cambia, la gente cambia, los tiempos cambian. En fin, que a lo que iba era que cuando la pipí mañanera me obligó a dejar mi camita me encontré al güerito saliendo de la regadera. Sólo traía encima unos boxers de esos pegaditos y una toalla en la mano, sandalias y esa hermosa sonrisa que ahora ilumina mis mañanas, mis tardes y mis noches. Yo, en cambio, traía un short y una playera, chanclitas, mi cabello hecho un desmadre, mis ojos lagañosos y el aliento a centavo egipcio a todo lo que daba. Me dio una pena!! Me reí de nervios al darle los buenos días y me metí al baño en chinga.

Medio me lavé la cara, me lavé los dientes, me alisé el cabello y bajé a la cocina. La esposa de mi papá estaba ahí ya preparando el almuerzo y yo me puse a hacer el café, bajo su supervisión, obvio. Escuché unos pasitos y luego un sonido hueco. Las escaleras de la cocina son angostitas y él no midió bien la distancia y se puso un megamadrazo en la cabeza. Ouch! No pasó de un raspón y un pequeño chichón y esperamos afuera a que el almuerzo estuviera listo. Fui a despertar a las reinas que seguían como lirones con la promesa de un rico desayuno.

Nuestro almuerzo consistió en Chuletas de cerdo fritas con chile seco, jaibas en salsa de chile de color, frijoles refritos y tortillas recién hechas. El güerito comió de todo sin chistar a pesar de que el picante lo hizo sudar. Devil Ivy dijo que no comía picante y se le frieron chuletitas aparte, sin chile. Los frijoles le gustaron aunque no repitió, y lo único que no dejo de comer fueron las tortillas así solitas, sin sal siquiera. En fin. Nos alistamos lo más rápido que pudimos y nos fuimos a El Tajín.

Era ya pasado el mediodía y el sol estaba en todo su esplendor. Les advertí que usaran bloqueador pero él hizo caso omiso. Ni gorra llevaba. Yo tenía miedo de que se rostizara su cabecita rapada pero al parecer esa era la menor de sus preocupaciones. Pagamos la entrada y todos en bola entramos a las ruinas. Primero visitamos el pequeño museo pero el calor era tanto que optamos por salir. Al menos el aire afuera se sentía más fresco. Todos estábamos ya con la idea de recorrer entero el sitio arqueológico cuando... Devil Ivy se sentó en una banca debajo de un árbol a no más de veinte metros de la entrada y dijo que ahí esperaría. Le expliqué que había muchas cosas que desde ahí no podría apreciar pero dijo que no importaba. Se compró una bolsa de naranjas peladas y se quedó ahí. Él le dijo un par de cosas en un idioma que yo no entendí y ella contestó de mala gana.

Con pena y desconcierto todos nos volteamos a ver pero él dijo que estaba bien y que si ella quería quedarse pues ni modo. Él no había viajado tan lejos para quedarse a contemplar el paisaje desde una banca.

El Príncipe...

Si La Diosa del Conocimiento no me falla, El Príncipe cumpleaños hoy. Y si mi ábaco no me engaña cumple 61 de edad y casi 39 de aquella memorable presentación en el Festival OTI donde avasalló con "El Triste".

Nunca me he embriagado cantando sus canciones, pero es innegable que se me frunce el corazón cuando las escucho. Feliz Cumpleaños, José José!

lunes, 16 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 15)

Debido a fallas técnicas en la Logística del viaje, ese día, El güerito y Devil Yvy dejaban la Ciudad de los Imecas a las 11 am, y yo a las 15:00. Eso provocaría que tuvieran que esperarme en la Terminal de Autobuses de Poza Rica por casi cuatro horas. No era nada divertido pero era lo único que podían hacer. Por un momento pensé en explicarles cómo llegar al Pueblito Papanteco haciéndoles un croquis y describiéndoles con pelos y señales qué guajolojet tomar y dónde bajarse, etc.

Idea que deseché tan pronto la concebí porque en México nadie sabe hablar inglés! Salvo los que viven en frontera con gringolandia, o los que trabajan para empresas multinacionales, o los que han vivido en algún país anglófono, nadieN habla inglés. Eso sí, todos tenemos un 50% o un 80% en el Currículum pero a la hora de hablarlo se nos frunce. Todos cantamos canciones en inglés pero nunca nos ponemos a pensar si realmente entendemos lo que Madonna o Bricni cantan, vemos pelis o series y preferimos los súbtitulos en español a aventárnosla sólo con el audio. Nos da hueva esforzarnos, por lo que cuando necesitamos hablarlo nos la pasamos con "well, mmm, yes... sure, mmm...". Sabemos que es super necesario pero enfrentémoslo: cuándo realmente lo utilizamos? Cuándo realmente le vemos una utilidad? Cuándo, una persona común y corriente, en una ciudad petrolera rodeada por pueblitos agrícolas (y pobres) va a necesitar el chingado inglés? Nunca!!!

Así que después de imaginármelos pariendo chayotes tratando de darse a entender con el poco español que él hablaba en ese entonces, tratando de encontrar el autobús adecuado y tratando de explicarle al chofer en dónde tenía que bajarlos... Mejor que me esperen en la central. Cuando llegué estaban a dos de morir de aburrimiento. Ella tenía cara de chingatumadre y él me dijo que ya le dolía el trasero de estar sentado en la banqueta nomás esperando. Pobrecitos. Me los llevé a la central de segunda clase donde teníamos que abordar el otro camión para llegar por fin a casa de mi papá. La carretera estaba en buen estado porque recién había sido La Cumbre Tajín y se ponen de manteles largos para recibir a toda la turisteada que llega a celebrar la entrada de la primavera en esos lares. Pasando El Tajín, la carroza se convirtió de nuevo en calabaza y la carretera mostro su aspecto real: baches, piedras, baches, piedras. Falta mucho?

Cuarenta y cinco minutos después y habiendo cruzado con éxito el Puente de la Muerte* llegamos y mi papá nos recibió un poco apurado porque aún tenía que ir a recoger a Mi sis (quién debido a otras fallas técnicas en la logística, léase no comprar a tiempo sus boletos de camión) y a Chispita quienes llegaban a deshoras cuando la última corrida de guajolojet ya había partido. Por lo tanto fue su esposa quién junto con uno de mis hermanos nos dijeron que "la pareja" podía ocupar una de las recámaras. Ups! Pensaron que por ser niño y niña eran pareja. Él se apresuró para corregirla y para decir que sólo eran amigos por lo que ella podía quedarse en la recámara, solita y él podría quedarse en cualquier otro lado.

Obvio, quienes conozcan la hospitalidad mexicana sabrán que de ninguna manera un invitado puede quedarse en el suelo o en el sofá por lo que él se quedaba en la recámara de uno de mis hermanos (y mi hermano en un catre, o en el suelo, o que se lo cogiera un chino no importaba) y todas las demás niñas en otro cuarto lleno de camas y colchones expresamente puestos para nosotras. Yo no estaba contenta teniendo que compartir cama con Devil Yvy y se notó a kilómetros que ella tampoco pero no había más.

Cenamos porque moríamos de hambre y no había para cuando mi papá regresara con las últimas dos huéspedes. Devyl Yvy se fue a dormir tan pronto pudo alegando harto cansancio y el güerito y yo nos fuimos a sentar al balcón aprovechando la brisa de medianoche. Él se sentó en una hamaca y yo en la otra. Mientras nos fumábamos un cigarro y tomábamos un exquisito café de olla recién hecho, yo le platiqué la historia de mis papás, su boda, su vida juntos, su separación y su vida actual. Él sólo escuchaba y me miraba con esa mirada tan linda, con esos ojos que parecen sonreír y esa sonrisa que parece acariciar.

Por fin pude ver sus pies con detenimiento y me parecieron los pies masculinos más hermosos que había visto. Delgados, uñas cortas, bronceados pero con la marca de las sandalias visible, sin callos ni hongos ni imperfección alguna. Sus uñas eran blancas y lisas y se notaban pies fuertes, con el músculo marcado a lado del empeine. Vestía una playera sin mangas tipo ropa interior. Azul. Sus hombros tenían pequitas, y sus brazos estaban bastante bien. Se veía delgado pero en realidad estaba bien formado. No era un flaco escuálido como yo. Su pecho se notaba marcado también y podía notar sus vellos. Me lo estaba sabroseando. Quién lo viera, pensé.

Nos fuimos a acostar (cada quién a su respectiva habitación) y horas después, entre sueños escuché que Mi sis y Chispita se acomodaban en su cama tratando de no hacer ruido. Chispita preguntó "y ésta quién es?", Mis sis contestó "la amiga de su amigo". Ajá.


Nota al pie: El Puente de la Muerte, fue bautizado así por My Second Family o mis amigos de mi último trabajo cuando tuvieron que ir a la Boda Papanteca. En realidad, es un puente construido por Pemex cuando Poza Rica y sus alrededores estaban en pleno auge a partir de los años 30 y hasta principios de los ochentas. Desde hace casi dos décadas que -yocreoqueselesacabó el petróleo porque- han dejado sin agua potable a las poblaciones como el pueblito papanteco, han dejado el mantenimiento de los caminos y carreteras a la industria privada, y el Puente del Remolino ha dejado de recibir mantenimiento (todo lo que antes hacía Pemex) por lo que ahora los carros tienen que pasar de uno en uno, y hay una advertencia para los camiones de carga que no pueden exceder las 15 toneladas. El puente está a dos de caerse y ya casi está terminado su reemplazo, pero mientras eso sucede hay que tener cuidado de no caer entre los agujeros de las láminas faltantes de su piso. Cabe mencionar que no ha habido accidentes qué lamentar.

sábado, 14 de febrero de 2009

Porque no todo lo que lastima duele...



Cuando vi este capítulo de Nip/Tuck la primera vez, odié al guapo Christian. Insulté la pantalla como si sus personajes pudieran escucharme. Pensé: qué vieja tan pendeja! Para ser tratada como objeto pues mejor que se compre un vibrador. De todas maneras no va a haber besos ni palabras cachondas.


Pero el capítulo continuó y:



Oh! sorpresa. No voy a decir que es una serie genial y que está entre mis favoritas. La verdad es que si puedo la veo y si no tampoco me quita el sueño. Lo que sí me sacudió fue la actitud de la chica de ponerse de tapete y decir "no me importa". Creo que el reconocer que se es masoquista es raro.

He tenido seres cercanos a mí que se la pasan sufriendo por que su pareja los humilló, los golpeó, les puso el cuerno, y demás, y ahí siguen. Pueden pasar meses, años y ahí están. Pueden perder amistades, familiares y hasta empleos debido al maltrato del que son objeto pero siguen ahí aferrados. Lloran, se quejan que dan lástima pero no dan un paso para poner un hasta aquí.

Yo soy de las que hace corajes y patalea, y se me frunce hasta el hígado cuando me entero que fulanito le hizo esto a sutanita, o sutanita le volvió a poner con otro que no era fulanito y éste la cachó pero la perdonó, o fulanito le hizo una escenita al jefe de sutanita y ahora sutanita ya no tiene chamba... aaarrgghh!!! Y no acabo de entender el porqué hay seres humanos tan pendejos, tan dejados y tan sumisos. Bueno, no lo entendía hasta que vi este ilustrativo capítulo de Nip/Tuck.

Ahora todo es más claro para mí. Ahora sé que hay un par ahí afuera que han sido felices por años siendo humilladas, sobajadas y tratadas peor que a un perro sarnoso, pero esa es su manera de alcanzar el nirvana y lo he aceptado ya. Sólo un favorcito les voy a pedir. Dejen de quejarse. Gracias.

Search: San Valentín



Un aplauso para el participante número 1!!!





Otro para el número doooosss!!!






Y uno más para el númerooo treeesss!!!


Llame ya y vote por su favorito.

viernes, 13 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 14)

Las cenitas se repitieron todas las noches de esa semana. El equipaje llegó hasta el viernes por lo que viajarían el sábado. El destino se cambió debido a esta razón y se fueron a Acapulco. Playa cercana al DF y de fácil acceso. Regresarían el martes para irnos el miércoles al Pueblito Papanteco tan pronto yo saliera de la oficina.

No recuerdo qué hice esos días, aunque supongo que me la pasé en casa dejándome apapachar por mi madre chula, y claro, envidiando a este par que iba a disfrutar del sol y la playa de Acapulque, mi destino desmadroso favorito.

La primera vez que fui solita a este maravilloso puerto fue en mi viaje de graduación de la Universidad. Menciono solita porque mi familia no estaba incluída en la salidita. Fue genial! Y ya sé que hay quienes opinan que salir con todo el grupo de la escuela es de hueva y blablabla pero yo siempre he dicho que no importa tanto el lugar sino la actitud con la que vayas y la compañía, claro está, y para estos efectos Miss E y La Berrinchitos fueron la mejor que pude haber tenido en ese viaje que fue decisivo en muchos aspectos. El principal fue que Miss E se encontró a su amor italiano y que eso rigió nuestras vidas los siguientes tres años. Todo lo que hacíamos estaba encaminado a hacer el viaje a Europa para visitarlo y para conocer el lado opuesto al nuestro del charco. Así fue que conocí y me enamoré de Brujas y me decepcioné de París, me conmoví con el David y supe lo que era la nieve por primera vez en Lucerna. Todo por Miss E. Siempre pensé que ella acabaría viviendo en Milán y que yo tendría que sacrificarme y visitarla una vez por año. Me la imaginaba hablando italiano y cocinando pasta para su marido y sus chamacos... Quién iba a decir...

Llegó el tan esperado miércoles y como yo soy muy previsora, sobretodo en Semana Santa que es cuando todos los chilangos dejan la Ciudad como ratas el barco naufragado; hice mi maletita una noche anterior y me la llevé al trabajo esa mañana. Llegué muy mona yo en tenis a la oficina. Obvio, me los cambié de inmediato por unas bonitas sandalias negras de tacón alto para hacer juego con todo lo demás que llevaba encima. Ya me urgía que dieran las dos, ya me urgía verlo de nuevo. Qué habrán hecho solitos allá con traguitos, playita y barecitos?

"Buenos días, le atiende La D, en qué le puedo ayudar?" Mi día empezaba.

jueves, 12 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 13)

Llegué yo muy feliz ese lunes a trabajar. Todas mis compañeritas sabían la historia y en cuanto el conmutador, los clientes y las jefas se los permitían, me llenaban de preguntas y yo nomás me hacía bolas. "Pero te gustó?" me preguntó una. El problema era que yo no sabía si me gustaba. Me sentía a gusto, me divertía, me encantaba platicar con él pero hasta ahí.

Yo nunca he sido de amor a primera vista. Eso para mí es inexistente, absurdo nomás de imaginarlo. Yo no concibo el amor sólo con los ojos, a mí me enamoran primero el oído, luego el cerebro, luego el cuerpo y al final el alma. Si no me gusta como me habla, o si de cada tres frases dos son pendejadas ahí quedó el gusto. Luego, si su cuerpo no me invita, no se me antoja (en alguito aunque sea) y no me seduce, se pudrió todo. Y al final, si lo anterior sale bien y lo mantiene -ah! porque lo difícil no es llegar sino mantenerse- pueque... pueque tenga chance de colarse en el Top Five.

Pero para enamorame necesitaba yo tiempo. Tiempo! Lo que yo no tenía de sobra, lo que más me hacía falta. Y según yo, no íbamos a tener más que unos cuantos días para compartir. Además, yo no percibía nada de allá para acá. Sí, era lindo, atento, simpático... tengo muchos amigos lindos, atentos y simpáticos, me explico?

Total que en eso estaba cuando me dijeron que tenía una llamada, y era él. Los señores de la aerolínea en Washington decían que su equipaje tampoco llegaría ese día pero que seguro sí mañana. Ajá. El pobre llevaba ya tres días con la misma ropa por lo que iría a comprarse un par de cositas básicas. Me preguntó que si podíamos ir a cenar algo cuando yo saliera de la oficina y le dije que sí.

Salí tan pronto mis clientes, mis deberes y mis jefas me lo permitieron (en ese orden) y tomé el transporte más rápido que podía encontrar cerca: el bendito metro. Los que se utilizan la línea 3 a las 6 de la tarde saben lo que se vive ahí. Un caos de gente, calor, sudor, paradas de hasta 10 minutos por estación, más calor, más gente, empujones, etc. Una hora después llegué a mi destino y ahí estaba él, esperándome en la puerta de su "casa" fumándose un cigarro. "Dónde está Devil Yvy?" pregunté, y él me contestó que ella estaba muy cansada y que prefería quedarse.

Lo más cercano era un Sangrons. La zona donde estábamos no se caracteriza por ser turística. No hay barecitos lindos como en la Condechi, ni grandes centros comerciales, ni nada interesante. Sólo cines, pero en el cine no se puede hablar y no iba a desperdiciar ese par de horas entre una multitud y sin cruzar palabra. Así que elegimos una mesita, yo moría de hambre y él no. Pedí un caldo tlalpeño y él unos tacos dorados con guacamole. Lo primero que exclamó cuando la mesera le trajo su platillo fue "es esto sólo para una persona? cómo pueden comer tanto!". Este muchachito tenía mucho por aprender.

miércoles, 11 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 12)

Fue una fracción de segundo lo que titubeé. No sabía qué decir ni cómo empezar, ni si saludarlo de beso o no. Pero en ese mínimo instante al mismo tiempo me cruzaron mil pensamientos por la cabeza. Bendita habilidad que tenemos las mujeres de escanear con apenas el rabillo del ojo. Estaba demasiado cerca mío como para examinarlo de manera descarada y sin embargo me dí cuenta de varios detalles: vestía jeans, una playera amarilla y chamarra de mezclilla. Recordé haber escuchado apenas sus pasos por lo que deduje que no calzaba tenis, y traía un morral atravesado que colgaba en su costado. Nunca quise imaginarlo porque no quería fallar en el pronóstico aunque, conociendo su lugar de origen lo supuse rubio, alto y de ojos claros.

Él sonrió ampliamente mientras me besaba las dos mejillas y me decía "Nice to meet you!". Yo sólo pensé: "chin, no tiene ojos azules". La verdad es que si me hubieran dado un modelo para armar, jamás le habría atinado a nada. Era super delgado, no mucho más alto que yo y aunque su piel era paliducha no podía saber si su cabello alcanzaba la categoría de pelos de elote o no. Su cabeza estaba totalmente rapada, y tenía una pequeña arracada en una de sus orejas. Conclusión: "está chistosito, pero por suerte no es gordo, ni viejo, ni feo".

Así me presentó a Devil Yvy, quien tenía dos enormes ojos verdes adornándole la cara de pocos amigos, era bajita de piel blanca y cabello castaño claro. Supuse que era el cansancio del viaje. Llevaban horas esperándome en el Freedom (ajá) y estaban ya queriendo irse al lugar donde se iban a hospedar cuando me vieron pasar. Él quería tomarse otra cerveza para festejar que al fin nos habíamos encontrado, pero al ver la mueca que hizo ella yo preferí despedirme quedando de pasar por ellos a la mañana siguiente.

La mala noticia fue que el equipaje de él no llegó por lo que tendrían que esperar a que lo enviaran a la casa donde se hospedarían. Casualmente, quedaba muy, pero muy cerca de mi casa así que no me costó trabajo llegar a recogerlos. Ese domingo recorrimos El Zócalo (con manifestación de peje incluida), La Latino y sus alrededores, y Coyoacán (incluyendo La Casa Azul de Frida Kahlo). Ella conversaba poco en inglés pero podía notar que lo que hablaba en otro idioma era más parecido a una queja que a una frase de admiración. Él se limitaba a escucharla.

Su equipaje tampoco llegó ese día por lo que tendrían que esperar uno más antes de irse a Oaxaca. Él sabía muy bien a qué lugares quería ir y así me lo dijo. La siguiente semana era Semana Santa y yo lo había invitado a pasarla en casa de mi papá, antes de que él me dijera que viajaría acompañado, aunque el plan no cambió por el hecho de que ella viniera también. El pueblito papanteco está muy cerca de las ruinas arqueológicas de El Tajín, y él había aceptado de buena gana aunque con sorpresa. Yo siempre he estado muy orgullosa de la tierra de mis padres, y aunque no hay antros VIP ni hoteles boutique, es una zona hermosa para pasar unos días tranquilos, descansar mucho y comer rico, y por eso lo invité. Además, llegar a casa de mi papá me daba seguridad extra y mataba dos pájaros de un tiro: visitaba a mi familia y pasaba más tiempo conociendo al güerito.

Desde el principio hablamos mucho y reíamos como si nos conociéramos de toda la vida. Como si siempre hubiéramos sido amigos. Me inspiraba mucha confianza y lo mejor de todo es que no era nada payaso. No le hacía el feo a nada. Ni al micro, ni al metro, ni a los tianguis atascados del centro, ni a los esquites con mayonesa y queso rallado, ni a las papas con valentina, ni a los raspados de tamarindo. Ella todo lo contrario, no comía nada que no estuviera empaquetado o que no fuera de restaurante, y todo el tiempo se quejaba de la contaminación, de ver tanta gente y de la comida tan picante. Yo todo esto lo comprendía perfecto, no me extrañaba para nada y por lo mismo traté de ponerle más atención para que se sintiera a gusto. Yo tan linda.

Los fui a dejar para que descansaran ya que debido al jetlag casi no habían podido dormir y él quedó de llamarme al trabajo en caso de que sus maletas llegaran a buena hora para que pudieran partir. Nos despedimos y yo me fui a mi casita. Cansada pero contenta.

martes, 10 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 11) La primera vista.

Yo como siempre, tan solícita y buena onda, quedé de ir a recogerlos al aeropuerto. Finalmente, el susodicho en cuestión había decidido pasar sus vacaciones en Mexicalpan de las Tunas. Llegaría un sábado por la tarde-noche al aeropuerto Benito Juárez de tan gloriosa ciudad acompañado de su amiga a la que llamaremos "Devil Yvy" por razones no tan obvias que ya les contaré.

El que llegara acompañado me otorgaba un par de ventajas: no se aburriría mientras yo estuviera en el trabajo, y la más importante que yo veía en ese momento, no me sentía comprometida a que me cayera mejor de lo que ya me caía. La verdad es que yo pensaba que su amiga era más bien una pretendienta o un querer que intentaba ocultar. Por mí mejor, pensé.

Yo seguía sin conocer su apariencia física y aunque él podía ver mi foto en el perfil de la página, yo para ese entonces ya había hecho estragos con mi cabello y había perdido al menos un par de kilos más. Estaba flaquísima. Más flaca que nunca, o más que siempre. Como la fecha se acercaba él pidió que le enviara otra foto de preferencia reciente; así que le envié La Foto pensando que sería una buena broma porque obvio, no le serviría para reconocerme cuando nos encontráramos en el aeropuerto. Contrario a mis expectativas me dijo que le había encantado y que hasta la había puesto como protector de pantalla en su compu.

Llegué un poco tarde porque para variar, o entre tanto nervio, me confundí con la hora de llegada, además de que olvidé anotar el número de vuelo y el nombre de la aerolínea. Como siempre, el exceso de confianza en mi alguna vez buena memoria me dio en la madre. Sólo recordaba que llegaban vía Washington. Eso, aunado a mi poca experiencia en vuelos internacionales me hicieron esperar en la Sala de Llegadas equivocada.

Era casi media noche de ese sábado donde al fin mis incógnitas se despejarían. Yo llevaba más de tres horas buscándolos, con La Foto impresa pegada en un folder tamaño carta con un palito de madera haciéndola de asta. Estaba harta de caminar con el cartelito en alto, me dolían los pies y los brazos. Para acabarla de chingar mi celular había cambiado de domicilio fiscal (un saludo a los señores asaltantes de circuito interior y eje central) y no tenía lana para comprarme un equipo nuevo, por lo que no podía saber si al menos él había intentado comunicarse a mi jaula.

Hacía ya un buen rato que estaba enojada conmigo misma por no haber llegado a tiempo. Va a pensar que no quise conocerlo, pensé. Qué tal que ya nunca me escribe? Y si sí llegó pero huyó al verme? Qué tal que se dio cuenta de que no soy el clon de Salma Hayek? Empecé a llorar de impotencia, por no encontrarlo y por no haberle enviado una mejor foto. Me estaba dando frío y me había cansado ya de recorrer el aeropuerto sin éxito.

Decidí irme a mi casa. Ya había pasado mucho tiempo y yo dudaba que anduviera perdido por ahí. Su vuelo no aparecía como retrasado por lo que de seguro llegó sin contratiempos por lo que yo no había alcanzado a verlo en la pantalla de llegadas. Igual y mañana me llama, pensé. El cartelito ya ni siquiera lo sostenía en alto sino que más bien lo bajé lo más que pude porque me sentía ridícula cargándolo. Estaba a dos de tirarlo a la basura. Me estaba pasando una mano por los ojos para eliminar el exceso de humedad cuando escuché una voz detrás mío que dijo "Oh, my God!". Volteé y sorpresa! nos vimos las caritas en vivo y a todo color por vez primera.

viernes, 6 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 10)

Había olvidado por completo, con tantos cambios y con tantas cosas nuevas en mi vida, que tenía un boleto redondo para un fin de semana en Vallarta. Lo compré hacía meses pensando en caerle de sorpresa a mi hermana y aprovechando la excelente tarifa que me había ofrecido Aeroméxico en ese entonces.

Nunca había salido de viaje sola (en Vancouver no me la había pasado muy solita que digamos) y me daba cosa hacerlo ahora. No era miedo, pero era un sentimiento un poco contradictorio. Por un lado, era excitante porque no tenía que estar a expensas del criterio de alguien más para ir a tal o cual lado, pero por otro, me sentía un poco patética pensando que iba a comer sola, que pasearía por la playa sola, que me sentaría en el avión sola, que dormiría sola en una habitación de hotel, etc. Intenté entre mis amigos encontrar a alguien que quisiera ir conmigo pero nadie pudo, así que pues ni modo de dejar perder el boletito. Mi mamá tan sabia como siempre me dijo que me fuera, que necesitaba estar a solas conmigo misma y que disfrutara del sol y el mar.

Me lancé un viernes en el último vuelo del día. Llegué a Vallarta casi a media noche y tomé un taxi que me llevó a mi modesto hotel. Estaba en la zona vieja del pueblo. Era muy sencillito y las camas no eran las más cómodas y el personal era lo mínimo servicial y atento que yo podía esperar en ese caso pero al menos, podía dormir tranquila esa noche.

Mi fin de semana ahí transcurrió tranquilo. Me la pasaba recorriendo el malecón, mojándome los pies en el mar y tomándole fotos a todo lo que se me cruzaba. Intentaba recordar lo que Mi sis me decía de aquél bar o aquél restaurante en un primer piso con vista al mar. La brisa hacía un desmadre con mi cabellera (corta) mientras mi mente trataba de poner orden a los acontecimientos pasados y a los recientes. Ahí tomé la decisión de no volver a llorar nunca más, de mirar sólo para adelante y de darme la oportunidad de ser feliz conmigo y con mis experiencias, que al fin y al cabo, era todo lo aprendido -a base demadrazos- lo que me hacía ser la mujer que era.

Mi amiga Chule me había recomendado ir a Punta Mita y me dio las indicaciones de qué camión tomar en dónde y todo. No está tan cerca de Vallarta como yo esperaba pero el viaje en el guajolojet valió la pena. Comí en un restaurancito donde el mesero no dejó de coquetearme en toda la tarde, y me asoleé a gusto mirando el mar y a un niño que jugaba a recoger conchitas o piedritas, o las dos, justo enfrente de donde yo estaba. Así que para no perder la costumbre de fotografiarme los pies, fue que tomé La Foto, sin saber el significado que adquiriría después.



Mis pies en Punta de Mita, México.

jueves, 5 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 9) La llamada

Dudé por un segundo si había sido buena idea darle mi número pero ya lo había hecho, así que ya no había marcha atrás. Mi curiosidad era más grande que cualquier reserva que pudiera tener. Ahora lo que me preocupaba era si yo sería capaz de entenderle por teléfono. Y es que aunque estudié inglés toda mi vida, cuando tienes poca oportunidad de hablarlo, el nervio hace que se te trabe la lengua. Aunque el viajecito a Vancouver había sido corto, me ayudó enormemente para perder el miedo escénico y para que mi oído (y mi cerebro) se acostumbrara al idioma ajeno.

Era sábado a mediodía cuando el teléfono sonó. Yo ya sabía quién estaba del otro lado de la línea. La primera impresión fue que tenía una voz cálida, que estaba tan nervioso como yo y que por momentos ninguno de los dos sabía qué decir. Peor que adolescentes. Recuerdo las maripositas en la panza y el rubor en mis mejillas. Me había sonrojado de escucharlo! Sí, ya sé que suena muy cursi pero estaba muy emocionada. Repito, nunca imaginé hasta qué grado mi vida cambiaría, y el asunto apenas estaba empezando.

Hablamos casi una hora y no me pregunten acerca de qué porque no lo recuerdo. Sólo sé que las llamadas se hicieron frecuentes, y que lo que siguió fue que ya estaba confirmadísimo que iría a México en sus vacaciones. Los datos del vuelo y demás me los enviaría por mail. Él esperaba conocerme en persona y que al menos, nos viéramos un par de veces, si es que mi trabajo me lo permitía.

Y claro, yo le había dicho que no podía pedir días libres porque apenas estaba empezando, y esto lo hice con doble intención. Una, si no me gustaba o se portaba pesado cuando lo conociera, tendría una excusa para no volverlo a ver, y la segunda era, que llegado el momento no reclamara mi falta de atención si es que no podía verlo tan seguido como él (o yo) o ambos quisiéramos.

Aunque sólo estábamos en plan de amigos yo sabía que si no me gustaba físicamente o si le encontraba algún punto desagradable, esto no proseguiría. Yo estaba un poco harta de buscar y no encontrar, de dar y no recibir y de aguantar peleles que pensando que por no tener galán yo andaba urgida, necesitada y/o desesperada por levantarme cualquier garra. No era el caso.

De hecho, para esos momentos yo estaba ya más optimista. El mundo había dejado de ser gris y empezaba a volver a disfrutar los fines de semana en casa, de los maratones de La Ley y El Orden, Dr. House y CSI. Mi sis había vuelto a la ciudad, con un bronceado esplendoroso y muy contenta de haberse tomado unas merecidas vacaciones: porque ese trabajo no era trabajo, era pura fiesta, cervecitas y tardes en el malecón de Vallarta (pobrecita!). En fin, que yo ya tenía con quién echarme en el sofá a desentrañar los misterios de los programas detectivescos.

Volviendo a la llamada, después de colgar fue cuando me dí cuenta de que hablaba mejor inglés de lo que yo pensaba; y de que él a pesar de ser europeo, no tenía el acento británico que yo me imaginaba. Todo había salido bien, pero ahora me estaba cosquilleando la idea de verlo por primera vez en el Aeropuerto.

miércoles, 4 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 8)

Encontré el hecho de leer (así como de escribir) correspondencia diaria como una de mis actividades lúdicas; y en ese momento no tenía muchas. Hablábamos de todo y de nada, del clima en donde él vivía, de su comida favorita y sus hobbies... y los míos, claro. Tocamos poco el tema de las relaciones amorosas pasadas, para qué escarbar en algo que ya fue. Además yo no soy del tipo preguntona, prefiero que las cosas salgan en la plática poco a poco.

Así supe que se había divorciado hacía ya varios años, y que su última relación había terminado hace dos, aunque su ex-novia y él trabajaban juntos. Yo me limité a comentar que El Innombrable decidió terminar conmigo por falta de amor y que aunque había dolido como patada de mula, admiraba su honestidad al hablarlo en vez de hacerme la vida de cuadritos o pintarme el cuerno (aunque de esto último nunca estaré segura). Después todo se enfocó sólo a lo cotidiano.

Al cabo de casi tres meses él mencionó que tal vez visitaría México en sus siguientes vacaciones. Yo, para nada me dí por aludida y le recomendé lugares turísticos que no se podía perder como Cancún y la ruta maya, Oaxaca, y Chiapas. Personalmente, no conozco aún el sureste mexicano pero creo yo que es algo que los turistas encuentran muy atractivo. Él, en cambio, contestó que estaba más interesado en las ciudades coloniales que en las playas, cosa que me tomó por sorpresa pero no me extrañó del todo, sabía que Morelia goza de cierta fama entre los europeos. Total, que yo para nada me ofrecí como guía de turistas, aparte de que soy malísima estaba estrenando trabajo y obvio, no podía tomarme días libres.

Como todo quedó en un tal vez, seguimos escribiéndonos. Era algo muy curioso porque yo no tenía una imagen de él en mi cabeza. Sólo recuerdo que cada mañana prendía mi compu con entusiasmo y que leer esas cuantas líneas alegraban mi espíritu. Me hacía el día, pues. Y si de repente no tenía nada en mi bandeja de entrada, era como si algo me hiciera falta. Era adictivo, y yo creo que a él le pasaba igual porque también reclamaba su dosis diaria de palabras, y como toda droga llegó un momento en que los correos ya no eran suficientes. Ahora quería conocer mi voz y me pidió mi número. Ay!!!!

martes, 3 de febrero de 2009

De cómo empezó todo... (Episodio 7)

En ese momento no me imaginaba lo que ese mail iba a cambiar mi vida. Respondí muy apenada que no era grosería, que no había sido mi intención ignorarlo pero que su nombre no me parecía familiar y pensé que se trataba de spam. Send.

Yo no recordaba haberle dado mi correo personal, y seguía sin recordar si alguna vez siquiera habíamos charlado en el mini-chat. En pocas palabras no tenía idea de nada, ni quién era ni de dónde había salido. Revisé su perfil y llamaron mi atención varias cosas: no tenía foto, era divorciado con una hija, y vivía del otro lado del charco. Al menos no saldrá con que quiere visitarme el siguiente fin de semana, pensé, "I'm safe".

Así empezamos a escribirnos todos los días hábiles, porque tanto él como yo nos desconectábamos del mundo los fines de semana. Yo entré a trabajar por pura casualidad a una empresa que al principio no me atraía pero que con el tiempo fui queriendo mucho. Empecé como recepcionista porque no quería mayores responsabilidades, el sueldo era bueno y el horario también. Además me quedaba por rumbos conocidos y en ese momento llenaba el vacío que yo necesitaba llenar: el de mi cartera.

La oficina estaba en uno de los edificios más bonitos que yo había visto en mi vida. Me exigía ir como modelito de pasarela todos los días y podía darme el lujo de salir a tiempo y llegar a casa a disfrutar de mis programas favoritos. Era intenso y demandante pero me dejaba tranquila los fines de semana. Además, el ambiente era super nice, los clientes muy elegantes todos, y mis compañeritas eran harto lindas. Y pensar que yo le había apostado al otro gallo, pero dicen que uno pone y Dios dispone y él sabía mejor que yo lo que era bueno para mí.

Así, tratando de escribir un mail mientras el conmutador, los clientes y mis jefas demandaban mi atención le conté de mi nuevo empleo y él me contó del suyo y de su vida: trabajaba en una televisora, era escenógrafo y compartía el depa con su mejor amigo quien para ese entonces estaba iniciando los trámites de su divorcio. Los fines de semana se la pasaba en la calle, en cafés y festivales o conciertos. No tenía mascotas, ni hermanos, y sólo tenía a su mamá a la que visitaba cada dos semanas. Su hija era adolescente y pocas veces se veían aunque él trataba de llamarle seguido.

Nuestra correspondencia era en inglés ya que él no hablaba español y yo pensé que era bueno practicar mis habilidades escritas ya que mi nuevo empleo también me pedía que fuera algo trucha en este idioma. Yo seguía sin saber cómo era él físicamente ya que no había foto, pero me daba algo de penilla pedirle una, además pensé que esto era sólo una amistad y un amigo no se elige por lo guapo o lo sexy. Yo tenía un nuevo amigo y no quería arruinar eso.